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lunes, 16 de junio de 2014

SOLO LOS AMANTES SOBREVIVEN



Película: Sólo los amantes sobreviven. Título original: Only lovers left alive. Dirección y guion: Jim JarmuschPaíses: Reino Unido yAlemaniaAño: 2013. Duración: 123 min. Género: Drama,romanceInterpretación: Tilda Swinton (Eve), Tom Hiddleston  (Adam), Mia Wasikowska (Ava), John Hurt (Marlowe), Anton Yelchin(Ian), Jeffrey Wright (Dr. Watson). Producción: Jeremy Thomas y Reinhard Brundig. Música: Jozef Van Wissem. Fotografía: Yorick Le Saux. Montaje: Affonso Gonçalves. Diseño de producción:Marco Bittner Rosser. Vestuario: Bina Daigeler. Distribuidora: Vértigo FilmsEstreno en Reino Unido: 21 Febrero 2014. Estreno en España: 13 Junio 2014.


Adam, un músico underground profundamente deprimido por la dirección que han tomado los actos de la Humanidad, se reúne con su dura y enigmática esposa, Eve. Ambos son vampiros y su historia de amor ha prevalecido durante varios siglos, pero su libertino idilio pronto es interrumpido por la llegada de Ava, la salvaje e incontrolable hermana menor de aquella. A medida que su mundo se desmorona a su alrededor, ¿podrán estas astutas pero frágiles criaturas de la noche seguir existiendo antes de que sea demasiado tarde?


El vampirismo está ampliamente tratado en el cine, aunque pocas películas han escapado satisfactoriamente de las rigideces del género de terror o los códigos heredados del relato de Drácula para no contar una historia de vampiros, sino con vampiros. Ejemplos intachables: El ansia (Tony Scott, 1983), The Addiction (Abel Ferrara, 1995), Trouble Every Day (Claire Denis, 2001) –Denis se da el lujo de ni siquiera recurrir a la figura vampírica–. Ahora debemos añadir a la lista Sólo los amantes sobreviven. El duodécimo largometraje de Jim Jarmusch confirma que no ve temáticas imposibles de adaptar a su particular concepción de la narración y el tempo cinematográficos, aquí un romance gótico cuyos elementos sobrenaturales son mucho menos importantes que las reflexiones que propician.
Tom Hiddleston Tilda Swinton sacan su mejor registro lacónico interpretando a una pareja de vampiros centenarios, llamados Adán y Eva, que deciden reencontrarse tras décadas de separación geográfica.Jarmusch lleva toda una filmografía perfeccionando el relato basado en los “tiempos muertos” hasta alcanzar una gran meticulosidad que aquí vuelca sobre estas dos figuras, capaces de devolver con unos guantes de cuero toda su elegante fascinación estética al vampirismo, tan maltratado últimamente. El director los usa para reflexionar sobre la vinculación emocional del ser humano con la expresión artística a través del fetichismo cultural y su relación con la mortalidad. Adán y Eva se vuelcan en la música y la literatura viendo vías de escape del tedio existencial, en vez de usarlas como distracción de la muerte, igual que el común de los mortales.
Pero no todo es extasiada contemplación –por mucho que la fotografía de Yorick Le Saux invite a ello–, Jarmusch no olvida las yugulares succionadas para el baile de amor de sus protagonistas; ni falta la sensualidad animal, gracias a Mia WasikowskaEstán todos los ingredientes de una cima del cine vampírico, con la firma de su inconfundible autor.(CINEMANIA).


Una atípica historia de vampiros, como no puede ser de otra manera si viene firmada por uno de los reyes del cine independiente underground americano, Jim Jarmusch. Describe el reencuentro de los eternos enamorados Adam y Eva en la ciudad del primero, Detroit, ella ha decidido dejar Tánger porque sabe que su amado sigue dando vueltas a una de sus ideas recurrentes, el suicidio. Con siglos de existencia a sus espaldas, estos vampiros ya no van matando gente y chupándoles la sangre de la yugular, sino que compran material de primera calidad en hospitales, o acuden a otros proveedores humanos, que ignoran su particular condición.
El cultivado Jarmusch ofrece un film fantasmal y lánguido, en su línea habitual, ligero aunque esté sembrado de referencias literarias y musicales que plasman sus personales gustos. Sin ser una de las siete maravillas de la humanidad, hay que reconocer en el director su habilísima realización con fotografía perpetuamente nocturna, la capacidad de manejar y combinar tonos, a veces románticos, con tintes trágicos, otras veces siguiendo planteamientos gamberros, propiciados por la aparición de Ava, la hermana de Eva, que muestra que los instintos primitivos siguen existiendo en nuestra sofisticada civilización actual, también entre los vampiros.
Los actores se prestan de buen grado al juego de Jarmusch, ya sean los protagonistas, Tilda Swinton y Tom Hiddleston, o secundarios de lujo como John Hurt y Mia Wasikowska.(DE CINE 21).


No es la primera vez que vemos a un vampiro como depositario del arte y el conocimiento sedimentado a través de los siglos, ni como un enfermo existencialista aquejado del mal de la inmortalidad, ni como un amante para la eternidad. Tampoco es la primera ocasión que Jim Jarmusch realiza un film sobre la resistencia de ciertos modelos de vida cuya existencia ya no ha lugar: Dead Man (1995), Ghost Dog: El camino del samurái (1999) y hasta Year of the Horse (1997). Pero sí es novedad que el propio Jarmusch busque en las imágenes de 'Sólo los amantes sobreviven' un espejo de su desencanto respecto a la obligación de sincronizarse con el presente.
La imposición de empujar los días pesa sobre los vampiros del iflm. ¿Tiene sentido aún ser rockero, acumular cultura o perseguir la juventud? ¿Tan mal visto está bajarse de esta carrera hacia el futuro y claudicar cuando se sabe que la vida ya no te va a dar más fechazos? Jarmusch articula estos desvelos sisíficos a propósito de la contemporaneidad a través del personaje de Tom Hiddleston, un chupasangre agotado de ser inmortal. El cineasta vagabundea en duermevela alrededor de este protagonista sin intención alguna de avanzar ni de narrar, como si él también quisiera detener el tiempo.(FOTOGRAMAS).

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