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lunes, 25 de mayo de 2015

MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA


Película: Mad Max: Furia en la carretera. Título original: Mad Max: Fury road. Dirección: George Miller. País: AustraliaAño: 2015. Duración: 120 min. Género: Acciónciencia-ficciónReparto: Tom Hardy (Max Rockatansky), Charlize Theron (Emperatriz Furiosa), Rosie Huntington-Whiteley (Espléndida), Nicholas Hoult (Nux), Zoë Kravitz (Toast), Hugh Keays-Byrne (Immortan Joe). Estreno en España: 15 Mayo 2015. No recomendada para menores de 16 años.


Perseguido por su turbulento pasado, Mad Max cree que la mejor forma de sobrevivir es ir solo por el mundo. Sin embargo, se ve arrastrado a formar parte de un grupo que huye a través del desierto en un war rig conducido por una emperatriz de élite: Furiosa. Escapan de una ciudadela tiranizada por Immortan Joe, a quien han arrebatado algo irreemplazable. Enfurecido, el Señor de la Guerra moviliza a todas sus bandas y persigue de forma implacable a los rebeldes en una Guerra de la Carretera de altas revoluciones. 


George Miller lo ha conseguido, ha logrado su mejor película, ha llevado no solamente a Mad Max aún más allá reinventándolo otra vez, también lo ha hecho con el cine, ha sabido capturar el cine de dos épocas y crear algo nuevo, una epopeya visual y musical*. Un espectáculo de ritmo impecable e implacable compuesto por un director maduro que es capaz de proporcionar arte narrativo. 

Miller crea una película poética, poesía de la violencia y la destrucción, poesía de la furia. Obra de guión minimalista, sin apenas diálogos se apoya en el montaje, impecable y preciso, para narrarnos una historia mucho más madura y compleja de lo que pudiera parecer a primera vista. Una obra de personajes profundos, cuya relación evoluciona durante toda la película. Y con un nuevo y fundamental personaje, Furiosa, una joya para Charlize Theron que sin duda pasará a la mitología del cine.

Pero que el espectador no se llame a engaño, Mad Max: Furia en la carretera es principalmente una película de acción, de persecuciones**, de coches locos, de destrucción y violencia (aunque lo es mucho menos de lo que su prodigioso montaje nos hace parecer) y por encima de todo espectáculo de hermosa fotografía. La acción es demente, brutal y está filmada de manera magnífica, pese a su acelerado ritmo no solamente el espectador no se pierde, si no que consigue involucrarle en el relato. El sonido y la música acaban de redondear la película haciendo un todo y convirtiéndola en una auténtica obra de arte.......(Meinster.Paris.Francia).


Cuando, a principios de los años 60, Paul Kaufman y Mike Anthony escribieron el tema 'Poetry in Motion',hit de Johnny Tillot son también grabado por Bobby Vee, poco podían imaginar que ese concepto que les inspiró algo tan cotidiano como el grácil paseo de unas chicas por la calle acabaría siendo fagocitado por el mundo de la lucha libre profesional para definir una llave especialmente alambicada. En ese insospechado trayecto desde la cursilería adolescente hasta la brutalidad, el concepto acuñado por Kaufman y Anthony podría servir ahora para honrar a la perfección la resurrección estruendosa del icónico Mad Max creado por George Miller en 1979: en efecto, este 'Mad Max: Furia en la carretera' es poesía en movimiento, pero, también, un gesto reivindicativo y feroz que reclama una identidad desafiante (y, sí, también poética y visionaria) para el blockbuster de acción en plenos tiempos de gélida gestión de franquicias y de realizadores más dotados para el pitching ante ejecutivos que para la creación de formas.
A George Miller quizá no se le dieron bien los intentos para que le tomaran por un director serio ('La Brujas de Eastwick' y 'El aceite de la vida', en 1987 y 1992), ni tuvo el temple para seguir sacando, en sus sucesivas incursiones en el cine infantil, el oro que puntualmente sacó en la extraordinaria 'Babe, el cerdito en la ciudad' (1998), pero su regreso al universo del loco Max no ha podido ser más triunfal: la película funciona como la apoteósica hipérbole de 'Mad Max 2: El Guerrero de la Carretera' (1981), utilizando de nuevo el western como género matriz para, en este caso, formular una suerte de epopeya feminista donde el poder regenerador de lo femenino lucha, con pareja ferocidad, con una decadente fuerza masculina definida por la seducción de la muerte y la implacable administración de la desigualdad.
Frente a la rigurosa ética delstuntde las anteriores entregas, aquí la magia digital viene a radicalizar las imágenes, pero subordinándose siempre a un rotundo sentido de la fisicidad. Miller aplica la misma capacidad de síntesis que definía su sentido del montaje a la definición del tormento de su héroe, un perfecto Tom Hardy que casi es baqueteado espectador de su propia odisea antes que protagonista: ni gota de falsa trascendencia christopher-nolaniana en esta maravilla donde las acciones son las que definen a sus personajes.
El sorprendente papel de Charlize Theron, Imperiator Furiosa (ojo a los nombres: ninguno tiene desperdicio) imanta un incesante desfile de imágenes inolvidables: la fundación del cine (las persecuciones de Mack Sennett) se da la mano con su Apocalipsis digital, bajo la tutela de losAutos Locosy la estética Metal Hurlant.(FOTOGRAMAS).


Mad Max furia en la carretera recupera y supera todo lo bueno de Mad Max el guerrero de la carretera. La mejor entrega de la franquicia.
Dos horas de persecuciones imparables y plenas de imaginación. Hemos tenido que esperar unos cuantos años, pero la espera ha merecido la pena: finalmente tenemos en la cartelera una digna heredera de la mejor película de la saga del loco Max, y descartando fatuos y oportunistas arrebatos de nostalgia ochentera que ademas cada vez me parecen más fruto del postureo generacional friqui, lo cierto es que teniendo las más mínimas dosis de sentido común no creo que nadie pueda discutirle a e este trepidante, espectacular y muy oportuno ejercicio de puesta al día de la franquicia cualidades que mejoran la película que toma como referencia principal, la segunda de la trilogía original, aunque en algunos momentos hace guiños a la primera, con ese antagonista de la misma tuneado para la ocasión, e incluso a la tercera, ese fallido ejercicio de lo que pudo ser y no fue, o de lo que solo era realmente Mad Max en su primera parte......(REVISTA ACCIÓN).

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