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domingo, 9 de noviembre de 2014

INTERSTELLAR



Película: Interstellar. Dirección: Christopher Nolan. Países: USA yReino UnidoAño: 2014. Duración: 169 min. Género: Ciencia-ficciónInterpretación: Matthew McConaughey (Cooper), Anne Hathaway (Amelia), Jessica Chastain (Murph), Michael Caine  (profesor Brand), Bill Irwin (voz de TARS), Casey Affleck (Tom), Topher Grace (Getty), David Oyelowo, John Lithgow (Donald), Ellen Burstyn (Murph anciana), David Gyasi (Romilly). Guion:Christopher Nolan y Jonathan NolanProducción: Christopher Nolan, Lynda Obst y Emma Thomas. Música: Hans Zimmer. Fotografía: Hoyte Van Hoytema.  Montaje: Lee Smith. Vestuario: Mary Zophres. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en España: 7 Noviembre 2014. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.

Sinopsis
Al ver que la vida en la Tierra está llegando a su fin, un grupo de exploradores decide embarcarse en la que puede ser la misión más importante de la historia de la humanidad y emprender un viaje más allá de nuestra galaxia en el que descubrirán si las estrellas pueden albergar el futuro de la raza humana.

Me quedo sin adjetivos para describir "Interstellar" la nueva obra de arte del maestro Christopher Nolan y es que el británico hace del celuloide un lienzo, en el cual retrata no solo una aventura espacial de órdago, visualmente insuperable -a la altura de 2001- sino también una epopeya, una montaña rusa de emociones que te hará pasar unas memorables tres horas sentado en la butaca.

Esto es cine, por películas como esta amo el séptimo arte y a ellas les debo estar escribiéndoos ahora mismo. Podrá gustarte más o menos -jamás ha existido una película que agrade a todo espectador, ni existirá- lo que si es seguro es que cuando salgas de la sala sentirás que has visto algo nuevo, fresco y original, no te quedarás indiferente después de verla, te sorprenderá y te hará soñar con la infinidad del universo.....(RICKDECKARD Ginebra.Suiza).


......Sobriedad absoluta en la puesta en escena. Como si cualquier atisbo de innovación en el -encorsetadísimo- formato amenazara con desviar nuestra atención de un contenido que toma el máximo protagonismo. Como si de unas entrevistas o documental (siempre televisivos) se tratara, correcto. Sin olvidarnos de que seguimos en la dichosa sala de cine, exacto. Y así, sin apenas darnos -todavía- cuenta, se nos ha mostrado por dónde irán realmente los tiros en 'Interstellar'. Hablemos ya, pues, de una película meticulosamente esquizofrénica, que hará de su semi-oculta fisionomía bicéfala su principal argumento para conquistarnos. Ahí apunta el nuevo más-difícil-todavía de la casa Nolan, a una eopoya intergaláctica adicta a hacer malavarismos en distintos frentes. Entre la Tierra y lo desconocido de este desconocidísimo cosmos; entre el pasado, el presente y el futuro; entre la pequeña y la gran pantalla... y como estaba implícitamente anunciado (pues hablamos de una de las constantes más claras en tan estupenda carrera), entre la ciencia y la creencia más profunda y difícil de demostrar. Todo esto transcurrido en un tiempo que, como ya sucediera en la matrioska onírica de 'Origen', se estira y se comprime hasta romperse, como si del cuerpo más blando se tratara......(EL SEPTIMO ARTE).


Interstellar: Obra maestra. Lo mejor que ha hecho Nolan en su carrera. Brillante.
En mi opinión, Interstellar supera todo lo que hemos visto de Nolan hasta el momento. Y con eso ya lo digo todo. ¿Por qué? Se lo explico: cuestión de sentimientos, emociones, lirismo, filosofía, especulación… Y un largo etcétera que, como la nave en la que se desplazan los protagonistas, gira en torno a la madurez. Lo que ha hecho Nolan con el género de ciencia ficción en esta película no lo hacía nadie desde que Stanley Kubrick rodó 2001 (1968) y Andrei Tarkovski estrenó Solaris (1972). Lo que ocurre es que, seamos sinceros, 2001 y Solaris no son películas fáciles de ver, sino excelentes pero muy complejos ejercicios de reflexión filosófica que suelen desanimar a buena parte de los espectadores. Interstellar es todo lo contrario: un notable ejercicio de reflexión, como las dos películas citadas, pero al mismo tiempo un brillante, trepidante, emotivo, entrañable y absolutamente imprevisible viaje a la aventura en el que el guionista y el director no dejan que nos separemos de lo que ocurre en la pantalla ni un segundo........(ACCIÓN DE CINE).

....Está claro que a Nolan, como a Michael Haneke o al propio James Cameron, le puede la ambición; el querer hacer esa película más-grande-que-la-vida. Que sirva tanto como  entretenimiento superlativo y como retrato sublime de las relaciones humanas. Una obra que mientras te excita la imaginación, sea capaz también de asfixiarte emocionalmente. Un terreno condenadamente naïf que la crítica suele castigar con especial dureza: recuerden, sin ir más lejos, los (injustificados, a mi juicio) palos a Steven Spielberg por el final de A.I. Inteligencia artificial (2001) o al propio DePalma por su coda en la ya citada Misión a Marte. Algo que agrava el hecho de que, si bien Nolan es tanto un fabuloso creador de imágenes que bordean lo imposible como un bárbaro constructor de situaciones límite de gran espectacularidad, también es cierto que es en el terreno dramático donde suele tirar más por la vía del trazo simple –por ejemplo, lo más endeble de la maravillosa Origen(2010) eran los brochazos que definían la relación del protagonista con su esposa fallecida-. Una dicotomía compleja que hace que, por momentos, Interstellar apunte más hacia Contact (1997) que a 2001: Una odisea en el espacio (1968), pero de cuya refriega sale indemne, más que por la contención melodramática de la historia (que no la tiene), por lo excelsamente elaborada que está.

Y es que Interstellar es una película para vivir, más que para ver. Un deleite audiovisual que supera a Avatar (2009) y la última trilogía de Star Wars (1999-2005) en su arquitectura antropo-galáctica, que va a la caza y captura de esa imagen-perla que dé tanto respuesta a qué es lo que existe dentro de un agujero negro como a trazar ese gesto-epifanía que ponga en escena el inconmensurable amor que siente un padre por sus hijos. Normal que uno no pueda resistirse a la brutal experiencia estética que resulta adentrarse en esos mundos imposibles surgidos de la imaginación de los hermanos Nolan (Christopher y Jonathan), y deba entender como lógico ese final mesiánico que no anda lejos del trazado por Terrence Malick en El árbol de la vida(2011).(SENSACINE).

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