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miércoles, 23 de abril de 2014

THE AMAZING SPIDER-MAN 2 : EL PODER DE ELECTRO




Película en 2D y 3D: The amazing Spider-Man 2: El poder de Electro. Dirección: Marc WebbPaís: USAAño: 2014. Duración:142 min. Género: AcciónfantásticoInterpretación: Andrew Garfield (Peter Parker / Spider-Man), Emma Stone (Gwen Stacy),Jamie Foxx (Max Dillon / Electro), Dane DeHaan (Harry Osborn / Duende Verde), Paul Giamatti (Aleksei Sytsevich / Rhino), Chris Cooper (Norman Osborn), Campbell Scott (Richard Parker), Embeth Davidtz (Mary Parker), Colm Feore (Donald Menken), Sally Field (tía May). Guion: Alex Kurtzman, Roberto Orci y Jeff Pinkne; basado en los personajes creados por Steve Ditko y Stan Lee. Producción: Avi Arad y Matt Tolmach.Música: Hans Zimmer, Pharrell Williams y Johnny Marr. Fotografía: Daniel Mindel.  Montaje: Pietro Scalia. Diseño de producción: Mark Friedberg. Vestuario: Deborah Lynn Scott. Distribuidora: Sony Pictures Releasing de EspañaEstreno en USA: 2 Mayo 2014.Estreno en España: 17 Abril 2014. Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


Es estupendo ser Spider-Man, para Peter Parker no hay una sensación más increíble que la de deslizarse entre los rascacielos, aceptar el hecho de que se ha convertido en un héroe y pasar tiempo con Gwen Stacy. Pero ser Spider-Man tiene un precio: es el único capaz de proteger a sus conciudadanos neoyorquinos de los temibles villanos que acechan la ciudad. Con la aparición de Electro, Peter tendrá que enfrentarse a un enemigo más poderoso que él. Y cuando su viejo amigo Harry Osborn vuelve, Peter se da cuenta de que todos sus enemigos tienen una cosa en común: OsCorp.


La decepción se ha convertido en prólogo. No es la mejor manera de arrancar una historia, pero consolémonos pensando que si The Amazing Spider-Man fue rutinaria, aburrida y hasta contingente, ahora entendemos que era necesaria. Volviendo a la crítica de aquella película: ”Lo que tiene de nuevo no es tan bueno, y lo que tiene de bueno no parece tan nuevo” [CM 203]. Fin de la autocita.
Marc Webb le pidieron, más que hacer una película, que construyera una saga en paralelo a otra de tremendo éxito, la dirigida por Sam Raimi. Decidió hacerlo sobre unos cimientos sólidos, sacrificando la originalidad y la audacia, presentando a un Spider-Man/Peter Parker que prefería no caer mal a nadie antes que gustar a todos. Andrew Garfield puso mucho de su parte y aprobó con nota el examen. Los fansle dijeron que se podía quedar el traje y que se podía traer a Emma Stone a la próxima Comic-Con. Faltaba algún villano que les pusiera realmente a prueba, pero había tiempo y catálogo suficiente para encontrarlos.
Liberado ya de esa responsabilidad del reinicio, Webb ha mirado a los cómics –más a la línea Ultimateque a los clásicos, es evidente– para acometer la construcción de, más que una franquicia, un universo con planes expansivos. The Amazing Spider-Man 2 es el verdadero comienzo de algo modelado con la Fase 1 de Los Vengadores en mente. A falta de supergrupo, buenas serán las alianzas de villanos que se anuncian.
Por ahora, Webb despeja el fantasma de Spider-Man 3 –sobrepoblación de malosos– haciendo que aparezcan de uno en uno, casi guardando turno. Los hay histriónicos y sobreexcitados –Jamie Foxx de Electro recuerda al Enigma de Jim Carrey en Batman Forever–, ajustadísimos al canon como Dane DeHaan, que se apodera por momentos de la película, y divertidos e incidentales –habrá que esperar para ver más al Rhino de Paul Giamatti–.
En su fidelidad al espíritu del cómic, recoge incluso la fórmula de tres cuartos de lo viejo, un cuarto de lo nuevo con la que muchos disfrutamos del personaje. La película completa lo relacionado con la orfandad de Peter y deja un aperitivo de lo que tiene que venir ahora que sabe que un gran poder conlleva una gran responsabilidad soledad. 
La continuación esta vez es un nuevo comienzo. En la pantalla grande nunca ha estado tan cerca de las viñetas. Es el mejor Spider-Man posible en un mundo saturado por las películas de superhéroes. Ya no tiene que seguir el patrón de Nolan ni temer que Kick-Ass destape sus vergüenzas. Contra muchos pronósticos y a pesar de algunos excesos –lo de la base secreta en el andén abandonado lo comentamos otro día–, la saga rebooteada adquiere personalidad propia, huye de cualquier alargada sombra y, sin engancharse a Electro, ha encontrado una fuente de energía alternativa.
VEREDICTO: Una secuela que da sentido al reboot. Lo bueno empieza ahora.(CINEMANIA).


