domingo, 30 de marzo de 2014

IDA





Película: Ida. Dirección: Pawel Pawlikowski. País: PoloniaAño: 2013. Duración: 80 min. Género: Drama. Interpretación: Agata Kulesza (Wanda), Agata Trzebuchowska (Hermana Anna)), Joanna Kulig, Dawid Ogrodnik, Adam Szyszkowski. Guion: Pawel Pawlikowski y Rebecca Lenkiewicz. Producción: Eric Braham, Piotr Dzieciol y Ewa Puszczynska. Música: Kristian Selin Eidnes Andersen. Fotografía: Lukas Zal y Ryszard Lenczewski. Montaje: Jarek Kaminski. Diseño de producción: Katarzyna Sobanska y Marcel Slawinski. Vestuario: Ola Staszko. Distribuidora: Caramel Films. Estreno en Polonia: 25 Octubre 2013. Estreno en España: 28 Marzo 2014.


Anna es una joven novicia que, en la Polonia de 1960, y a punto de tomar sus votos como monja, descubre un oscuro secreto de familia que data de la terrible época de la ocupación nazi. Junto a su tía recién encontrada, iniciarán un viaje en el que ambas se enfrentarán con las consecuencias de su pasado.


Ya de buen comienzo, una elección de composición del encuadre, con mucho aire por arriba, nos advierte que en esta película alguien ha pensado cómo se colocan las figuras en el campo que ve el espectador. Esas fguras, sobre todo las dos protagonistas, aparecen aplastadas por el marco superior de la imagen, como si no fueran responsables de su propio destino. Y no lo son: en la Polonia de los primeros años 60, esas dos mujeres poco horizonte tienen ante ellas.
De ahí la elección de la fotografía, riguroso blanco y negro; de ahí la búsqueda de una verdad incómoda tras la mudez del resto de los personajes, la roña que toda sociedad guarda sobre sím misma y su pasado, y que, en Polonia, se llama, como en otros lugares de Europa, antisemitismo, ambición, muerte. Pawlikowski hace emprender a sus protagonistas un viaje hacia una verdad que intuimos de buen comienzo: lo que importa no es esclarecer la verdad como compartir experiencias.
Y no les deja escapatoria: en ese país que ya no es (¿que ya no es?), la libertad de una consiste en una solución radical, y la de la otra, la novicia, no existe más allá de las cuatro paredes del monasterio. 'Ida' es una de esas sorpresas agradables que a veces nos da un cine que dista mucho de los mejores hallazgos que jalonaron su agitada historia.(FOTOGRAMAS).


......Sobria y eficaz película de Pawel Pawlikowski, coescrita con Rebecca Lenkiewicz. Con líneas severas que encajan bien con la narración, y que hacen pensar en el cine nórdico de Ingmar Bergman y compañía, o más reciente en el tiempo, en La cinta blanca de Michael Haneke, sigue el clásico esquema de viaje del héroe ­–en este caso, heroína–, que tras diversos avatares ya no es el mismo, en el proceso ha madurado, se ha vuelto más sabio, más conocedor de la naturaleza humana.
Sin aspavientos e histerismos, ni derroteros facilones, el film muestra las consecuencias en las personas de las tragedias producidas por las grandes tiranías del siglo XX, el nazismo y el comunismo. En tal sentido resulta muy interesante la relación entre Ida y Wanda –excelentes Agata Kuleska y, sobre todo, Agata Trzebuchowska–, donde contrasta la fe inocente de la protagonista con la piel dura de quien, instalada en el cinismo, se diría que no tiene ya una posible redención a su alcance.
A pesar de que el film es pesimista, y muestra la terrible soledad del ser humano –llama la atención que Anna-Ida no tenga un interlocutor con quien compartir sus anhelos y dudas, ya sea un confesor, la madre superiora, su tía, alguien en definitiva, sólo queda Dios, pero un Dios silencioso, al que sólo cabe rendirse aunque aparentemente no responda–, muestra una poco habitual apertura a la trascendencia y un reconocimiento de que los horrores del mundo son consecuencia de la actuación libre de las personas, que se labran su propio destino, aunque puedan verse fuertemente condicionados por los avatares históricos.(DE CINE 21).

