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viernes, 28 de marzo de 2014

CAPITÁN AMÉRICA: EL SOLDADO DE INVIERNO





Película: Capitán América: El Soldado de Invierno. Título original:Captain America: The Winter Soldier. Dirección: Anthony Russo yJoe RussoPaís: USAAño: 2014. Duración: 136 min. Género:AcciónaventurasfantásticoInterpretación: Chris Evans (Steve Rogers / Capitán América), Scarlett Johansson (Natasha Romanoff / Viuda Negra), Anthony Mackie (Sam Wilson / Halcón),  Samuel L. Jackson (Nick Furia), Sebastian Stan (Bucky Barnes / Soldado de Invierno), Cobie Smulders (agente Maria Hill), Robert Redford (Alexander Pierce), Frank Grillo (Brock Rumlow), Georges St-Pierre (Georges Batroc), Hayley Atwell (Peggy Carter), Toby Jones (Arnim Zola), Emily VanCamp (Agente 13), Maximiliano Hernández (Agente Jasper Sitwell). Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely. Producción: Kevin Feige. Música: Henry Jackman. Fotografía: Trent Opaloch. Montaje: Jeffrey Ford y Mary Jo Markey. Diseño de producción: Peter Wenham. Vestuario: Judianna Makovsky. Distribuidora: The Walt Disney Company SpainEstreno en USA: 4 Abril 2014. Estreno en España: 28 Marzo 2014. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


Tras los devastadores acontecimientos acaecidos en Nueva York con Los Vengadores, “Capitán América. El Soldado de Invierno”, de Marvel, nos cuenta cómo Steve Rogers, alias el Capitán América, vive tranquilamente en Washington, D.C. intentando adaptarse al mundo moderno. Pero cuando atacan a un colega de S.H.I.E.L.D., Steve se ve envuelto en una trama de intrigas que amenaza con poner en peligro al mundo. El Capitán América une fuerzas con la Viuda Negra y lucha por sacar a la luz una conspiración cada vez mayor mientras hace frente a asesinos profesionales enviados para silenciarle. Cuando por fin se revela la magnitud de la malvada trama, el Capitán América y la Viuda Negra van a contar con la ayuda de un nuevo aliado, el Halcón. Pero deberán enfrentarse a un enemigo inesperado y extraordinario: el Soldado de Invierno.


......Pero bueno, más allá de una cierta flojera de continuidad, la pareja de cineastas parece tenerlo todo bien atado en una aventura bastante física ─hay un cierto rudimentarismo 80´s en algunos pasajes y personajes, incluso─ comandada una vez más por un Chris Evans muy cómodo en el personaje ─mejor, porque todavía le queda─ y bien acompañado por el eterno Samuel L. Jackson, la trabada Scarlett Johansson ─siempre ambigua comparsa─, un Anthony Mackie que se apunta a un bombardeo y, atención, Robert Redford, leyenda que con cruzar la pantalla le vale. Obligadas son un par de secuencias post-créditos, y el rótulo que recuerda que el Capi volverá con los colegas para la llegada de Ultrón. Pero eso será en el siguiente capítulo.(LA BUTACA).


.......Capitán América: El soldado de invierno también es a su manera un reflejo de este sinvivir del personaje. No deja de ser una película que "hace tiempo" de cara al próximo evento que reuna al supergrupo en Los vengadores: La era de Ultron. El origen del personaje ya quedó satisfactoriamente relatado en Capitán América: El primer vengador, así que esa parte mejor ni tocarla. De carisma anda justo –¿a que da igual si no se quita la máscara?–, y a la que se descuida le roban la tostada los especialistas secundarios de S.H.I.E.L.D. Por si fuera poco, tan aislado y teledirigido –de casa al curro, del curro a casa– es prácticamente imposible que le suceda nada en su vida personal. Pero si hasta Viuda Negra (Scarlett Johansson) tiene que emplearse a fondo para introducir algo de chispa sexual en la vida de un Steve Rogers (Chris Evans), cuerpo de joven, cabeza de viejo, que se conforma con una partida de dominó y recordar hazañas bélicas en el hogar del veterano.
Expuestos los problemas para esta secuela, en Marvel han tomado decisiones creativas para afrontar nuevos retos y situaciones. Una vez más, habría que añadir. Los que hablan de lo previsible y poco original de la mecánica de las franquicias de la Casa de las Ideas lo hacen de oídas. Fortalecen sus debilidades hasta convertirtlas en los pilares sobre los que soportan cada nueva entrega. El caso de Capitán América: El soldado de invierno es ejemplar. A un personaje monolítico y plano como el de este patriota obediente le introducen dudas propias de Jason Bourne o el Bond descreído de Skyfall. Su anémica galería de personajes se enriquece reclutando a Viuda Negra o Nick Furia, concediéndoles entidad de protagonistas y ahorrándonos de paso un spin-off innecesario de S.H.I.E.L.D......(CINEMANIA).


