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martes, 3 de noviembre de 2015

TRUMAN



Película: Truman. Dirección: Cesc Gay. Países: España y Argentina.Año: 2015. Duración: 108 min. Género: TragicomediaReparto: Ricardo Darín, Javier Cámara, Dolores Fonzi. Guion: Cesc Gay y Tomás Aragay.Música: Nico Cota. Estreno en España: 30 Octubre 2015. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
Julián (Ricardo Darín) recibe la visita inesperada de su amigo Tomás (Javier Cámara), que vive en Canadá. Los dos amigos junto a Truman, su perro fiel, compartirán a lo largo de cuatro intensos días momentos emotivos y sorprendentes, provocados por la difícil situación que está atravesando Julián.

......Truman es grande justo por lo que no es: ni cae en el duelo de egos actorales, ni se deja llevar por la marea emocional que sirve de núcleo de su historia, ni abusa del humor negro como vía de escape, ni machaca al espectador con recursos obvios; y al evitar todo ello consigue justamente alcanzar la verdad de lo que quiere contar. Estamos, pues, ante una tragicomedia, ni muy trágica ni muy cómica, donde todo está medido para no pasar la raya sentimentaloide. La cinta consigue el milagro de que nada aparezca de manera abrupta o forzada, y eso resulta muy complicado cuando se intenta forjar una historia acerca de la naturaleza humana ante la muerte y de cómo nos enfrentamos a las últimas despedidas. Es, en definitiva, una pequeña y delicada joya que, escondida tras su aparente sencillez, se permite tocarnos la fibra sin que nos demos cuenta. Acostumbrados como estamos a esas escenas a las que solo les falta un pequeño cartel que indique «Llore ahora, por favor», la maestría de Gay se erige como un pequeño oasis de vida dentro un desierto de vendedores de impactos de humo.(EL ANTEPENULTIMO MOHICANO.)

insólito espejo de las miserias que nos humanizan, el cine de Cesc Gay apunta, y dispara, sin aspavientos. No hay artificio, y sí mucha verdad, en el dibujo de sus personajes: en los treintañeros emocionalmente desubicados de 'En la ciudad' (2003), en los desconocidos que reprimen su enamoramiento en 'Ficción' (2005), o en los colegas que se dicen adiós en Truman. Eficazmente estructurada a partir de las idas y venidas, durante cuatro días de despedida, de un enfermo cansado de luchar y de su viejo amigo, testigo casi silencioso de una decisión que no se atreve a compartir, la película huye sin esfuerzo de la trampa sensiblera.
No es esa la liga de Gay, que conmueve a golpe de detalles y sutilezas: en el abrazo de un hijo, en la charla con un veterinario, en un polvo doloroso, en la elección de un ataúd o en encuentros casuales en restaurantes (que remiten a la inolvidable explosión de Eduard Fernández en 'En la ciudad'). Y en medidas notas de humor agridulce. Pero nada funcionaría como lo hace sin la química extraordinaria que crean Ricardo Darín y Javier Cámara: su enorme trabajo da hondura a un film que reafrma la grandeza de su director.(FOTOGRAMAS).

La historia de una amistad verdadera, vista a través de los ojos de un director que nos muestra la humanidad a través de la sencillez y el humor, cosa nada fácil.

El deambular de sus personajes por las calles de madrid, viviendo momentos clave de sus vidas a traves de la sencillez de pasear a Truman, hacen de esta intimista película un regalo. Ambos actores transmiten, sin decir mucho, muchisimas emociones que las hacen totalmente creibles y que te hacen conectar fácilmente con su situación vital. 
Y cabe añadir, si no fuera suficiente, que ambos actores se encuentran en el apogeo de sus carreras y nos regalan próbablemente una de sus mejores actuaciones.
Gracias.(Kevin.San Sebastian).

“Sé que tienes cáncer y quería decirte que lo siento”, le dice el personaje de Eduard Fernández, casi un cameo, al de Ricardo Darín a pesar de que este último se acostó con su mujer. Dicho momento de Truman resume a la perfección la última película de Cesc Gay, emocionante, dura y humana. Además, sirve de espejo a un episodio anterior en el que otro conocido –este, no obstante, sin ningún aparente rencor–, como no sabe qué decirle al protagonista sobre su enfermedad terminal, se hace el encontradizo con él. El director de Krámpack construye así su película más personal, superponiendo escenas como si fuesen un díptico –el viaje a Ámsterdam y el encuentro con la ex mujer, las sesiones en el camerino…–, colando el absoluto drama de existir que es morirse entre dosis de humor, y conformando una trama tan sutil que prácticamente desaparece al entrar en acción los personajes. Y, claro está, los actores.
Por un lado, Javier Cámara, el amigo que viaja desde la otra punta del mundo hasta Madrid para despedirse. Por otro, Ricardo Darín, el enfermo que ha decidido poner fin a su tratamiento. Juntos –esto es trabajo en equipo como bien supo ver el Festival de San Sebastián–, sin necesitar nada más que el exquisito guión de Cesc Gay, calles de Madrid para pasear y la delicada colaboración de Dolores Fonzi, consiguen esa cosa tan grandiosa por la que se inventó la actuación: emocionarnos. En este caso, traernos a nuestros muertos y a los que se irán.(CINEMANIA).

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