viernes, 28 de marzo de 2014

CAPITÁN AMÉRICA: EL SOLDADO DE INVIERNO





Película: Capitán América: El Soldado de Invierno. Título original:Captain America: The Winter Soldier. Dirección: Anthony Russo yJoe RussoPaís: USAAño: 2014. Duración: 136 min. Género:AcciónaventurasfantásticoInterpretación: Chris Evans (Steve Rogers / Capitán América), Scarlett Johansson (Natasha Romanoff / Viuda Negra), Anthony Mackie (Sam Wilson / Halcón),  Samuel L. Jackson (Nick Furia), Sebastian Stan (Bucky Barnes / Soldado de Invierno), Cobie Smulders (agente Maria Hill), Robert Redford (Alexander Pierce), Frank Grillo (Brock Rumlow), Georges St-Pierre (Georges Batroc), Hayley Atwell (Peggy Carter), Toby Jones (Arnim Zola), Emily VanCamp (Agente 13), Maximiliano Hernández (Agente Jasper Sitwell). Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely. Producción: Kevin Feige. Música: Henry Jackman. Fotografía: Trent Opaloch. Montaje: Jeffrey Ford y Mary Jo Markey. Diseño de producción: Peter Wenham. Vestuario: Judianna Makovsky. Distribuidora: The Walt Disney Company SpainEstreno en USA: 4 Abril 2014. Estreno en España: 28 Marzo 2014. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


Tras los devastadores acontecimientos acaecidos en Nueva York con Los Vengadores, “Capitán América. El Soldado de Invierno”, de Marvel, nos cuenta cómo Steve Rogers, alias el Capitán América, vive tranquilamente en Washington, D.C. intentando adaptarse al mundo moderno. Pero cuando atacan a un colega de S.H.I.E.L.D., Steve se ve envuelto en una trama de intrigas que amenaza con poner en peligro al mundo. El Capitán América une fuerzas con la Viuda Negra y lucha por sacar a la luz una conspiración cada vez mayor mientras hace frente a asesinos profesionales enviados para silenciarle. Cuando por fin se revela la magnitud de la malvada trama, el Capitán América y la Viuda Negra van a contar con la ayuda de un nuevo aliado, el Halcón. Pero deberán enfrentarse a un enemigo inesperado y extraordinario: el Soldado de Invierno.


......Pero bueno, más allá de una cierta flojera de continuidad, la pareja de cineastas parece tenerlo todo bien atado en una aventura bastante física ─hay un cierto rudimentarismo 80´s en algunos pasajes y personajes, incluso─ comandada una vez más por un Chris Evans muy cómodo en el personaje ─mejor, porque todavía le queda─ y bien acompañado por el eterno Samuel L. Jackson, la trabada Scarlett Johansson ─siempre ambigua comparsa─, un Anthony Mackie que se apunta a un bombardeo y, atención, Robert Redford, leyenda que con cruzar la pantalla le vale. Obligadas son un par de secuencias post-créditos, y el rótulo que recuerda que el Capi volverá con los colegas para la llegada de Ultrón. Pero eso será en el siguiente capítulo.(LA BUTACA).


.......Capitán América: El soldado de invierno también es a su manera un reflejo de este sinvivir del personaje. No deja de ser una película que "hace tiempo" de cara al próximo evento que reuna al supergrupo en Los vengadores: La era de Ultron. El origen del personaje ya quedó satisfactoriamente relatado en Capitán América: El primer vengador, así que esa parte mejor ni tocarla. De carisma anda justo –¿a que da igual si no se quita la máscara?–, y a la que se descuida le roban la tostada los especialistas secundarios de S.H.I.E.L.D. Por si fuera poco, tan aislado y teledirigido –de casa al curro, del curro a casa– es prácticamente imposible que le suceda nada en su vida personal. Pero si hasta Viuda Negra (Scarlett Johansson) tiene que emplearse a fondo para introducir algo de chispa sexual en la vida de un Steve Rogers (Chris Evans), cuerpo de joven, cabeza de viejo, que se conforma con una partida de dominó y recordar hazañas bélicas en el hogar del veterano.
Expuestos los problemas para esta secuela, en Marvel han tomado decisiones creativas para afrontar nuevos retos y situaciones. Una vez más, habría que añadir. Los que hablan de lo previsible y poco original de la mecánica de las franquicias de la Casa de las Ideas lo hacen de oídas. Fortalecen sus debilidades hasta convertirtlas en los pilares sobre los que soportan cada nueva entrega. El caso de Capitán América: El soldado de invierno es ejemplar. A un personaje monolítico y plano como el de este patriota obediente le introducen dudas propias de Jason Bourne o el Bond descreído de Skyfall. Su anémica galería de personajes se enriquece reclutando a Viuda Negra o Nick Furia, concediéndoles entidad de protagonistas y ahorrándonos de paso un spin-off innecesario de S.H.I.E.L.D......(CINEMANIA).


