miércoles, 30 de septiembre de 2015

EL DESCONOCIDO



Película: El desconocido. Dirección: Dani de la Torre. País: España.Año: 2015. Duración: 98 min. Género: Thriller. Reparto: Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Goya Toledo, Elvira Mínguez, Fernando Cayo, Antonio Mourelos, María Mera, Ricardo de Barreiro. Guion: Alberto Marini. Música:Manuel Riveiro. Estreno en España: 25 Septiembre 2015. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.

Carlos, ejecutivo de banca, comienza su mañana rutinaria llevando a sus hijos al colegio, algo excepcional de lo que suele encargarse habitualmente su mujer. Cuando arranca su coche, recibe una llamada de alguien que, si bien es un completo desconocido para Carlos, en realidad es alguien que lo sabe todo sobre él. Esta persona le anuncia que tiene una bomba debajo de su asiento y le comunica que tiene apenas unas horas para reunir una elevada cantidad de dinero. Si no lo consigue, su coche volará por los aires.


La credibilidad de la historia se mantiene en gran par­te gracias a una actuación prodigiosa deTosar (Los lunes al solEl niño). Y pue­de parecer que esto ya no es noticia porque siempre está bien, pero aquí el papel que le tocaba era especialmente difícil ya que va de 0 a 100 en los primeros 15 minutos y no reduce la intensidad dramática en el resto del metraje. Más sorprendente es la expresi­vi­dad modulada de la jovencísima debutante Paula del Río. Su personaje de hermana mayor, apenas adolescente, tiene que madurar en poco más de una hora sos­teniendo a su hermano pequeño y a su padre en mo­mentos críticos.
En su primera película, Dani de la Torre muestra mucha personalidad en una planificación esmerada. La lle­gada de Elvira Mínguez a la Plaza de Vigo de La Coruña (un plano-secuencia que sumerge plenamente al es­pectador en el momento de máxima tensión), los sen­satos movimientos de cámara dentro del coche, la ha­bilidad visual en las persecuciones… Todos estos acier­tos se multiplican gracias a un magnífico trabajo del equipo técnico en sonido, música, efectos especiales y montaje. Una vez más, Vaca Films demuestra que sa­be hacer un cine de acción tan espectacular como el norteamericano.
Quizás algún giro final no esté del todo logrado, pe­ro es que jugar con una bomba narrativa a punto de es­tallar durante hora y media no es nada fácil. En cambio, el desarrollo dramático de los personajes es muy bri­llante. En el fondo, la película cuenta la historia de una familia que antes de que vuele por los aires tendrá un traumático aviso de emergencia. Gracias al cuidado de esa trama la película es muy cercana al espectador, que conecta fácilmente con unos personajes perfectamente retratados.(FILA SIETE).


Excelente thriller, pura emoción y adrenalina en 90 minutos. Ni un respiro para el espectador en este juego del gato y el ratón en el que nos mete una trama sencilla, directa y brutal, con los giros suficientes y el suspense administrado magistralmente para cogernos de la solapa y no soltarnos durante todo el metraje. Aprovechando sus virtudes al máximo, que no son pocas, como un reparto excepcional, una historia que engancha, una dirección impecable y brillante, y unos valores de producción que están a la altura de cualquier película de género de otro país. De hecho tiene un par de momentos en los que las labores de dirección y producción consiguen escenas memorables, sin lugar a dudas, que dejarán al espectador pegado a la butaca.
La película centra su historia en el director de una sucursal bancaria y en sus hijos, que suben a un coche camino del colegio y el trabajo, cuando un desconocido llama al móvil para decir al padre que tienen una bomba en los asientos, que explotará si se mueven o salen del coche o si él lo decide, a no ser que el padre haga llegar a la cuenta del desconocido una gran suma de dinero. A partir de ese momento comienza una carrera por las calles de la ciudad, encerrados contra su voluntad, con un aire cercano a películas como Última Llamada, pero con más ritmo, en el que la voz del secuestrador continuamente da indicaciones de lo que deben hacer si quieren sobrevivir. Persecuciones, carreras contra reloj, momentos de vida o muerte… todo se encuentra en esta película…
Por supuesto, el reparto también tiene culpa de ello, con un sensacional Luis Tosar a la cabeza, acompañado brillantemente por Javier Gutiérrez (qué bien le sientan estos personajes), Elvira Mínguez, Fernando Cayo o Goya Toledo. Y por su director novel, Dani de la Torre, un virtuoso del uso del plano secuencia, los planos imposibles, el montaje (una pasada) y la narrativa, que nos mete dentro de ese coche del que salimos en contadas ocasiones y nos lleva de la mano en esta carrera suicida, con los giros justos para que, cuando parece que podemos perder interés en la historia, nos adentremos aún más en la misma. El plano secuencia del coche sin puertas perseguido por la policía es de órdago. O la llegada a la plaza de los artificieros… Una pasada.
No, no es perfecta, como muchas veces digo. Cuesta un pelín entrar, porque hasta un momento en concreto los personajes de los niños son… difíciles. Es tramposa, como suelen serlo estos thrillers, y tiene momentos de guión que podían estar mejor resueltos, pero todo ello queda escondido, oculto, tras los trucos de prestidigitador de su director, que nos brinda un producto lleno de tensión, fuerza y suspense, del primer al último minuto. Muchos la han comparado con El Niño, por su protagonista y sus secuencias de acción… Háganme caso, en esta ocasión son incluso más espectaculares y te dejan sin aliento. Es cine para todos los públicos, pero más inteligente y mejor rodado que la mayor parte de lo que nos llega de otros sitios. Más cercano, con personajes más creíbles (repito, qué gran trabajo de los actores) y con adrenalina para no aburrir a nadie. No duden en ir a verla.(ACCIÓN DE CINE).



