Seguidores

domingo, 4 de diciembre de 2016

1898:LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS




A finales del siglo XIX España se puso en guerra con Estados Unidos y la perdió, lo que supuso la pérdida de las últimas colonias. Ya no podría volverse a repetir la frase de que “en España nunca se pone el sol”.

Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad.
Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena.
Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre.
En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché.
Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.(DE CINE 21).

Recomendable aventura bélica con mirada responsable hacia nuestra historia.
Aplaudo con ganas la iniciativa de devolver al audiovisual español, ya sea en el cine o en televisión, la fuente inagotable de personajes, argumentos, acontecimientos y conflictos que puede aportar al mismo la fecunda Historia de España anterior a la Guerra Civil. Lo aplaudo naturalmente como necesaria reflexión sobre nuestro pasado, de dónde venimos, para tener al menos una ligera idea de qué somos y hacia dónde vamos. Pero lo aplaudo aún más como aficionado al cine que ha consumido y aplaudido la incesante mitificación de la historia ajena, británica y estadounidense principalmente, en películas como El Álamo o Zulú y puede ahora experimentar similares sensaciones como aficionado al cine entrando en contacto con un hecho histórico de su propia cultura, habitado por personajes que además el brillante reparto de esta película hace tan cercanos, tan de hoy mismo, tan de encontrárselos a la vuelta de la esquina, aunque la acción de la película nos remonte hasta fecha tan lejana, pero no necesariamente tan ajena, como 1898. Aplaudo en definitiva la película porque consigue sacar adelante una mirada responsable sobre esa Historia que, como la de cualquier otro país, tiene luces y sombras, y en la que desde hace demasiado tiempo la mirada del cine y la televisión parece empeñada en dejar que las sombras siempre devoren a las luces......(ACCIÓN DE CINE).

No cuesta imaginar '1898, los últimos de Filipinas' como una metáfora sobre la actual situación del cine español: actores veteranos y noveles librando juntos una batalla imposible mientras sus dirigentes los tienen abandonados a su (mala) suerte. Más complicado es entender qué llevó a la ultranacionalista cadena 13 TV a apoyar un guión que convierte todo lo que ensalzaba el film original de 1945 como muestra de la grandeza de España en una dolorosa representación de la corrupción y la estupidez patria. Ya no es sólo que el personaje de Javier Gutiérrez exclame eso de "¡A la mierda España!" antes de rendirse ante los filipinos. Es que, encima, la película de Calvo puede conjugarse en presente de indicativo sin demasiadas alteraciones.
Obra ante todo antibelicista, a caballo entre la majestuosidad de sus planos aéreos y la depuración formal necesaria para sitiar la cámara, la película demuestra que cualquier gesta bélica está más cerca de la ceguera asesina que de la épica condecorable. Y Álvaro Cervantes confirma, una vez más, porqué es el mejor actor de su generación.(FOTOGRAMAS).

2 comentarios:

  1. Hola! La verdad es que es una película que parece entretenida aunque no creo que vaya al cine a verla. Muchas gracias por la reseña.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  2. Es muy recomendable.Pero como a gustos hay para todos, tienes donde elegir.Un saludo.

    ResponderEliminar