Capitán América, el soldado de invierno. El mejor cine-cómic después de El caballero oscuro y Los Vengadores.
Sospecho que algunos polemistas con más tiempo de ocio mal empleado que yo me van a dar la brasa por atizarle cinco estrellas, aunque luego algunos de estos detractores ni se molestan en leer la crítica hasta el final. Así que aclaro ya en estas primeras líneas que, por coherencia con lo que pienso del cine y su naturaleza primordial, que es la de servir como evasión y entretenimiento, y en el marco del cine-cómic, (que a veces hay que explicar y subrayar hasta lo más obvio) esta película es en mi opinión, por su calidad de construcción y planteamientos, tanto narrativos como visuales, de cinco estrellas. Mejor que las tres de Iron Man y las dos de Thor. Muy bien construida en sus planteamientos de cine. Haciendo palanca con su identidad primordialmente de película de intriga conspirativa, espías y acción, incluso consigue ponerse más allá de ser otra película más de superhéroes para encontrar su propia personalidad como proyecto cinematográfico. Hasta el momento, en las películas dedicadas a adaptar superhéroes del comic, y más concretamente en las que lo hacen con personajes de Marvel o DC siempre se ha advertido una dependencia del cine frente a los personajes originales que llevaba este tipo de propuestas por un camino intermedio, pleitesía a las imposiciones de presentación y desarrollo del personaje según las claves de las viñetas, limitándose a copiar esas claves del comic mecánicamente sin otorgarle al proyecto naturaleza verdaderamente cinematográfica. Así es como muchas de estas películas fueron fallidas, como Daredevil, Los cuatro fantásticos, Green Lantern, el segundo Hulk… Frente a este planteamiento de convertir al cine en marioneta desarticulada de adaptaciones planas del cómic, Marvel empezó a orientar mejor su rumbo con el primer Iron Man, culminando ese viaje en Los Vengadores, que marcó un nuevo estándar de calidad y aspiraciones para este tipo de producto de ocio audiovisual que inevitablemente navega entre dos mundos, el del cómic y el del cine, pero después de Los Vengadores parece empezar a inclinar la balanza hacia las claves del cine, algo que claramente evidencian Iron Man 3 y Thor 2 y confirma, para bien, superando a las dos anteriores claramente, esta segunda entrega de las aventuras cinematográficas del Capitán América, mucho mejor que la primera. Lo que viene a demostrar Capitán América, el soldado de invierno, es que el cine, buen cine, empieza a pesar más a la hora de concebir las adaptaciones de los superhéroes de la Marvel al cine, una tendencia que considero positiva y que, siempre dentro del estilo Marvel y aceptando todas las diferencias que ello implica respecto al estilo de la editorial DC, es la misma que aplicó Chistopher Nolan cuando inició su trilogía sobre Batman, especialmente con El caballero oscuro.........(REVISTA ACCIÓN).


El número 180 de la serie regular del Capitán América, publicado en diciembre de 1974, concluía con una de las viñetas clave en la historia de la cultura pop norteamericana: por primera vez, un escándalo político real (el Watergate) introducía una escala de grises en el mundo blanco, rojo y azul del personaje. Así, un reclamo patriótico nacido al calor de la propaganda de guerra se convertía en el pulso de una nación desengañada con la administración Nixon. Los responsables de Capitán América: El soldado de invierno han debido de tener muy en cuenta esta faceta del personaje a la hora de actualizar ese desencanto paranoico a nuestra era de Snowdens, Mannings y actividades encubiertas de la NSA: sus maneras replican y homenajean al thriller político de los 70 (con Robert Redford como tótem y Alan J. Pakula como espíritu guía), pero su subtexto no puede ser más relevante.
Aquellos que no comprendieron el optimismo pulp de la primera entrega disfrutarán con los matices sombríos que introduce esta secuela, auténtica exhibición de la pericia de Marvel Studios a la hora de construir un universo transmedia complejo. No obstante, sus estrategias suelen dar mejores frutos cuando son puestas en manos de autores como Shane Black o Joss Whedon. Los hermanos Russo demuestran una vigorosa mano izquierda para los interludios cómicos (la visita a la Apple Store, los cameos de dos estrellas televisivas), pero su planificación en las secuencias de acción no podría ser más pedestre y rutinaria. Inspirada en la etapa de Ed Brubaker al frente del personaje, El soldado de invierno adolece del mismo esquematismo argumental y de una ausencia casi total del factor sorpresa: sólo su excesivo clímax y la perfecta simbiosis de Chris Evans con el icono que interpreta consiguen situarla ligeramente por encima de su predecesora. Al final, resulta extraño que tanto espectáculo deje cierto regusto a episodio de transición.(FOTOGRAMAS).