 Es esta película  un salto cualitativo en lo que al thriller español se refiere, pues aquí siempre se nos ha dado muy bien fabricar coches… y muy mal rodarlos. En este sentido, pocas películas españolas pueden presumir de tener la factura técnica de El desconocido, más que meritorio debut en la dirección de Dani de la Torre. Cierto es que el argumento no es especialmente original (un remedo del high concept de Speed), aunque su mezcla con el escándalo de las preferentes le da un toque realmente celtíbero, que diría Manolo La Nuit. Así, funcionan como un reloj sus interpretaciones (tour de force, otro más, paraLuis Tosar), su planificación y, sobre todo, su montaje, todo ello con la dificultad añadida de hacer estallar y derrapar vehículos por las calles de una ciudad como A Coruña. Por eso es una pena que el filme flaquee por lo aparentemente sencillo: su sonido. No vamos aquí a reventar la sorpresa final, pero compararlo con los referentes estadounidenses que utilizan el mismo recurso del villano incorpóreo que se comunica por teléfono (Kiefer Sutherland en Última llamada, Dennis Hopper en Speed o Jeremy Irons en La jungla de cristal 3), pues… es como comparar a un SEAT con un Porsche. Esa voz sin rostro nunca consigue transmitir al espectador la maldad pura, la amenaza invisible que provoque la tensión que sí que logran el resto de elementos del filme. Una lástima, porque podría haberles quedado un filme redondo. Aun así, un gran paso (o gran volantazo), para el thriller español.(CINEMANIA).

lunes, 14 de septiembre de 2015

LA VISITA





Película: La visita. Título original: The visit. Dirección y guion: M. Night Shyamalan.País: USAAño: 2015. Duración: 94 min. Género: Terror. Interpretación: Kathryn Hahn, Deanna Dunagan, Peter McRobbie, Ed Oxenbould, Olivia DeJonge. Estreno en España: 11 Septiembre 2015. Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.
M. Night Shyamalan vuelve a sus raíces con esta aterradora historia en la que dos hermanos pasan un fin de semana en la remota granja de sus abuelos en Pensilvania. Cuando los niños descubren que la anciana pareja está metida en algo profundamente inquietante, se dan cuenta de que tienen pocas posibilidades de regresar a casa.



