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sábado, 8 de marzo de 2014

LAS AVENTURAS DE PEABODY Y SHERMAN





Película 2D y 3D: Las aventuras de Peabody y Sherman. Título original: Mr. Peabody & Sherman. Dirección: Rob Minkoff. País:USA. Año: 2014. Duración: 92 min. Género: Animaciónaventuras,comediaciencia-ficciónDoblaje original: Ty Burrell, Max Charles, Leslie Mann, Stanley Tucci, Lake Bell, Mel Brooks. Guion: Craig Wright. Producción: Alex Schwartz y Denise Nolan Cascino.Música: Danny ElfmanMontaje: Tom Finan. Distribuidora:Hispano FoxfilmEstreno en USA: 7 Marzo 2014. Estreno en España: 7 Marzo 2014. Calificación moral: Apta para todos los públicos.

El Sr. Peabody, el perro más exitoso del mundo, y su travieso hijo adoptivo Sherman, van a utilizar su máquina del tiempo –el Vueltatrás– para embarcarse en la aventura más escandalosa que se haya visto jamás. Sin embargo, en un desafortunado accidente, Sherman le muestra la máquina a su amiga Penny para impresionarla y acaban creando un agujero en el universo, provocando el caos en los acontecimientos más importantes de la historia. Antes de que el pasado, el presente y el futuro queden alterados, el Sr. Peabody acude al rescate mientras tiene que hacer frente al mayor desafío de siempre: ser padre. Juntos dejarán su huella en la Historia.


La Historia (con mayúscula) con diversión entra. Lo aprendimos con Astérix y Obélix, curiosamente, publicados el mismo año, 1959, que Mr. Peabody y Sherman, aparecidos por primera vez en unos sketchestitulados La improbable Historia de Peabody.Tan improbable y divertido como que Peabody, un perro (una excusa perfecta para el slapstick), es el ser más inteligente del planeta. Premio Nobel, multimillonario, medallista olímpico, decide adoptar a un niño para llenar su único vacío: la familia y el cariño. Sherman es ese niño para el que inventa una máquina del tiempo que usan sólo con fines didácticos, para conocer la Historia cuando ocurrió: dentro del caballo de Troya, con María Antonieta en la Revolución Francesa o en mitad de la crisis de Da Vinci intentando sacar a Mona Lisa su enigmática sonrisa (una de las secuencias más ocurrentes, ¡este Da Vinci está loco!). Porque así es mucho más divertido de aprender (no es rigurosa, y qué). Pero también de contar. Rob Minkoff (El rey león) lo sabe y, aunque sigue demasiado la estructura por sketches de la original (con algunos brillantes para niños y no tan niños), ha encontrado en la Historia la mejor manera de contar su historia: la de un padre y un hijo aprendiendo a adaptarse a viajar en su propio tiempo.(CINEMANIA). 


Diversión para toda la familia, de paseo por la Historia Universal. Algo que posiblemente no consigan ni padres, ni maestros, ni pedagogos de todo el mundo, podría hacerlo una película de animación como ésta, hacer que los más pequeños de la casa se interesen por la Historia Universal a base de aventuras, humor y unas gotas de drama familiar de la mano de uno de los directores más importantes del género, Rob Minkoff, que es ni más ni menos que el director de El Rey León. Aunque esta película tenga más en común quizá con Stuart Little, otra dirigida por Minkoff, por el tema de niño adoptado por una especie diferente a la suya. Ese drama de incomprensión y prejuicios por parte del resto del mundo está tan presente en esta película como en aquella del ratoncito al que Emilio Aragón puso voz en España.
Pero el drama es sólo una pequeña nota dentro de una sinfonía llena de aventuras y humor. Un no parar de viajes en el tiempo que comienza con la Revolución Francesa (pese a ser un perro, el señor Peabody es un genio que ha inventado la máquina del tiempo… entre muchas otras cosas), pero que se complica cuando Sherman acude a la escuela por primera vez y se topa con una niña antipática y sabihonda que le hace la vida imposible. Sherman se defiende, y al intentar arreglarlo las dos familias, los niños se meten en el mayor de los líos, dando pie a un viaje a través de la Historia que les lleva al Egipto de los faraones, a Troya o al Renacimiento con Leonardo da Vinci.
Normalmente en este tipo de películas se suele tirar de grandes estrellas para poner voz a los personajes, pero aquí han preferido lanzarse a por actores más o menos conocidos. Y, curiosamente, aunque al señor Peabody le ponga voz Ty Burrell, de Modern Family, resulta que el personaje de Paul Peterson (interpretado por Stephen Colbert), es clavado a la versión humana de Burrell… Curiosidades de la animación. Pero es lo de menos, porque la mayor parte del público, como nosotros, verá la película doblada, y simplemente disfrutará junto a sus hijos de un viaje trepidante.
La película tiene claro que su trama es de lo más sencilla, que el drama padre/hijo está muy explotado, que el mensaje es muy claro, y que no puede andar enredándose en esas cosas, por lo que prefiere lanzar una aventura que no se detiene nunca, que nos lleva de un lado a otro, siempre con peligros, siempre con ritmo y siempre con un gran sentido del humor. Desde los chistes que Sherman nunca pilla, a salvajadas como la de Bill Clinton. Humor para padres y para niños, aventuras para todos. Y aunque los hechos históricos no sean precisamente exactos a los libros, seguro que muchos se interesarán por la Historia real que visitan los protagonistas. Y eso es un logro que no se ve muy a menudo en cine. Ni en ningún otro lugar. Así que, bravo por ellos.(REVISTA ACCIÓN)


Hoy casi desconocida hasta en su país de origen y apenas recordada por cuatro “connossieurs” de la animación y algún que otro espectador de edad lo bastante provecta como para haber vivido sus emisiones catódicas, la joya en capsulas de cinco minutos Peabody’s Improbable History ha dado lugar a un largometraje de visionado grato, no muy rendido al mínimo común denominador, y, desde luego, mejor de lo previsible. Aún así, lejos del ufano didactismo, burbujeante ingenio y mesura emocional de los “cartoons” originales, este salto a la gran pantalla de los personajes de la mítica cuadra Jay Ward acaba por evidenciar un regusto a corrección política algo de escaparate y un aperturismo de miras rebozado en edulcorante industrial casi de compromiso con los nuevos tiempos. Esta rendición a cierta sensiblería muy de legislatura demócrata, así como un fácilmente detectable subtexto “gay-friendly”, a veces se empastan tanto con el espíritu lúdico-cultural como con el acertado barniz "retro" que sirven de conexión con la obra de base. Con un 3D eficaz y no fatigoso, un diseño ajeno al fino sintetismo de los dibujos televisivos y dos o tres guiños al sector paterno, Las aventuras de Peabody y Shermanentretiene, sí, aunque con cierto regusto a posibilismo, a cóctel aguado, a coyunturalidad.(FOTOGRAMAS).

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