sábado, 22 de marzo de 2014

EL GRAN HOTEL BUDAPEST



Película: El gran hotel Budapest. Título original: The grand Budapest hotel. Dirección: Wes AndersonPaís: USADuración:100 min. Género: ComediaInterpretación: Ralph Fiennes (M. Gustave), F. Murray Abraham (Mr. Moustafa), Mathieu Amalric (Serge X.), Adrien Brody (Dmitri), Willem Dafoe (Jopling), Jeff Goldblum (asesor legal Kovacs), Harvey Keitel (Ludwig), Jude Law(joven escritor), Bill Murray (M. Ivan), Edward Norton (Henckels),  Saoirse Ronan (Agatha), Jason Schwartzman (M. Jean), Léa Seydoux (Clotilde), Owen Wilson (M. Chuck), Tilda Swinton (Madame D.), Tom Wilkinson (escritor), Tony Revolori (Zero). Guion: Wes Anderson; basado en un argumento de Wes Anderson y Hugo Guinness. Producción: Wes Anderson, Scott Rudin, Steven Rales y Jeremy Dawson. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Robert Yeoman. Montaje:Barney Pilling. Diseño de producción: Adam Stockhausen. Vestuario: Milena Canonero. Distribuidora: Hispano FoxfilmEstreno en España: 21 Marzo 2014.


“El gran hotel Budapest” narra las aventuras de Gustave H., el legendario conserje de un famoso hotel europeo del período de entreguerras, y de Zero Moustafa, un botones que se convierte en su amigo más leal. La historia incluye el robo y recuperación de una pintura renacentista de incalculable valor; una frenética batalla por una inmensa fortuna familiar; y el inicio de la más dulce historia de amor; como telón de fondo, un continente que está sufriendo una rápida y drástica transformación.


Simplemente magnífica, Wes Anderson se ha vuelto a superar. Ha llevado su mundo al límite, logrando un increíble resultado. Si técnicamente es muy buena, el guión lo es todavía más. Humor constante en estado puro, repleto de pequeños detalles geniales. 

Como nos tiene acostumbrados, la estética está muy cuidada y bien lograda, repleta de colorido. Destaca sobretodo el colosal reparto, que querría tener todo director, permitiéndose incluso no sacarle jugo a la mitad de los actores, como a Bill Murray. De entre todos, cabe mencionar especialmente a un tremendo Willem Dafoe, aunque también es cierto que su papel le va como anillo al dedo.

Hermosa, divertida, melancólica... y sobre todo: una película única.(BOUNS.Barcelona).


........A base de juntar bien las piezas Wes Anderson se ha hecho mayor. En El gran hotel Budapest, el director de Viaje a Darjeeling ha subido cremallera y ha salido de su tienda de campaña para regalarnos su película más grande y ficcionada. Su protagonista, Gustave H –brillantemente interpretado por Ralph Fiennes– tiene aquel chasquidito del fantástico Sr. Fox y la paternidad mal entendida de Bill Murray enAcademia Rushmore –aquí apadrinando cual capitán Haddock al genial lobby boy Tony Revolori, ¿o era Tintín el “padre”?–, pero sobre todo es un personaje de la cabeza a los pies, una ficción tan al servicio de un legendario hotel de montaña como de la potencial aventura que le pueda traer el guión. Una frenética historia de las de antes con peripecias –¿recordáis El secreto de la pirámide?–, con guiños al mejor Hitchcock y a Spielberg –Tintín–, pero tan wesandersoniana que sería ridículo decir que se parece a otra cosa que a él mismo.
Porque en esta huida peregrina de un conserje y un botones en manos de una obra de arte de incalculable valor, están todos los habituales encantos del director: el amor por los detalles y las cámaras lentas, esa música que nos reconcilia con la vida –¡Alexandre Desplat a la balalaica!–, o ese excéntrico reparto creciente que es ya una familia –la suya– de genios. Está, sí, el mundo descompuesto de fondo, la Europa de entreguerras que le inspiró la lectura del escritor suicida Stefan Zweig, pero aquí, quizás, ya no haya reconstrucción ni mundo a escala. Pues el universo Wes Anderson, ese zorro fantástico, tiene ya tanta entidad que a veces parece que nunca estuvo roto.(CINEMANIA).



