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domingo, 7 de septiembre de 2014

JERSEY BOYS




Película: Jersey boys. Dirección: Clint EastwoodPaís: USAAño:2014. Duración: 134 min. Género: Biopicdramamusical.Interpretación: Christopher Walken (Angelo “Gyp” DeCarlo), John Lloyd Young (Frank Valli), Vincent Piazza (Tommy DeVito), Erich Bergen  (Bob Gaudio), Michael Lomenda (Nick Massi), Mike Doyle (Bob Crewe), Renée Marino (Mary), Erica Piccininni (Lorraine).Guion: Rick Elice y John Logan; basado en el musical homónimo.Producción: Clint Eastwood, Graham King y Robert Lorenz.Fotografía: Tom Stern. Montaje: Joel Cox y Gary D. Roach. Diseño de producción:  James J. Murakami. Vestuario: Deborah Hopper. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en España: 5 Septiembre 2014.


La película cuenta la historia de cuatro jóvenes de Nueva Jersey que iban por mal camino y que se unieron para crear el icónico grupo de rock The Four Seasons. La historia de sus esfuerzos y de sus triunfos va acompañada de las canciones que influyeron en toda una generación.


Clint Eastwood mezcla drama, crimen y musical. Y no, no es su mejor película ni de lejos, pero consigue que una historia aparantemente poco interesante de un grupo de amigos italoamericanos que forman un grupo de música en los 50 que acabará convirtiéndose en el famoso grupo The Four Seasons. Aunque quizá sea incorrecto hablar de un grupo cuando la historia se centra continuamente en la vida de Frankie Valli. Pero lo interesante es como el genial director de películas como Sin Perdón, da un nuevo giro a su carrera con su edad, para presentarnos una historia contada de un modo distinto. Un musical que no se centra tanto en las canciones como en la historia detrás de los personajes. Una historia llena de drama y marcada por la herencia de estos cuatro amigos.
Nacidos en el lado equivocado de la ciudad, ligados desde jóvenes al crimen y la mafia, pero con un enorme talento para la música, sobre todo el más joven de ellos, la historia basada en la realidad nos lleva a lo largo de los años, desde los primeros devaneos con el crimen y la música, hasta el éxito, los problemas y luchas internas, las traiciones y la separación del grupo. Y aunque la historia se centra como decíamos en Valli, es contada desde los puntos de vista de los cuatro miembros del grupo musical, quienes ofrecen su perspectiva dirigiéndose al espectador y, muchas veces con un enorme sentido del humor. La película juega con el guiño continuo con quien están en la sala de cine.
Y funciona bastante bien. El pulso narrativo de Eastwood es perfecto para la historia, los actores están contenidos, sutiles y bien elegidos, además de que la música ayuda a contar la historia y no se convierte en un ir y venir de canciones y gente cantando por la calle, sino que la música tiene su porqué y sólo hay un número musical clásico, con coreografía y todo, al final de la película. Una historia entretenida, muy bien contada, con mucho drama en sus personajes, que incluye no sólo el crimen, sino la desintegración de la familia, el peso de la fama, la traición de los amigos, el poder o el dinero.
El problema de la película está primero en su excesiva duración, que hace que tenga serios problemas de ritmo en algunos momentos, en lo que pueda interesar la historia a los espectadores actuales (y la música) y en un tono en el guión a ratos demasiado complaciente. Pese a que quiere contarnos las luces y las sombras del grupo, a veces uno tiene la sensación de que las sombras interesan menos, sobre todo las profesionales. Además el hecho de centrarse tanto en Valli hace que perdamos de vista algunos personajes mucho más interesantes, como el de Tommy DeVito. Queda como resultado una buena película, muy potente por momentos, pero que pierde en el contraste con sus lagunas. Los fans de la música y de Eastwood seguro que la disfrutarán incluso más que el resto de mortales.(ACCION DE CINE).



Ya cantaba en La leyenda de la Ciudad sin Nombre (Joshua Logan, 1969) y capturó el espíritu del jazz en Bird (1988), pero a un melómano como Clint Eastwood le quedaba dirigir su musical al más puro estilo Broadway. Su compromiso con el éxtasis y caída de los Four Seasons nunca parece ir más allá del mero encargo, pero también exhibe una voluntad lúdica inédita en su filmografía desde hace tiempo. Un guiño a Uno de los nuestros (1990) nos recuerda, sin embargo, que Eastwood no es Martin Scorsese, que su capacidad para transmutar canciones pop en dinamismo cinematográfco nunca llegará a proporcionarnos una experiencia tan chispeante como siempre ha sido Jersey Boys sobre las tablas.
El director se sobrepone a cualquier arritmia cuando empieza a considerar esta historia como una pieza (ligera) de acompañamiento a Banderas de nuestros padres (2006) y J. Edgar (2011). Con la primera comparte una refexión sobre la fama; con la segunda, un interés por la historia secreta del siglo XX. Como mausoleo para la edad dorada de la melodía, Jersey Boys tiene un acabado algo endeble, pero su diseño es fascinante.(FOTOGRAMAS).


Adaptación de un popular musical de Broadway, basado en la historia del grupo sesentero The Four Seasons, con guión a cargo de los propios autores del libreto original, Marshall Brickman y Rick Elice. Como es de sobras conocido el amor de Clint Eastwood por la música –ha creado bandas sonoras de sus cintas y le encanta el jazz–, existían fundadas esperanzas de que dirigiera un buen film. PeroJersey Boys resulta más bien fría y desangelada.
Pese a las buenas canciones, el film no parece un musical, sólo el número final remite al género. Lo que cuenta es una historia bastante convencional, de cómo se forma una banda musical en un ambiente gangsteril, con los altibajos y rencillas que propician la fama y el dinero. No está en tal sentido lejos de cintas recientes como Cadillac Records y Dreamgirls, con la diferencia de que la segunda película citada es bastante superior al film de Eastwood. Incluso la autocita de Eastwood a una vieja serie televisiva en la que tuvo importante presencia, se revela como detalle perezoso en un querer y no poder. Es como si estuviéramos ante un sucedáneo de lo que pudo ser y no fue, su proyectado remake no realizado de Ha nacido una estrella.
Faltan, sobre todo, las emociones genuinas. Los diálogos de los protagonistas a cámara, en que ofrecen sus impresiones sobre el modo en que discurre su carrera, resultan artificiales y descolocan. Los actores, desconocidos procedentes casi todos del musical original, no resultan memorables, aunque la voz cantarina de John Lloyd Young, que encarna a Frankie Valli, es poderosa. El veteranoChristopher Walken compone bien a su gángster, prácticamente sin despeinarse. (DE CINE 21).

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