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martes, 10 de noviembre de 2015

SPECTRE




Título: 007 Spectre. AKA: Bond 24. Dirección: Sam Mendes. Países:Reino Unido y USAAño: 2015. Duración: 148 min. Género: Acción,thrillerInterpretación: Daniel Craig (James Bond), Ralph Fiennes (M), Ben Whishaw (Q), Naomie Harris (Moneypenny), Léa Seydoux  (Madeleine Swann), Dave Bautista (Sr. Hinx), Christoph Waltz (Oberhauser), Monica Bellucci (Lucia Sciarra). Guion: John Logan, Neal Purvis, Robert Wade y Jez Butterworth; basado en los personajes creados por Ian Fleming.Música: Thomas Newman. Estreno en España: 6 Noviembre 2015.Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.

Tras recibir un mensaje misterioso que proviene de su pasado, Bond sigue la pista para destapar una organización siniestra. Mientras M lucha contra fuerzas políticas que amenazan con acabar con el servicio secreto, Bond revelará el engaño que oculta una verdad terrible: lo que esconde SPECTRE.
Después de “Skyfall”, Sam Mendes vuelve a ponerse detrás de las cámaras para dirigir una nueva aventura del agente James Bond. “Spectre” es el cuarto filme de Daniel Craig como 007.


.....Abundan los detalles que ubican la no poco meritoria Spectre un peldaño o dos por debajo de Skyfall, y alguno menos por encima de su homóloga Sólo se vive dos veces, estrenada en 1967 con Sean Connery como James Bond y Donald Pleasence en el papel del inquietante Blofeld. De partida, un cierto narcisismo pegajoso como el sudor mezclado con perfume, ya que 007 parece gustarse demasiado en ocasiones; y, unido a ello, una autoconciencia rayana en lo fútil, lo artificioso: Bond interpreta a Bond. Bond soporta a duras penas a Bond. Acaso sólo Bond pudiera acabar con Bond. Luego Bond no deja espacio a nadie que no sea James Bond. Y entonces... Digamos que también anhelo el ojo expeditivo del camarógrafo Roger Deakins, al que sustituye con solvencia —no así magisterio— Hoyte van Hoytema (Interstellar); y en último término aunque no por último, cansa la presencia caníbal de un score que a menudo viene a abortar la narración.

Finalmente se nota la ausencia. Judi Dench, que aparecía más bien poco y decía mucho casi sin moverse del asiento, ha dejado un vacío irreparable. Uno de esos vacíos grises que no llena ni la mejor top model esperándote en picardías sobre una cama king size. La sensualidad y el talento de Dench, aun con sus ochenta ya celebrados, siempre fue diferente. Muy particular. Para iniciados, por así decir, en las formas y el exotismo británicos. Que no es poco, y hay que saberlo detectar. En su rol de M, Dench evidenciaba la inteligencia que sólo confieren las minucias terrenales, ya sea una victoria al croquet o un intento de asesinato nada más llegar a la oficina. Hacía lo que hacen los genios: ampliar la mirada del espectador incluso desde un rincón fuera de foco. Y conviene recordarlo. Los muertos están vivos, y el cielo es hoy más inescrutable que nunca. Celebremos pues a "Bond, James Bond". He aquí un cliché grabado en seda.(EL ANTEPENULTIMO MOHICANO).


Gran espectáculo para amantes de Bond, algo inferior a Skyfall. Entre referencias y ganas de recuperar algunas de las claves de la saga original anda este nuevo Bond, muy potente a nivel visual y de pirotecnia, algo inferior a su predecesora en desarrollo de personajes y drama humano, donde Skyfall bordaba una de las mejores películas de la saga Bond, si no la mejor, y esta prefiere retornar al espectáculo más propio de Connery o Brosnan, sin por ello dejar de lado aquello en lo que Daniel Craig como 007 había alcanzado la excelencia. Un tono más brutal, más terrenal, más cercano a la saga de Jason Bourne, más realista… Pero dentro de todo eso, el asunto con esta nueva película es que es la más “bondiana” de las que Craig ha protagonizado, la más despreocupada incluso, la que más guiños de humor incluye. Sam Mendes regresa tras las cámaras, lo que es una acierto, y hace no mucho comentaba su interés por hacer que Skyfall fuese la lucha de dos hijos por el amor de una madre, y Spectre que sea la lucha de dos hijos por el amor de un padre. En este caso una figura ausente, y no llega a convencer tanto ese drama como en la anterior. Aunque quizá incluso sea más entretenida que las anteriores, más espectacular, más explosiva. Se nota que es la película más cara de la saga y que ha costado más de 250 millones de dólares. Es una pasada incluso para una película como esta. Pero el dinero luce en pantalla....(ACCIÓN DE CINE).


'SPECTRE' es una ducha de goce y felicidad para todo bondófilo purasangre. En cinco apuntes. 1) En un prodigio de equilibrio, mantiene (y desarrolla) el discurso sobre el tormentoso pasado de 007 de los tres títulos precedentes, en un proceso progresivo de humanización del héroe, y al mismo tiempo lanza ecos a la memorable etapa de Sean Connery: las lanchas, la pelea en el tren, el cráter donde se cobija el villano. 2) Configurado el equipo en 'Skyfall' (Sam Mendes, 2012), ahora la camaradería que se establece entre Bond, M., Q. y Moneypenny, aliñada con brotes de humor inteligente, remite a las más sabrosas sagas de grupo: 'Star Trek', 'Misión: Imposible'... 3) Léa Seydoux es una “Bond girl” de rechupete, a la altura de Ursula Andress, Diana Rigg o Eva Green. 4) La consuetudinaria escena de acción precréditos este crítico no titubea al proclamarla la mejor en la historia del agente. Y 5) Aunque arrastra algunos de sus tics habituales, que solo funcionan a pleno rendimiento bajo la férula de Tarantino, Christoph Waltz es un modélico villano.(FOTOGRAMAS).