Un lugar es, en sí mismo, un relato. Fetichista de los espacios convertidos en preciosas casas de muñecas, Wes Anderson ha concebido el Hotel Budapest como una colmena de historias que a su vez exhibe los efectos, y ahí está la novedad en su flmografía, del devenir histórico. Se ha roto la burbuja del submarino de 'Life Aquatic' (2004). La ha roto desde esa mezcla de densidad y ligereza que caracteriza su cine: densidad en lo narrativo (en un cuarto de hora atravesamos tres tiempos, historias dentro de historias que evocan las puestas en abismo de las novelas de Stefan Zweig, la principal inspiración del flm) y en lo estético (dirección artística detallista hasta lo maníaco; uso de miniaturas; cambio de formato según la época); y ligereza en el tono. Anderson cuenta la llegada del Nazismo como si saltara de una aventura de Enyd Blyton a otra de Tintín, con una frívola elegancia no exenta de nostalgia.
Nostalgia de una era en la que al cineasta tejano le hubiera gustado vivir: una era donde los modales importaban, el debate intelectual era moneda común y la estética una cuestión de ética. ¿Cuál es la ética de 'El Gran Hotel Budapest'? Acasodemostrar que el pasado nos reinventa, y que recordarlo, con todas sus luces y sombras, ha de ser una experiencia deliciosa.(FOTOGRAMAS).

martes, 18 de marzo de 2014

OCHO APELLIDOS VASCOS




Película: Ocho apellidos vascos. Dirección: Emilio Martínez-Lázaro. País: EspañaAño: 2014. Duración: 98 min. Género:ComediaInterpretación: Clara Lago (Amaia), Dani Rovira (Rafa),Carmen Machi (Merche), Karra Elejalde (Koldo). Guion: Borja Cobeaga y Diego San José. Producción: Ghislain Barrois, Álvaro Augustin y Gonzalo Salazar-Simpson. Música: Fernando Velázquez. Fotografía: Kalo Berridi. Montaje: Ángel Hernández Zoido. Dirección artística: Juan Botella. Vestuario: Lala Huete.Distribuidora: Universal Pictures International SpainEstreno en España: 14 Marzo 2014.Calificación por edades: Apta para todos los públicos.

Rafa, andaluz de pura cepa, nunca ha tenido que salir de su querida Sevilla para conseguir lo que más le importa en la vida: el fino, la gomina y las mujeres. Hasta que un día todo cambia cuando aparece la primera mujer que se resiste a sus encantos: Amaia, una vasca. Rafa, decidido a conquistarla, viaja hasta un pueblo de Euskadi. Allí, para conseguir a Amaia hará lo que haga falta, hasta hacerse pasar por vasco.


