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miércoles, 10 de febrero de 2016

EL RENACIDO


Película: El renacido. Título original: The revenant. Dirección: Alejandro González Iñárritu. País: USAAño: 2015. Duración: 156 min. Género:DramaInterpretación: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Will Poulter, Domhnall Gleeson, Lukas Haas, Paul Anderson. Guion: Alejandro González Iñárritu y Mark L. Smith; basado en la novela de Michael Punke.Fotografía: Emmanuel Lubezki. Música: Ryuichi Sakamoto y Alva Noto.Estreno en España: 5 Febrero 2016.

Basada en una historia real, “El renacido (The revenant)” nos tralada a las profundidades de la América salvaje, donde el trampero Hugh Glass resulta gravemente herido y es abandonado a su suerte por un traicionero miembro de su equipo, John Fitzgerald. Con la fuerza de voluntad como su única arma, Glass deberá enfrentarse a un territorio hostil, a un invierno brutal y a la guerra constante entre las tribus de nativos americanos, en una búsqueda heroica e implacable para conseguir vengarse de Fitzgerald.
El renacido. Una de las diez mejores del año. Imprescindible.
Hacía años que una película no conseguía meterme tanto en el centro de la acción y me demostraba tan claramente por qué el cine hay que verlo en el cine en primer lugar, en la pantalla más grande que podamos encontrar.
En los primeros minutos de El renacido me sentí preso de un sentimiento de cinefilia reverencial, pleno de satisfacción ante el gran espectáculo del cine, exactamente igual que el día que asistí al estreno en España de Apocalypse Now, de Francis Coppola.
Creo que eso deja bastante clara mi impresión sobre la película.
Ese es el pleno disfrute del cine en toda su majestuosidad. Y sin duda El renacido es una de las películas que devuelve su verdadera personalidad de espectáculo visual al cine. Pero su verdadero acierto no es ese. Son muchas las películas que pueden presumir de ser visualmente impresionantes. Tomen Titanic, Avatar, etcétera. Elijan la que más les guste de los últimos años. Y El renacido seguirá teniendo algo que muchas de ellas, la mayoría en los últimos tiempos no tiene: argumento, tema, madurez, contenido. Lo que hace majestuoso el despliegue visual de El renacido no es el alarde técnico de sus imágenes, que nos meten de lleno desde el principio en ese bosque, con los tramperos atacados por los indios, con las flechas volando a nuestro alrededor, las descargas de fusilería atronando en nuestros oídos, la sangre saltando en todas direcciones. Lo que nos pone en el centro de todo al principio del relato es la manera de filmarla. Pero lo que nos mantiene en el centro de todo es su contenido argumental, el desarrollo de su historia y personajes y los distintos conflictos que van entrecruzando el destino del protagonista con el resto de personajes y con el paisaje, que es un personaje más de la trama. El renacido es una película de itinerario, de viaje místico del héroe a través de varias muertes con sus correspondientes renacimientos. Las alusiones a muertes y partos están en toda la película asociadas al personaje de Leonardo Di Caprio. Por ejemplo la salida del caballo, con el protagonista nuevamente “parido” desde la muerte, del cadáver del animal. La mística se filtra al relato con los mitos sobre este tema a través de los sueños mezclados con el aliento del recuerdo que mantienen al protagonista luchando para sobrevivir, y en los que dominan el paisaje esos planos frente a la montaña de huesos que son la metáfora de un mundo que muere –el de los grandes bosques, el del más lejano y más salvaje oeste-, para dejar paso a otro mundo, lo que constituye otra ceremonia de muerte y renacimiento en esta fábula sobre el cambio, la destrucción, el ocaso y el amanecer, que rodea al personaje de Di Caprio, construyendo una visión mística de la forja del héroe. Es ese viaje interior, de forja y cambio de un mundo a otro, el que hace que nos mantengamos en el centro del relato incluso cuando ha pasado o nos hemos ya acostumbrado a la primera impresión causada por el planteamiento de filmación envolvente que nos propone el director en el arranque de su historia. De manera que hay mucho más que sólo fanfarria de alarde visual y pirotecnia pictórica o paisajística en El renacido.....(REVISTA ACCIÓN).


