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martes, 18 de marzo de 2014

OCHO APELLIDOS VASCOS




Película: Ocho apellidos vascos. Dirección: Emilio Martínez-Lázaro. País: EspañaAño: 2014. Duración: 98 min. Género:ComediaInterpretación: Clara Lago (Amaia), Dani Rovira (Rafa),Carmen Machi (Merche), Karra Elejalde (Koldo). Guion: Borja Cobeaga y Diego San José. Producción: Ghislain Barrois, Álvaro Augustin y Gonzalo Salazar-Simpson. Música: Fernando Velázquez. Fotografía: Kalo Berridi. Montaje: Ángel Hernández Zoido. Dirección artística: Juan Botella. Vestuario: Lala Huete.Distribuidora: Universal Pictures International SpainEstreno en España: 14 Marzo 2014.Calificación por edades: Apta para todos los públicos.

Rafa, andaluz de pura cepa, nunca ha tenido que salir de su querida Sevilla para conseguir lo que más le importa en la vida: el fino, la gomina y las mujeres. Hasta que un día todo cambia cuando aparece la primera mujer que se resiste a sus encantos: Amaia, una vasca. Rafa, decidido a conquistarla, viaja hasta un pueblo de Euskadi. Allí, para conseguir a Amaia hará lo que haga falta, hasta hacerse pasar por vasco.


De entre los rescoldos de Vaya semanita,donde se han asado vuelta y vuelta algunossketches de barra de Los morancos, surge este noble (en la más pura tradición del tópico vascongado) intento de trasladar la fórmula de equívoco, patadón y tentetieso (y a poder ser, su taquilla) de la francesaBienvenidos al Norte (exitazo mundial que ya tuvo su chocarrera versión en Italia:Bienvenidos al Sur). Y desde los apellidos del título, sus responsables aciertan al separarse del RH sanguíneo del modelo para ampliar la propuesta a dos carriles de ida y vuelta Euskadi-Andalucía con hijuelas (el giro del personaje de Carmen Machi, fetén). Es también éste el retorno a un tipo de comedia muy pegada al chiste puro, que toma el corte romanticón chico-conoce-chica (gran arranque, perfecto el contrapunto entre el barroquismo del buen debú de Dani Rovira y la bella sequedad de Clara Lago) sólo como excusa a mayor gloria del enredo autonómico y que viaja en su humor de lo sublime (la cena con recuento de apellidos, cumbre) a lo grimoso (Los Del Río attack) con una naturalidad arrebatadora, a mayor gloria del altibajo sin complejos. La peli tiene eso tan subjetivo y delicado que conocemos como gracia. Sí, muchísima gracia, tan peligrosa y susceptible de no ser reconocida en un día nublado del espectador, pero tan definitiva como la diferencia entre un chascarrillo contado por tu suegra o por tu mejor amigo. Y entre risas desengrasantes se agradece a Martínez-Lázaro, con una carrera que alterna el drama severo made in Spain con la comedia con colas en los cines, ceder el protagonismo al campo minado de gags que proponen Cobeaga y San José, dos tipos que quieren cargarse el refranero español: son graciosos y merecen caer en gracia. Salvamos incluso que, excepto Karra Elejalde(extraordinario, sólo Arguiñano podría hacer corpóreo tanto vasquismo sobre sus hombros), ninguno de sus protagonistas sea de la provincia de su personaje. Con todo, y sin pretenderlo (aúpa ahí), Ocho apellidos vascos hace más por la convivencia entre gentes que comparten DNI que todos los partidos políticos del Estado en las últimas cuatro o cinco legislaturas.(CINEMANIA).


Divertida comedia pensada para llenar salas de cine. Lo cual es todo un halago en los tiempos que corren cuando cuesta tanto que la gente vaya al cine, y el cine español es el que más lo sufre semana a semana. Pero en esta ocasión han tirado la casa por la ventana, un reparto de rostros populares, un director conocido por su éxito con la comedia, una enorme campaña promocional en televisión, unos anuncios muy divertidos… Y parece estar funcionando, como funcionó hace no mucho Tres Bodas de Más, por ejemplo. Porque esta película se mueve en esa línea de agradar al público con su humor, centrado en esta ocasión en los clichés y los tópicos que asumimos entre nosotros mismos.
Por poner el ejemplo que pone la película, entre vascos y andaluces. Una historia de amor entre dos personas separadas por la distancia y la cultura, que se encuentran y se embarcan en una surrealista historia de engaños. Un andaluz y una vasca que tienen sus ideas preconcebidas y sus prejuicios y que, poco a poco, descubren que hay más cosas que los unen de las que los separan, aprovechando así 8 Apellidos Vascos para recordarnos justo eso, que hay más que nos une de lo que nos separa. Valga como ejemplo la importancia de la taberna (y del vino, sin ir más lejos) en ambas partes del mapa, entre Euskadi y Andalucía. Y el humor. Siempre el humo.En ese sentido el guión de Borja Cobeaga y Diego San José no duda en mojarse y bastante, a la hora de hacer reír a base de cosas que podrían parecer tan poco graciosas en principio como una manifestación por la independencia de Euskadi, con cócteles molotov incluidos. La pareja de guionistas, habitual en el cine de Cobeaga, le sirve al director Emilio Martínez Lázaro, las piezas perfectas para que el público se ría de sí mismo, con todos los tópicos habidos y por haber del mundo, pero no porque la película sea tópica, sino porque pretende reírse justo de eso, de los clichés. Y Martínez Lázaro tiene buena mano y experiencia con la comedia, sabe exprimir a sus actores y darle el ritmo adecuado a la historia.
Unos actores liderados por Clara Lago y Dani Rovira. Es la primera película como protagonista para él y mantiene el tipo, mientras que Lago, además de ser una enorme actriz que crece cada día, demuestra que podría tener química con una escoba y derretir el polo Norte con una mirada. Por si a alguien le quedaban dudas. Muy bien escudados por Karra Elejalde, Carmen Machi, Alfonso Sánchez y Alberto López, dos que se están convirtiendo en enormes en el mundo de la comedia desde El Mundo es Nuestro. Los problemas de la película vienen cuando se le va la mano con la ñoñería al final, cuando pierde el ritmo o cuando el humor no termina de cuajar. Tiene momentos muy divertidos, y otros no tanto. Y eso se nota. Aunque lo importante es que el público sale satisfecho y está acudiendo al cine para ver una buena película española. Ojalá no fuese tan raro.(acción de cine).

Como fan de los chistes cuya gracia consiste en refregarnos por la cara los tópicos y prejuicios (culturales y folclóricos) que hacen de esta España un chascarrillo de tasca, esperaba mucho del flm de Martínez-Lázaro. Contiene todo lo que siempre ha funcionado en la comedia de contrastes: amores reñidos, guerra de sexos a nivel autonómico, engaños, enredos… También hay un reparto del que no se puede decir que no esté por la labor: Clara Lago adorablemente borde, un esforzado Dani Rovira, Karra Elejalde en su salsa y esos robaescenas que son Alfonso Sánchez y Alberto López. Sin embargo, algo falla en 8 apellidos vascos: la desgana con la que parece estar rodada, su impersonalidad y su desarrollo plano que desaprovecha escenas (la boda) que piden a gritos el desmadre. Queda la plausible normalidad para hacer del abertzalismo un objeto de gag, que quizá ahora sí consiga Borja Cobeaga en su Negociador.(FOTOGRAMAS),

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