De entre los rescoldos de Vaya semanita,donde se han asado vuelta y vuelta algunossketches de barra de Los morancos, surge este noble (en la más pura tradición del tópico vascongado) intento de trasladar la fórmula de equívoco, patadón y tentetieso (y a poder ser, su taquilla) de la francesaBienvenidos al Norte (exitazo mundial que ya tuvo su chocarrera versión en Italia:Bienvenidos al Sur). Y desde los apellidos del título, sus responsables aciertan al separarse del RH sanguíneo del modelo para ampliar la propuesta a dos carriles de ida y vuelta Euskadi-Andalucía con hijuelas (el giro del personaje de Carmen Machi, fetén). Es también éste el retorno a un tipo de comedia muy pegada al chiste puro, que toma el corte romanticón chico-conoce-chica (gran arranque, perfecto el contrapunto entre el barroquismo del buen debú de Dani Rovira y la bella sequedad de Clara Lago) sólo como excusa a mayor gloria del enredo autonómico y que viaja en su humor de lo sublime (la cena con recuento de apellidos, cumbre) a lo grimoso (Los Del Río attack) con una naturalidad arrebatadora, a mayor gloria del altibajo sin complejos. La peli tiene eso tan subjetivo y delicado que conocemos como gracia. Sí, muchísima gracia, tan peligrosa y susceptible de no ser reconocida en un día nublado del espectador, pero tan definitiva como la diferencia entre un chascarrillo contado por tu suegra o por tu mejor amigo. Y entre risas desengrasantes se agradece a Martínez-Lázaro, con una carrera que alterna el drama severo made in Spain con la comedia con colas en los cines, ceder el protagonismo al campo minado de gags que proponen Cobeaga y San José, dos tipos que quieren cargarse el refranero español: son graciosos y merecen caer en gracia. Salvamos incluso que, excepto Karra Elejalde(extraordinario, sólo Arguiñano podría hacer corpóreo tanto vasquismo sobre sus hombros), ninguno de sus protagonistas sea de la provincia de su personaje. Con todo, y sin pretenderlo (aúpa ahí), Ocho apellidos vascos hace más por la convivencia entre gentes que comparten DNI que todos los partidos políticos del Estado en las últimas cuatro o cinco legislaturas.(CINEMANIA).


Divertida comedia pensada para llenar salas de cine. Lo cual es todo un halago en los tiempos que corren cuando cuesta tanto que la gente vaya al cine, y el cine español es el que más lo sufre semana a semana. Pero en esta ocasión han tirado la casa por la ventana, un reparto de rostros populares, un director conocido por su éxito con la comedia, una enorme campaña promocional en televisión, unos anuncios muy divertidos… Y parece estar funcionando, como funcionó hace no mucho Tres Bodas de Más, por ejemplo. Porque esta película se mueve en esa línea de agradar al público con su humor, centrado en esta ocasión en los clichés y los tópicos que asumimos entre nosotros mismos.
Por poner el ejemplo que pone la película, entre vascos y andaluces. Una historia de amor entre dos personas separadas por la distancia y la cultura, que se encuentran y se embarcan en una surrealista historia de engaños. Un andaluz y una vasca que tienen sus ideas preconcebidas y sus prejuicios y que, poco a poco, descubren que hay más cosas que los unen de las que los separan, aprovechando así 8 Apellidos Vascos para recordarnos justo eso, que hay más que nos une de lo que nos separa. Valga como ejemplo la importancia de la taberna (y del vino, sin ir más lejos) en ambas partes del mapa, entre Euskadi y Andalucía. Y el humor. Siempre el humo.En ese sentido el guión de Borja Cobeaga y Diego San José no duda en mojarse y bastante, a la hora de hacer reír a base de cosas que podrían parecer tan poco graciosas en principio como una manifestación por la independencia de Euskadi, con cócteles molotov incluidos. La pareja de guionistas, habitual en el cine de Cobeaga, le sirve al director Emilio Martínez Lázaro, las piezas perfectas para que el público se ría de sí mismo, con todos los tópicos habidos y por haber del mundo, pero no porque la película sea tópica, sino porque pretende reírse justo de eso, de los clichés. Y Martínez Lázaro tiene buena mano y experiencia con la comedia, sabe exprimir a sus actores y darle el ritmo adecuado a la historia.
Unos actores liderados por Clara Lago y Dani Rovira. Es la primera película como protagonista para él y mantiene el tipo, mientras que Lago, además de ser una enorme actriz que crece cada día, demuestra que podría tener química con una escoba y derretir el polo Norte con una mirada. Por si a alguien le quedaban dudas. Muy bien escudados por Karra Elejalde, Carmen Machi, Alfonso Sánchez y Alberto López, dos que se están convirtiendo en enormes en el mundo de la comedia desde El Mundo es Nuestro. Los problemas de la película vienen cuando se le va la mano con la ñoñería al final, cuando pierde el ritmo o cuando el humor no termina de cuajar. Tiene momentos muy divertidos, y otros no tanto. Y eso se nota. Aunque lo importante es que el público sale satisfecho y está acudiendo al cine para ver una buena película española. Ojalá no fuese tan raro.(acción de cine).