A principio de los años 70, Norteamérica miró a la idealización que se había construido sobre la naturaleza. Lo hizo a través de la literatura y el cine, los mejores instrumentos para certificar algo tan antiguo como que el hombre era la parte más insignificante y prescindible dentro de la Creación. Autores como James Dickey, Larry Mc-Murtry o Jim Harrison enfrentaron al individuo, a él en solitario (y 'El renacido' es una obra de personaje, de un único personaje cuyos demonios se desdoblan y materializan), con los parajes vírgenes. No era algo que hubieran inventado ellos, ni siquiera esa dureza, ese pesimismo y ese hálito asceta. En los años 30, Kenneth Roberts ya dejó el modelo en su esencial novela Pasaje al Noroeste (llevada al cine por King Vidor en 1940): un tratado de la locura del explorador, de su alienación y su canibalismo que esta última y asombrosa película de Alejandro González Iñárritu clona.
Religión, venganza
También Dorothy M. Johnson en sus cuentos sobre pioneros ('El Árbol del Ahorcado', 'Un hombre llamado Caballo') despejó el camino cuasi religioso, panteísta, que Iñárritu holla con una fisicidad que raya con la más verista e insoportable crueldad. Jackson DeWitt adaptaría 'Un hombre llamado Caballo' para la gran pantalla en 1970 en un film dirigido por Elliot Silverstein: era retablo masoquista en nada ajeno al vía crucis del personaje de Leonardo DiCaprio en 'El renacido'. Sólo un año más tarde, el tándem DeWitt/Richard Harris repetiría en la esencial 'El hombre de una tierra salvaje' (Richard C.
Sarafan, 1971), de la cual es un remake más o menos confeso y elefantiásico este film del autor de 'Birdman' (2014).
Iñárritu reproduce casi al pie de la letra aquella historia de venganza, supervivencia, fe, fashbacks místicos y retrato de la naturaleza como ente vivo, indescifrable. La naturaleza como el dios furioso
y primitivo del Antiguo Testamento. Tomarse a mal la carga religiosa de 'El renacido' es no saber entenderla.
Prodigio técnico y dramático
Siendo una película de aventuras, una excelente película de aventuras, todo un prodigio técnico y dramático que emparenta con el mejor western clásico revisionista de los años 70 (el Jeremiah Johnson de Sydney Pollack perdido en las arenas movedizas del cine de Werner Herzog), es todavía más un film religioso. Desde su sincero título, cuyo significado nos muestra gráficamente con ese alumbramiento desde las entrañas de un caballo, la odisea de Hugh Glass es un auto sacramental de extrema crudeza donde la iluminación (la esencia del cine de Iñárritu) adquiere visos de experiencia
única, de sangrienta comunión.(FOTOGRAMAS)


....Leonardo DiCaprio está enorme, sencillamente. Enorme. Porque sabe desmontar y asimilar un papel que resume en cada mirada, en cada gesto,en cada gruñido, las motivaciones más primitivas capaces de mover al hombre no ya en un contexto, sino en un momento histórico en el que la vida no tiene mucho más que ofrecer que el impulso propio de los más básicos instintos: el Amor y el Odio, potenciados y sepultados por una Naturaleza implacable, llena de amenazas y, con todo, capaz de enmarcar imposibles cotas de esperanza. “El renacido” brilla de pura negrura, arranca sonrisas a jirones, igual que desmenuza nuestro ánimo a medida que avanza. Luce un sol radiante, pero hace frío. Intentad sobrevivir.(LA BUTACA).

2 comentarios:

  1. Es un poco fuerte,pero destila cine por todos los costados.Ya me dirás.
    Es favorita para los oscars.
    Un saludo.

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