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martes, 12 de julio de 2016

MI AMIGO EL GIGANTE



Película: Mi amigo el gigante. Título original: The BFG (The big friendly giant). Dirección: Steven Spielberg. País: USAAño: 2016. Duración:117 min. Género: FantásticoReparto: Bill Hader, Rebecca Hall, Rudy Barnhill, Jemaine Clement, Adam Godley, Penelope Wilton, Mark Rylance.Guion: Melissa Mathison; basado en el libro infantil “El gran gigante bonachón”, de Roald Dahl. Música: John Williams. Estreno en España: 8 Julio 2016. Calificación por edades: Apta para todos los públicos.


Mi amigo el gigante” cuenta la historia de la amistad entre una pequeña niña y un misterioso gigante, que le enseñará las maravillas y los peligros del País de los Gigantes.

Hay pocos directores que entiendan tanto y tan bien el valor mágico del cine como Steven Spielberg. Y el valor y la importancia de la magia y la ilusión en nuestras, a menudo, desesperanzadas vidas. Por eso Spielberg ha leído a sus siete hijos en algún momento el cuento de Roald Dahl titulado El gran gigante bonachón. Por eso hace más de 25 años que el cineasta perseguía adaptar la aventura mágica que el escritor dedicó a su hija fallecida por encefalitis a los siete años.
Pero Spielberg, un hombre paciente, esperó hasta que la tecnología estuviera al nivel de la historia que quería contar: la de un gigante herbívoro, menos gigante que sus compañeros comehumanos, que habla un extraño inglés (la invención de palabras de Dahl se perderá en la traducción al castellano) y se dedica a cazar dulces sueños que ‘sopla’ en las cabezas de los niños por las noches. Una de esas noches, una niña curiosa y ávida lectora de cuentos en el silencio nocturno de su orfanato, le descubre. El gigante, nervioso, la coge con sus grandes manos y se la lleva a su casa, la coloca en una sartén, donde la pequeña (la debutante y enérgica Ruby Barnhill), asustada, cree que acabará en su estómago. La oscuridad del cuento de estos primeros momentos acaba pronto. En cuanto el gigante empieza a comer un pegajoso pepino verde, su alimento principal para no comer “human beans” (judías humanas, en un juego de palabras inglés: “human beings”) y los dos juntos beben un líquido verde cuyo efecto inmediato son unas sonoras flatulencias –la demostración de que el público de este cuento, en papel y en pantalla, son los niños, y bienvenido sea–, la amistad entre dos seres tan diversos cobra protagonismo, tal y como pasaba en E.T. No es por casualidad que las dos películas compartan guionista, Melissa Mathison. Este Mi amigo el gigante fue su último trabajo antes de morir el noviembre pasado....(CINEMANIA).

Spielberg intenta repetir la fórmula de E.T. pero no le saca partido al libro de Roald Dahl.
Demasiado previsible. Ese sería el resumen de Mi amigo el gigante, una película cuya falta de tono y ritmo sorprende por venir de las manos de un director como Steven Spielberg y por ser su siguiente trabajo después de la brillante El puente de los espías.

Mi amigo el gigante tiene el aire de historia ya contada antes y desperdicia la oportunidad de sacarle todo el jugo al doble sentido que encierran todos los cuentos infantiles, las fábulas fantásticas sobre la pérdida de la inocencia. Spielberg opta por seguir un camino visual brillante como el de toda su filmografía, pero en el que se observan reiteraciones de contenido visual y narrativo que ya ha explorado con mayor acierto y pasión en ocasiones anteriores......(ACCION DE CINE).

Así como los adultos cambian de voz cuando interpretan a todos los personajes de un cuento infantil, Steven Spielberg se desdobla en la pareja protagonista de 'Mi amigo el gigante'. Por un lado, es el alquimista, el destilador de sueños que, en una secuencia portentosa, cocina las historias y los deseos que pueblan nuestra vida onírica. Por otro, encarna la pureza de esa niña que mira el mundo con los ojos limpios y solitarios. Spielberg es la figura paterna pero también la huérfana que necesita su cobijo.
El cuento de Roald Dahl le permite gestionar esa duplicidad invocando su dimensión más siniestra e intimista en la primera parte del film, que es sorprendentemente lenta en su desarrollo, para soltarse la melena en la segunda, en la larga escena en Buckingham Palace que, por momentos, parece evocar el encanto de algunas películas Disney de carne y hueso, con 'Mary Poppins' (Robert Stevenson, 1964) como cabeza de cartel.
Lo más llamativo de 'Mi amigo el gigante' es su naturaleza paradójica. Si parte de su fuerza visual reside en su precioso diseño digital, que cristaliza en ese gigante al que Mark Rylance interpreta entre gestos cálidos y torpes y juegos de palabras intraducibles, no es menos cierto que su ritmo narrativo es el propio de un cine infantil añejo, analógico, que se toma su tiempo para abrazar a sus personajes pero que prefere ir al grano cuando se trata de resolver la trama. Spielberg sabe que su varita mágica no se engrasa con la tecnología, sino con esos sueños que el gigante colecciona en coloridos tarros de cristal.(FOTOGRAMAS).

2 comentarios:

  1. Hola! No conocía esta película pero no la descarto, tiene pinta de interesante.

    Un saludo!

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  2. Spielberg,nunca defrauda.Te puede gustar mas o menos pero siempre deja su sello.Un saludo.

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