Como fan de los chistes cuya gracia consiste en refregarnos por la cara los tópicos y prejuicios (culturales y folclóricos) que hacen de esta España un chascarrillo de tasca, esperaba mucho del flm de Martínez-Lázaro. Contiene todo lo que siempre ha funcionado en la comedia de contrastes: amores reñidos, guerra de sexos a nivel autonómico, engaños, enredos… También hay un reparto del que no se puede decir que no esté por la labor: Clara Lago adorablemente borde, un esforzado Dani Rovira, Karra Elejalde en su salsa y esos robaescenas que son Alfonso Sánchez y Alberto López. Sin embargo, algo falla en 8 apellidos vascos: la desgana con la que parece estar rodada, su impersonalidad y su desarrollo plano que desaprovecha escenas (la boda) que piden a gritos el desmadre. Queda la plausible normalidad para hacer del abertzalismo un objeto de gag, que quizá ahora sí consiga Borja Cobeaga en su Negociador.(FOTOGRAMAS),

sábado, 15 de marzo de 2014

DALLAS BUYERS CLUB




Película: Dallas Buyers Club. Dirección: Jean-Marc ValléePaís:USAAño: 2013. Duración: 117 min. Género: Biopicdrama.Interpretación: Matthew McConaughey (Ron Woodroof), Jared Leto (Rayon), Jennifer Garner (Eve), Denis O’Hare (Dr. Sevard),Steve Zahn (Tucker), Dallas Roberts (David), Kevin Rankin (T.J.).Guion: Craig Borten y Melisa Wallack. Producción: Robbie Brenner y Rachel Winter. Fotografía: Yves Bélanger. Montaje: Martin Pensa y Jean-Marc Vallée. Diseño de producción: John Paino. Vestuario:Kurt & Bart. Distribuidora: Vértigo Films. Estreno en USA: 1 Noviembre 2013. Estreno en España: 14 Marzo 2014. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


Cuando a Ron Woodroof se le diagnostica que tiene el virus del SIDA, se le prescribe un fármaco altamente tóxico y se le pronostican 30 días de vida. Reacio a aceptar esa sentencia de muerte, Woodroof se introduce en el mundo de los fármacos clandestinos y acaba convirtiéndose en el mayor promotor de un tratamiento no aprobado legalmente que no solo le alivia de la enfermedad, sino que también prolonga su vida. Woodroof inicia una batalla contra la Administración de Alimentos y Medicamentos, y da pie a una campaña de concienciación sobre la desinformación del Gobierno para ayudar a todas las víctimas silenciosas que sufren el virus del SIDA.


.....En "Dallas Buyers Club" se cuenta la historia de un hombre que tras descubrir que tiene SIDA y que le quedan 30 días de vida decide no cerrarse las puertas y luchar para seguir adelante. No hay un drama afectado al estilo de la "Philadelphia" de Jonathan Demme (1993), sino que esto se acerca más a una narración de los hermanos Coen que a algo a la caza de premios importantes. Bueno, esto en relación a los aspectos puramente formales, porque está claro que tanto Matthew McConaughey como Jared Leto van a lo que van. A veces molesta un poco la actitud de algunos actores a la hora de abordar estos films, pero cuando lo logran, uno lo admite: ambos están magníficos. La pérdida de peso y modificación física tienen una razón de ser más allá del puro exhibicionismo, por lo que -por mi parte- no hay quejas.

El mayor problema de un trabajo como el que ha facturado Vallée es que se dé de bruces con la indiferencia. Sí, tiene dos grandes interpretaciones masculinas, dura dos horas que se pasan rápido, y aborda un tema dramático de tal forma que termina por contagiar su alegría. Está "hecha para gustar" a las masas, con todo lo bueno y lo malo que tienen estos trabajos con un objetivo tan definido. En resumen: una película entretenida, y correcta, que se eleva gracias a sus actores principales. No cambiará el mundo, pero verla es una opción válida.(CAITH SITH .GIJON).



