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sábado, 15 de marzo de 2014

DALLAS BUYERS CLUB




Película: Dallas Buyers Club. Dirección: Jean-Marc ValléePaís:USAAño: 2013. Duración: 117 min. Género: Biopicdrama.Interpretación: Matthew McConaughey (Ron Woodroof), Jared Leto (Rayon), Jennifer Garner (Eve), Denis O’Hare (Dr. Sevard),Steve Zahn (Tucker), Dallas Roberts (David), Kevin Rankin (T.J.).Guion: Craig Borten y Melisa Wallack. Producción: Robbie Brenner y Rachel Winter. Fotografía: Yves Bélanger. Montaje: Martin Pensa y Jean-Marc Vallée. Diseño de producción: John Paino. Vestuario:Kurt & Bart. Distribuidora: Vértigo Films. Estreno en USA: 1 Noviembre 2013. Estreno en España: 14 Marzo 2014. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


Cuando a Ron Woodroof se le diagnostica que tiene el virus del SIDA, se le prescribe un fármaco altamente tóxico y se le pronostican 30 días de vida. Reacio a aceptar esa sentencia de muerte, Woodroof se introduce en el mundo de los fármacos clandestinos y acaba convirtiéndose en el mayor promotor de un tratamiento no aprobado legalmente que no solo le alivia de la enfermedad, sino que también prolonga su vida. Woodroof inicia una batalla contra la Administración de Alimentos y Medicamentos, y da pie a una campaña de concienciación sobre la desinformación del Gobierno para ayudar a todas las víctimas silenciosas que sufren el virus del SIDA.


.....En "Dallas Buyers Club" se cuenta la historia de un hombre que tras descubrir que tiene SIDA y que le quedan 30 días de vida decide no cerrarse las puertas y luchar para seguir adelante. No hay un drama afectado al estilo de la "Philadelphia" de Jonathan Demme (1993), sino que esto se acerca más a una narración de los hermanos Coen que a algo a la caza de premios importantes. Bueno, esto en relación a los aspectos puramente formales, porque está claro que tanto Matthew McConaughey como Jared Leto van a lo que van. A veces molesta un poco la actitud de algunos actores a la hora de abordar estos films, pero cuando lo logran, uno lo admite: ambos están magníficos. La pérdida de peso y modificación física tienen una razón de ser más allá del puro exhibicionismo, por lo que -por mi parte- no hay quejas.

El mayor problema de un trabajo como el que ha facturado Vallée es que se dé de bruces con la indiferencia. Sí, tiene dos grandes interpretaciones masculinas, dura dos horas que se pasan rápido, y aborda un tema dramático de tal forma que termina por contagiar su alegría. Está "hecha para gustar" a las masas, con todo lo bueno y lo malo que tienen estos trabajos con un objetivo tan definido. En resumen: una película entretenida, y correcta, que se eleva gracias a sus actores principales. No cambiará el mundo, pero verla es una opción válida.(CAITH SITH .GIJON).



........Lo mejor de Dallas Buyers Club es que podría haber sido un relato plañidero, pero elige ser un ejemplo. Woodruf (McConaughey) lucha por su vida contra viento y marea, y aplicando tanta picaresca como sea necesaria. Su compinche Rayon (Jared Leto), saca a pasear su miedo gritando “no quiero morir” y poniéndonos un nudo en la garganta. La doctora (Jennifer Garner) encuentra su conciencia. Es un relato ejemplar y necesario para que la gente recuerde que el SIDA no ha desaparecido y sobre todo que no es algo que les pasa “a otros”, sino que le puede pasar a cualquiera.
Dallas Buyers Club es con seguridad una de las mejores películas del año, y tiene esa capacidad que tenían algunas escenas de películas como Taxi Driver, Toro salvaje, Fat City, Sangre sabia y Cowboy de medianoche para ponernos de cara a la verdad. Me ha recordado ese momento de Dustin Hoffman en el autobús de Cowboy de medianoche, en el que de repente te ves metido totalmente dentro de la historia remando contra corriente junto a los personajes.
Lamentablemente eso no ocurre con mucha frecuencia en el cine actual, pero cuando ocurre es pura magia del cine.(ACCIÓN DE CINE).