martes, 3 de noviembre de 2015

TRUMAN



Película: Truman. Dirección: Cesc Gay. Países: España y Argentina.Año: 2015. Duración: 108 min. Género: TragicomediaReparto: Ricardo Darín, Javier Cámara, Dolores Fonzi. Guion: Cesc Gay y Tomás Aragay.Música: Nico Cota. Estreno en España: 30 Octubre 2015. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
Julián (Ricardo Darín) recibe la visita inesperada de su amigo Tomás (Javier Cámara), que vive en Canadá. Los dos amigos junto a Truman, su perro fiel, compartirán a lo largo de cuatro intensos días momentos emotivos y sorprendentes, provocados por la difícil situación que está atravesando Julián.

......Truman es grande justo por lo que no es: ni cae en el duelo de egos actorales, ni se deja llevar por la marea emocional que sirve de núcleo de su historia, ni abusa del humor negro como vía de escape, ni machaca al espectador con recursos obvios; y al evitar todo ello consigue justamente alcanzar la verdad de lo que quiere contar. Estamos, pues, ante una tragicomedia, ni muy trágica ni muy cómica, donde todo está medido para no pasar la raya sentimentaloide. La cinta consigue el milagro de que nada aparezca de manera abrupta o forzada, y eso resulta muy complicado cuando se intenta forjar una historia acerca de la naturaleza humana ante la muerte y de cómo nos enfrentamos a las últimas despedidas. Es, en definitiva, una pequeña y delicada joya que, escondida tras su aparente sencillez, se permite tocarnos la fibra sin que nos demos cuenta. Acostumbrados como estamos a esas escenas a las que solo les falta un pequeño cartel que indique «Llore ahora, por favor», la maestría de Gay se erige como un pequeño oasis de vida dentro un desierto de vendedores de impactos de humo.(EL ANTEPENULTIMO MOHICANO.)

insólito espejo de las miserias que nos humanizan, el cine de Cesc Gay apunta, y dispara, sin aspavientos. No hay artificio, y sí mucha verdad, en el dibujo de sus personajes: en los treintañeros emocionalmente desubicados de 'En la ciudad' (2003), en los desconocidos que reprimen su enamoramiento en 'Ficción' (2005), o en los colegas que se dicen adiós en Truman. Eficazmente estructurada a partir de las idas y venidas, durante cuatro días de despedida, de un enfermo cansado de luchar y de su viejo amigo, testigo casi silencioso de una decisión que no se atreve a compartir, la película huye sin esfuerzo de la trampa sensiblera.
No es esa la liga de Gay, que conmueve a golpe de detalles y sutilezas: en el abrazo de un hijo, en la charla con un veterinario, en un polvo doloroso, en la elección de un ataúd o en encuentros casuales en restaurantes (que remiten a la inolvidable explosión de Eduard Fernández en 'En la ciudad'). Y en medidas notas de humor agridulce. Pero nada funcionaría como lo hace sin la química extraordinaria que crean Ricardo Darín y Javier Cámara: su enorme trabajo da hondura a un film que reafrma la grandeza de su director.(FOTOGRAMAS).

La historia de una amistad verdadera, vista a través de los ojos de un director que nos muestra la humanidad a través de la sencillez y el humor, cosa nada fácil.

El deambular de sus personajes por las calles de madrid, viviendo momentos clave de sus vidas a traves de la sencillez de pasear a Truman, hacen de esta intimista película un regalo. Ambos actores transmiten, sin decir mucho, muchisimas emociones que las hacen totalmente creibles y que te hacen conectar fácilmente con su situación vital. 
Y cabe añadir, si no fuera suficiente, que ambos actores se encuentran en el apogeo de sus carreras y nos regalan próbablemente una de sus mejores actuaciones.
Gracias.(Kevin.San Sebastian).

“Sé que tienes cáncer y quería decirte que lo siento”, le dice el personaje de Eduard Fernández, casi un cameo, al de Ricardo Darín a pesar de que este último se acostó con su mujer. Dicho momento de Truman resume a la perfección la última película de Cesc Gay, emocionante, dura y humana. Además, sirve de espejo a un episodio anterior en el que otro conocido –este, no obstante, sin ningún aparente rencor–, como no sabe qué decirle al protagonista sobre su enfermedad terminal, se hace el encontradizo con él. El director de Krámpack construye así su película más personal, superponiendo escenas como si fuesen un díptico –el viaje a Ámsterdam y el encuentro con la ex mujer, las sesiones en el camerino…–, colando el absoluto drama de existir que es morirse entre dosis de humor, y conformando una trama tan sutil que prácticamente desaparece al entrar en acción los personajes. Y, claro está, los actores.
Por un lado, Javier Cámara, el amigo que viaja desde la otra punta del mundo hasta Madrid para despedirse. Por otro, Ricardo Darín, el enfermo que ha decidido poner fin a su tratamiento. Juntos –esto es trabajo en equipo como bien supo ver el Festival de San Sebastián–, sin necesitar nada más que el exquisito guión de Cesc Gay, calles de Madrid para pasear y la delicada colaboración de Dolores Fonzi, consiguen esa cosa tan grandiosa por la que se inventó la actuación: emocionarnos. En este caso, traernos a nuestros muertos y a los que se irán.(CINEMANIA).