Capitán América, el soldado de invierno. El mejor cine-cómic después de El caballero oscuro y Los Vengadores.
Sospecho que algunos polemistas con más tiempo de ocio mal empleado que yo me van a dar la brasa por atizarle cinco estrellas, aunque luego algunos de estos detractores ni se molestan en leer la crítica hasta el final. Así que aclaro ya en estas primeras líneas que, por coherencia con lo que pienso del cine y su naturaleza primordial, que es la de servir como evasión y entretenimiento, y en el marco del cine-cómic, (que a veces hay que explicar y subrayar hasta lo más obvio) esta película es en mi opinión, por su calidad de construcción y planteamientos, tanto narrativos como visuales, de cinco estrellas. Mejor que las tres de Iron Man y las dos de Thor. Muy bien construida en sus planteamientos de cine. Haciendo palanca con su identidad primordialmente de película de intriga conspirativa, espías y acción, incluso consigue ponerse más allá de ser otra película más de superhéroes para encontrar su propia personalidad como proyecto cinematográfico. Hasta el momento, en las películas dedicadas a adaptar superhéroes del comic, y más concretamente en las que lo hacen con personajes de Marvel o DC siempre se ha advertido una dependencia del cine frente a los personajes originales que llevaba este tipo de propuestas por un camino intermedio, pleitesía a las imposiciones de presentación y desarrollo del personaje según las claves de las viñetas, limitándose a copiar esas claves del comic mecánicamente sin otorgarle al proyecto naturaleza verdaderamente cinematográfica. Así es como muchas de estas películas fueron fallidas, como Daredevil, Los cuatro fantásticos, Green Lantern, el segundo Hulk… Frente a este planteamiento de convertir al cine en marioneta desarticulada de adaptaciones planas del cómic, Marvel empezó a orientar mejor su rumbo con el primer Iron Man, culminando ese viaje en Los Vengadores, que marcó un nuevo estándar de calidad y aspiraciones para este tipo de producto de ocio audiovisual que inevitablemente navega entre dos mundos, el del cómic y el del cine, pero después de Los Vengadores parece empezar a inclinar la balanza hacia las claves del cine, algo que claramente evidencian Iron Man 3 y Thor 2 y confirma, para bien, superando a las dos anteriores claramente, esta segunda entrega de las aventuras cinematográficas del Capitán América, mucho mejor que la primera. Lo que viene a demostrar Capitán América, el soldado de invierno, es que el cine, buen cine, empieza a pesar más a la hora de concebir las adaptaciones de los superhéroes de la Marvel al cine, una tendencia que considero positiva y que, siempre dentro del estilo Marvel y aceptando todas las diferencias que ello implica respecto al estilo de la editorial DC, es la misma que aplicó Chistopher Nolan cuando inició su trilogía sobre Batman, especialmente con El caballero oscuro.........(REVISTA ACCIÓN).


El número 180 de la serie regular del Capitán América, publicado en diciembre de 1974, concluía con una de las viñetas clave en la historia de la cultura pop norteamericana: por primera vez, un escándalo político real (el Watergate) introducía una escala de grises en el mundo blanco, rojo y azul del personaje. Así, un reclamo patriótico nacido al calor de la propaganda de guerra se convertía en el pulso de una nación desengañada con la administración Nixon. Los responsables de Capitán América: El soldado de invierno han debido de tener muy en cuenta esta faceta del personaje a la hora de actualizar ese desencanto paranoico a nuestra era de Snowdens, Mannings y actividades encubiertas de la NSA: sus maneras replican y homenajean al thriller político de los 70 (con Robert Redford como tótem y Alan J. Pakula como espíritu guía), pero su subtexto no puede ser más relevante.
Aquellos que no comprendieron el optimismo pulp de la primera entrega disfrutarán con los matices sombríos que introduce esta secuela, auténtica exhibición de la pericia de Marvel Studios a la hora de construir un universo transmedia complejo. No obstante, sus estrategias suelen dar mejores frutos cuando son puestas en manos de autores como Shane Black o Joss Whedon. Los hermanos Russo demuestran una vigorosa mano izquierda para los interludios cómicos (la visita a la Apple Store, los cameos de dos estrellas televisivas), pero su planificación en las secuencias de acción no podría ser más pedestre y rutinaria. Inspirada en la etapa de Ed Brubaker al frente del personaje, El soldado de invierno adolece del mismo esquematismo argumental y de una ausencia casi total del factor sorpresa: sólo su excesivo clímax y la perfecta simbiosis de Chris Evans con el icono que interpreta consiguen situarla ligeramente por encima de su predecesora. Al final, resulta extraño que tanto espectáculo deje cierto regusto a episodio de transición.(FOTOGRAMAS).

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