The Amazing Spiderman 2: el poder de electro. Más floja que la anterior y algo repetitiva.
Lo primero que hay que decir es que a este nuevo Spiderman le sobra metraje, le sobran palabras y, para mi gusto, le falta acción. Es peor que The Amazing Spiderman, y aunque sigue siendo, para mi gusto, mejor que Spiderman 1 Spiderman 3 de Sam Raimi, pero se queda también por debajo de Spiderman 2, que es a mis ojos la mejor de las tres películas protagonizadas por Tobey Maguire. Para terminar de ubicar la película tengo que aclarar también que para mi gusto está muy por debajo del otro estreno reciente del cine de superhéroes, Capitán América, el Soldado de Invierno, que al contrario que ésta mejoraba bastante la película precedente a base de buscar nuevos caminos para desarrollar el personaje en la pantalla grande, reforzándose con lo que podríamos denominar “espíritu Vengadores” en su propuesta. No ocurre nada parecido en el caso de The Amazing Spiderman 2: el poder de Electro, que por el contrario cae en la trampa de repetirse. Se repite primero en todo lo referido a la relación de Peter Parker y Gwen Stacy, en la que realmente no nos cuenta nada que no estuviera ya planteado en la película precedente. De hecho, en The Amazing Spiderman, esa relación, como expliqué en mi crítica en estas mismas páginas, era de lo mejor que había en su propuesta. Lástima que en esta ocasión no hayan sabido hacerla evolucionar para incorporar elementos realmente nuevos. En lugar de eso, se limitan a desarrollar más largamente lo que ya se planteaba en el desenlace de la película anterior, la promesa de Peter al padre de Gwen y el lastre que eso significa para su relación. Y por el contrario caen en un romanticismo bobalicón y algo moñas en muchas secuencias, como por ejemplo el momento de paseo por el parque, con las sonrisitas cómplices y una pedestre y simplona versión de psicología inversa entre los amantes. Eso por no hablar de la manita que se forma al final de la red cuando Spiderman intenta salvar a su novia. Una imagen que debería hacer sonrojarse de vergüenza al que se le haya ocurrido. Más claro imposible........(ACCIÓN DE CINE).


En la que, sin duda, es la escena clave (y la más poderosa) de esta película, la cámara avanza hasta aislar en el plano la telaraña que ha disparado la mano del superhéroe: una telaraña que sugiere la forma de una mano doliente retorciéndose ante la imposibilidad de evitar una tragedia inevitable. Una buena imagen simbólica sobre la falibilidad del superhéroe que subraya el gran toque de distinción del personaje dentro del universo Marvel: el superhéroe como espejo del adolescente incapaz de controlar y gestionar el poder que ha tomado posesión de su cuerpo y de su frágil identidad. No obstante, como
ocurría en el precedente trabajo de Webb sobre la creación de Stan Lee y Steve Ditko, el hallazgo parece derivar antes de una buena decisión en el departamento de CGI que de un trabajo orgánico de puesta en escena.
Queda claro que la distancia entre el Spider-Man de Sam Raimi y el de Webb es la misma que existe entre un lector nostálgico con amor por el medio (si bien perdido entre el ruido y la furia del blockbuster) y un profesional eficaz que quizá cuente con un incondicional de Gil Kane en su equipo de efectos digitales. La química entre Garfeld y Stone es palpable, pero el sentido del espectáculo del conjunto es
más redundante que personal en una secuela que supera a su predecesora.(FOTOGRAMAS).

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