........Lo mejor de Dallas Buyers Club es que podría haber sido un relato plañidero, pero elige ser un ejemplo. Woodruf (McConaughey) lucha por su vida contra viento y marea, y aplicando tanta picaresca como sea necesaria. Su compinche Rayon (Jared Leto), saca a pasear su miedo gritando “no quiero morir” y poniéndonos un nudo en la garganta. La doctora (Jennifer Garner) encuentra su conciencia. Es un relato ejemplar y necesario para que la gente recuerde que el SIDA no ha desaparecido y sobre todo que no es algo que les pasa “a otros”, sino que le puede pasar a cualquiera.
Dallas Buyers Club es con seguridad una de las mejores películas del año, y tiene esa capacidad que tenían algunas escenas de películas como Taxi Driver, Toro salvaje, Fat City, Sangre sabia y Cowboy de medianoche para ponernos de cara a la verdad. Me ha recordado ese momento de Dustin Hoffman en el autobús de Cowboy de medianoche, en el que de repente te ves metido totalmente dentro de la historia remando contra corriente junto a los personajes.
Lamentablemente eso no ocurre con mucha frecuencia en el cine actual, pero cuando ocurre es pura magia del cine.(ACCIÓN DE CINE).


De la piel para dentro mando yo, soltó el pensador Antonio Escohotado para justifcar el consumo de drogas. Seguro que la US FDA no estaría nada de acuerdo con este célebre aforismo. Este todopoderoso organismo USA fscaliza todo lo que los ciudadanos de su país decidan meterse en el cuerpo, ya sea drogas, comida… o medicinas que les salven de una muerte segura. Ron Woodroof fue un David politoxicómano, tejano y sentenciado por el sida que plantó cara al Goliat de la FDA en los años 80. Probó en su traslucido cuerpo todos los fármacos experimentales que eran legales en otros países y se convirtió en un estraperlista semidesinteresado que trapicheaba con estas medicinas con otros enfermos como él.
Gracias a esta trama sobre el individuo contra el estado, la película evita ser el melodramón sobre enfermedades terminales que amenazaba ser. Es más una Erin Brockovich (Steven Soderbergh, 2000) tex-mex que una Philadelphia (Jonathan Demme, 1993) confederada. También así, el personaje de Matthew McConaughey esquiva el victimismo truculento y, en lugar de un mártir inopinado, lo acabamos viendo como un combatiente empecinado. O como un emprendedor robinhoodesco y fullero. O como un jinete de rodeo casi cadáver que se emperra en seguir montado el máximo tiempo posible en esta vida, por muchas coces que siga recibiendo.(FOTOGRAMAS).


Las películas ‘necesarias’ las carga el diablo. En eso estamos mucho mejor que hace 20 años, cuando Philadelphia se convirtió en un fenómeno a fuerza de intervenir cinematográficamente sobre la sociedad con la supuesta intención de abrir los ojos a parte del mundo occidental sobre el sida y la homosexualidad. Sólo habían pasado unos años de la muerte de Rock Hudson, y el mundo era muy diferente al de hoy. De acuerdo: tal vez necesitásemos aquel empujón sentimentaloide. Pero también es cierto que desde el dramón de Tom Hanks al resquicio legal del jeta que vemos en el pellejo (literal) de Matthew McConaughey hemos mejorado mucho, civil y cinematográficamente. Porque Jean-Marc Valléese libera de tensiones morales y acaba por convencernos de que lo importante no es la vida de Ron Woodrof (el activista pro libertad de medicación) sino más bien su peripecia legal para lograr que los medicamentos llegasen a los que los necesitaban. Y el personalísimo primer tramo del filme, duro, enfermizo, poderosamente ambientado en el mundo de los rodeos, pero en tono de biopic, se convierte entonces en a) una variante de película de espías, cambiando microfilms por medicación y b) una suerte de Breaking Bad (todo es química) o incluso de No es país para viejos, cambiando bombona por recetas en la frontera. Bien por Vallée, aunque para entonces ya habíamos descubierto que también las películas basadas en hechos reales las carga el diablo.
Y es aquí donde el trabajo actoral (coloreado por Jared Leto, el más philadelphico del reparto) adquiere su dimensión real: la estampa de Matthew McConaughey logra pugnar de tú a tú con las poderosas imágenes del documental nominado al Oscar How to Survive a Plague, sobre el movimiento civil por la dignidad de los enfermos. Su prodigioso esfuerzo es inolvidable, no por su trabajo en la báscula, sino por lograr resultar atractivo con el rostro y el cuerpo de un cadáver, empeñado en matar de carisma a cualquiera que no dejase luchar a su personaje antes de morir en paz. Magic MikeMudTrue Detective,El lobo de Wall Street… Si la propuesta de Vallée se eleva por encima de una media aseada es gracias a esta especie de Lázaro de Tormes, un Steve McQueen del síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Un titán.(CINEMANIA).