De la piel para dentro mando yo, soltó el pensador Antonio Escohotado para justifcar el consumo de drogas. Seguro que la US FDA no estaría nada de acuerdo con este célebre aforismo. Este todopoderoso organismo USA fscaliza todo lo que los ciudadanos de su país decidan meterse en el cuerpo, ya sea drogas, comida… o medicinas que les salven de una muerte segura. Ron Woodroof fue un David politoxicómano, tejano y sentenciado por el sida que plantó cara al Goliat de la FDA en los años 80. Probó en su traslucido cuerpo todos los fármacos experimentales que eran legales en otros países y se convirtió en un estraperlista semidesinteresado que trapicheaba con estas medicinas con otros enfermos como él.
Gracias a esta trama sobre el individuo contra el estado, la película evita ser el melodramón sobre enfermedades terminales que amenazaba ser. Es más una Erin Brockovich (Steven Soderbergh, 2000) tex-mex que una Philadelphia (Jonathan Demme, 1993) confederada. También así, el personaje de Matthew McConaughey esquiva el victimismo truculento y, en lugar de un mártir inopinado, lo acabamos viendo como un combatiente empecinado. O como un emprendedor robinhoodesco y fullero. O como un jinete de rodeo casi cadáver que se emperra en seguir montado el máximo tiempo posible en esta vida, por muchas coces que siga recibiendo.(FOTOGRAMAS).


Las películas ‘necesarias’ las carga el diablo. En eso estamos mucho mejor que hace 20 años, cuando Philadelphia se convirtió en un fenómeno a fuerza de intervenir cinematográficamente sobre la sociedad con la supuesta intención de abrir los ojos a parte del mundo occidental sobre el sida y la homosexualidad. Sólo habían pasado unos años de la muerte de Rock Hudson, y el mundo era muy diferente al de hoy. De acuerdo: tal vez necesitásemos aquel empujón sentimentaloide. Pero también es cierto que desde el dramón de Tom Hanks al resquicio legal del jeta que vemos en el pellejo (literal) de Matthew McConaughey hemos mejorado mucho, civil y cinematográficamente. Porque Jean-Marc Valléese libera de tensiones morales y acaba por convencernos de que lo importante no es la vida de Ron Woodrof (el activista pro libertad de medicación) sino más bien su peripecia legal para lograr que los medicamentos llegasen a los que los necesitaban. Y el personalísimo primer tramo del filme, duro, enfermizo, poderosamente ambientado en el mundo de los rodeos, pero en tono de biopic, se convierte entonces en a) una variante de película de espías, cambiando microfilms por medicación y b) una suerte de Breaking Bad (todo es química) o incluso de No es país para viejos, cambiando bombona por recetas en la frontera. Bien por Vallée, aunque para entonces ya habíamos descubierto que también las películas basadas en hechos reales las carga el diablo.
Y es aquí donde el trabajo actoral (coloreado por Jared Leto, el más philadelphico del reparto) adquiere su dimensión real: la estampa de Matthew McConaughey logra pugnar de tú a tú con las poderosas imágenes del documental nominado al Oscar How to Survive a Plague, sobre el movimiento civil por la dignidad de los enfermos. Su prodigioso esfuerzo es inolvidable, no por su trabajo en la báscula, sino por lograr resultar atractivo con el rostro y el cuerpo de un cadáver, empeñado en matar de carisma a cualquiera que no dejase luchar a su personaje antes de morir en paz. Magic MikeMudTrue Detective,El lobo de Wall Street… Si la propuesta de Vallée se eleva por encima de una media aseada es gracias a esta especie de Lázaro de Tormes, un Steve McQueen del síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Un titán.(CINEMANIA).

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