viernes, 23 de septiembre de 2016

LOS SIETE MAGNÍFICOS




Película: Los siete magníficos. Título original: The magnificent seven. Dirección: Antoine Fuqua. País: USAAño: 2016. Género:AcciónwesternInterpretación: Denzel Washington, Chris Pratt, Ethan Hawke, Vincent D’Onofrio, Peter Sarsgaard, Byung-hun Lee, Haley Bennett. Guion: John Lee Hancock, Richard Wenk y Nic Pizzolatto; basado en el libreto de Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto y Hideo Oguni.Música: James Horner. Estreno en España: 23 Septiembre 2016.

Los habitantes de Rose Creek, atemorizados bajo el control del industrial Bartholomew Bogue, deciden contratar a siete forajidos para terminar con la amenaza: Sam Chisolm (Denzel Washington), Josh Faraday (Chris Pratt), Goodnight Robicheaux (Ethan Hawke), Jack Home (Vincent D´Onofrio), Billy Rocks (Byung-Hun Lee), Vasquez (Manuel García Rulfo) y Red Harvest (Martin Sensmeier). Sin embargo, pronto se darán cuenta de que están luchando por algo más que simple dinero. Antoine Fuqua dirige esta versión moderna del clásico de 1960.


Descubrí "Los 7 Samurais" de Akira Kurosawa después de ver el remake de John Sturges y gracias a un ciclo retrospectivo de la SEMINCI de Valladolid y fue la primera vez que comprendí la necesidad de los remakes para que historias localistas se pudiesen conocer más allá de sus orígenes. Sturges no era Kurosawa y Fuqua no es Sturges ni Kurosawa pero nos ofrece una película casi perfecta con un reparto extraordinario y un espectáculo que hará las delicias del gran público que, sin duda, responderá a esta propuesta revitalizadora de un género muy popular como es el western relegado ahora a las sobremesas de las TV autonómicas.
Denzel Washington, Chris Pratt, Ethan Hawke, Vincent D' Onofrio y Peter Sarsgaard están estupendos y el resto del reparto les acompañan con acierto. La música de James Horner es muy buena pero no consigue hacer olvidar el famoso tema de Elmer Bernstein que dejo un clásico inolvidable.
Seguramente cosechará mejores críticas que otros clásicos recientemente versionados y el público responda bien en taquilla...se lo merece.(SOLO FALTA ELMER)

Revisitación de la historia de siete expertos con las armas, que deben defender a una pequeña y pacífica comunidad de campesinos, amenazados por unos matones que quieren hacerse con sus tierras. Originalmente fue contada por Akira Kurosawa en Los siete samuráis, y luego trasladada al lejano oeste por John Sturges en Los siete magníficos, el mismo escenario donde transcurre esta nueva versión dirigida por Antoine Fuqua.
Más allá del viejo y absurdo debate de si resulta “innecesaria” esta película –cualquier historia puede ser contada de nuevo, y hasta está bien hacerlo si contiene material valioso, también pensando en las nuevas generaciones: luego los espectadores decidirán si desean verla o no–, podemos decir que se trata de una película correcta, rodada con una espectacularidad a ratos algo exagerada, que entretiene pero que no resulta memorable.
Lo más destacable y que sabe poner en valor, como los anteriores filmes, es la idea de fondo de la dignidad, hay que saber mantener la cabeza alta y dar la cara ante la injusticia, aunque resulte  incómodo y surja la tentación de escurrir el bulto. Y entre los elementos novedosos, pero que no enriquecen en gran cosa la narración, está la idea de dar al grupo unos rasgos multiculturales –un afroamericano, un indio, un oriental...–, más el hecho de que se realza el papel de la mujer, al fijarse en la viuda que contrata a los pistoleros.
Teniendo la película como coguionista a Nic Pizzolatto, que ha logrado llamar la atención con la serie True Detective, cabía esperar una mirada más filosófica y deprimente a la naturaleza humana, pero prevalece cierto optimismo, y también la fe sencilla que lleva a reunirse y rezar en la iglesia, y a la confianza de que pase lo que pase, y a pesar de sus personales demonios, los lugareños del pueblo y sus defensores se mueven por una causa justa. Los actores están bien, sobre todo Denzel Washington, que imprime la necesaria decencia a su personaje.(DE CINE 21).

Floja y decepcionante en varios aspectos, es entretenida pero no convence.

La asociación de Antoine Fuqua y Denzel Washington en una película del oeste merecía más. Su visita a la mitología de la icónica Los siete magnificos merecía más. Ye esperaba más de un guión del creador de True Detective, Nic Pizzolatto. El personaje de Chris Pratt merecía más desarrollo del que tiene, no puede ser simplemente un comparsa humorístico de Denzel. El propio Denzel merecía más porque su personaje, aún teniendo todo el apoyo del director, que parece haber devaluado el resto de “magníficos” para reforzar la “magnificencia” de su protagonista, está dibujado con trazos desiguales y como a todo el resto de sus compañeros le falta una escena definitoria que marque al personaje similar a la que tuviera Yul Brynner en la versión de John Sturges en los años 60 en el cementerio, junto a Steve McQueen, lo que podríamos llamar la clave épica. En lugar de esa presentación de clave épica, Fuqua y sus guionistas prefieren darle al personaje una explicación final que además de innecesaria incluye una especie de giro al modo del western europeo con sus historias de venganza que llega demasiado tarde al relato para proporcionarle al personaje una motivación sólida para su conducta, y tampoco ejerce bien el rol de elemento de intriga sobre su pasado, aunque lo pretenda....(ACCIÓN DE CINE).
Que Antoine Fuqua decida empezar 'Los Siete Magnífcos' sin ceder a la tentación de hacer un riff que nos recuerde la mítica banda sonora de Elmer Bernstein debe entenderse como toda una declaración de principios. No se trata de facturar un remake de un western mítico, sino de reinterpretarlo según los vientos (ideológicos) que soplan. Los bandidos que aterrorizaban un pueblo mexicano en el original toman cuerpo ahora en un tiburón de los negocios que no duda en colocar en la misma ecuación los conceptos de democracia, capitalismo y Dios.
Si a eso le añadimos que, en el septeto de rebeldes con causa, hay un negro, un asiático y un mexicano, es evidente que funciona como alegoría distópica de una América presidida por Donald Trump. El carisma de Washington y Pratt, junto a una eficaz presentación de personajes, avalan su disfrute al margen de lecturas políticas, aunque el clímax es confuso y atropellado.(FOTOGRAMAS).

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