 el mejor M. Night Shyamalan ha vuelto. O al menos ha vuelto su capacidad para hacer cosas interesantes con los géneros y las fórmulas, algo que no se había producido en sus últimos largometrajes. La modestia de presupuesto y planteamiento le ha sentado muy bien al cineasta para retomar el aire inquietante y sugerente que tiene su mejor cine. La visita ha conseguido además darle oxígeno a una fórmula que según opinión cada vez más extendida, a la que me adhiero, estaba agotada, o a punto de extinguirse por puro agotamiento, saturación del público ante la misma y sobrevaloración de sus, para mí al menos, todavía discutibles ventajas. Me refiero a la fórmula de metraje encontrado, al trabajo de falso documental aplicado al terror. En un momento en que dicha fórmula parecía estar entrando en una clave de reiteración sin sentido, sobrexplotación indicriminada y falta de ideas  y originalidad, lle Shyamalan y consigue darle otra vuelta de tuerca al asunto con una mayor solidez narrativa y más madurez en su planteamiento. Lo mejor es que además la pone al servicio de una apuesta por la reimplantación de lo cotidiano y lo costumbrista en el género de terror, y de paso la utiliza para envolver una trama de ruptura familiar y desarraigo que tiene mucha materia que reflexionar más allá de su, para mí, ejemplar trabajo en la construcción de momentos inquietantes, situaciones grotescas y fragmentos de intriga muy logrados. Añadan que todo ello está bañado con una capa de humor socarrón que sirve para mirar el género con cierto tono de autoparodia, al mismo tiempo que le rinde homenaje a base de guiños que no deberían confundirse con simple apropiación de claves de otros largometrajes (el pozo de Ringu/La señal, la anciana con el camisón de REC, etcétera). La visita me ha recordado también el cuadro American Gothic de Grant Wood, como punto de partida para su interesante reflexión sobre el miedo y las fobias que es también una reflexión sobre el propio género de terror en el cine que sospecho podrían suscribir los grandes maestros literarios del género de Poe a Lovecraft y llegando hasta Stepehn King y Clive Barker. Shyamalan aplica una precisión quirúrgica a algunas de las fobias y miedos de nuestro tiempo, enmarcados por la obsesión por la propia imagen y nuestra adicción a la tecnología, cada vez más difícil de controlar, sobre todo para los más jóvenes.
Además Shyamalan le ha echado valor en los momentos en que debía ir hasta el final. Sólo le sacaría la pega de ese optimismo final que destilan las últimas imágenes de su película, algo por lo que le pregunté en la videoentrevista que hemos publicado en esta misma página web y que me explicó afirmando que  en realidad no se trata de su película, sino de la película de la joven protagonista, de su proyecto, o al menos así quería manejarlo él para sostener la idead el falso documental que ha preferido potenciar sobre la idea del metraje encontrado....(ACCIÓN DE CINE).


Después de los fracasos de taquilla y crítica que fueron Airbender y After Earth,Shyamalan dice que no quiere que nadie le vuelva a dar 200 millones para hacer una película, que lo valiente es rodar su propio guión en menos de un mes, mano a mano con su equipo técnico y sus actores, sin pantallas verdes, ni grandes efectos y con presupuesto que no habría pagado ni el cátering de aquéllas. Después de convertirse en un cineasta presuntuoso, Shyamalan baja la cabeza y vuelve a la esencia del oficio con este thriller de terror que busca en el cuento de Hansel y Gretel un referente para examinar las relaciones familiares o, más bien, la ruptura de esas relaciones y el miedo e ira que nos generan. Los giros en la historia marca de la casa y del género son tan esperados como previsibles, pero poco le importa a Shyamalan en este caso. El director se entretiene más en debatir sobre cine a través de los dos niños protagonistas: la mayor es una defensora de la autoría y la ortodoxia, mientras que el pequeño es producto de YouTube, busca al espectador con trucos y engaños y hasta con pésimos raps. Así está Shyamalan ahora mismo viendo cómo puede recuperar a sus feligreses. Si apelando a las emociones primarias de la audiencia, si haciéndola pasar de la risa al susto en segundos, sin necesidad de grandes artificios, sino volviendo a la historia y a los personajes, les recupera. Pero aún tiene mucho que practicar y es probable que llegue también un poco tarde a este campo. (CINEMANIA).

El cine de M. Night Shyamalan siempre ha sido cuestión de punto de vista: su cámara asume posiciones escoradas y laterales para poder acomodarse a la subjetividad de personajes que, como Cole en ‘El sexto sentido’ (1999) o Ivy en ‘El Bosque’ (2004), no pueden sentirse cómodos en una realidad que no comprenden. En ese sentido, el found footage de ‘La Visita’ ya venía prefigurado no sólo en esos fragmentos de vídeo que puntuaban ‘Señales’ (2002) y ‘El Incidente’ (2008), sino en el propio formalismo relativista de ‘El protegido’ (2000), donde la mirada de un niño entre dos asientos atrapaba en viñetas el arranque de la historia. Aquí hay cámara diegética y metraje encontrado, pero Shyamalan es incapaz de tomarse el formato como una invitación a la pereza, sino todo lo contrario: encuentra una excusa argumental perfecta para que sus planos y su puesta en escena sigan siendo las esquinadas piezas de orfebrería que acostumbran.
Esa misma excusa convierte ‘La Visita’ en una inesperada reflexión sobre el propio oficio de cuentacuentos, pero estamos muy lejos de la poesía espontánea de su maltratada ‘La Joven del Agua’ (2006): esto es, más bien, una nana grotesca. Pinceladas de humor negrísimo y un diseño de sonido muy astuto van pulsando todas las teclas correctas en el departamento de Sustos Comerciales Para el Público Aficionado al Terror de Multisalas, pero el director se las ingenia para no descuidar a sus incondicionales. Este regreso a los placeres del lo-fi, muy bienvenido tras un par de naufragios en el cine de gran presupuesto, es un asunto netamente shyamaliano: su combustible creativo es el perdón, en el sentido más espiritual del término. Con sustos añadidos.(FOTOGRAMAS).