Seguidores

domingo, 11 de diciembre de 2016

HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE





Japón, 1945. Desmond Doss (Andrew Garfield), un hombre contrario a la violencia, se alista en el ejército de EEUU para servir como médico de guerra en plena II Guerra Mundial. Tras luchar contra todo el estamento militar y enfrentarse a un juicio de guerra por su negativa a coger un rifle, consigue su objetivo y es enviado a servir como médico al frente japonés. A pesar de ser recibido con recelo por todo el batallón durante la salvaje toma de Okinawa, Desmond demuestra su valor salvando a 75 hombres heridos consiguiendo el respeto de los soldados.

Llevaba mucho tiempo Mel Gibson sin dirigir, pero ha vuelto fuerte con una buena película sobre un objetor de conciencia condecorado en la Segunda Guerra Mundial. La película funciona muy muy bien, sobre todo cuando llega a la parte bélica, la trama es la de cualquier biopic, pero Gibson le da aquí su toque, rodando impresionantemente la batalla de Hacksaw Ridge, sin duda una de las mejores escenas de guerra de lo que llevamos de siglo. Cruda, como le gusta a Gibson, sucia, y sin cortarse un pelo. Y realmente es interesante es que se trate de una batalla cuando la guerra ya estaba prácticamente ganada, ante la feroz resistencia de los japoneses (antes de tirar la bomba H). Andrew Garfield está muy convincente en su papel de Doss, un chico muy religioso convencido de sus ideas y que a pesar de estar en contra de matar y de las armas, se alista. Puede que ese sea uno de sus puntos flacos, y es que el protagonista es el típico protagonista que lleva al mundo en su contra, es perfecto y no tiene defectos y que tuvo una infancia difícil. Mención aparte para Hugo Weaving haciendo del padre, con una interpretación fabulosa en las pocas escenas que tiene, en la primera parte de la película, antes de las escenas bélicas....(Diego95.Almoradí).


Una película asombrosa, que vuelve a demostrar que Mel Gibson es un cineasta genial, capaz de elevar una historia interesante a la categoría de obra maestra fílmica sin paliativos, verdaderamente él cumple con la regla de las 3 "E", que dice haber escuchado y tener en cuenta: un film debe ser Entretenido, debe mostrar una vertiente Educativa, y, ya es lo máximo, debe Elevar el espíritu del espectador, divisas tenidas muy en cuenta en Hasta el último hombre......(DE CINE 21).

Una de las mejores películas bélicas sobre la Segunda Guerra Mundial.
Al nivel de las grandes: Salvar al soldado Ryan, La delgada línea roja, Cartas desde Iwo Jima, La colina de la hamburguesa, La colina de los héroes, La colina de los diablos de acero, Ataque, la serie Hermanos de sangre… Estas son las claves que pueden servir para hacerse una idea de cómo y por donde respira el último trabajo de Mel Gibson como director, una de sus mejores películas, mejor que la serie Las banderas de nuestros padres, The Pacific o Windtalkers y al nivel de otra joya del género bélico, o por aclararlo más, antibelicista, Senderos de gloria, de Kubrick.
Es también una de las miradas más brutales del cine a la guerra, sin adornos ni componendas para edulcorar las imágenes que representan el infierno de la muerte. Cada muerto y cada herido deja su huella en el espectador, que se ve totalmente envuelto en el huracán de violencia en algunas de las mejores escenas de acción que ha rodado el cine. Eso sí, acción con contenido, no acción por la mera acción o como adorno principal de la función. Detrás de las secuencias bélicas propiamente dichas, lo que oculta Hasta el último hombre es una apuesta muy actual por la vida frente a la muerte, una clara reflexión sobre las culturas de vida frente a las culturas y rituales de muerte, lo cual, con los tiempos de guerra contra el terrorismo en los que vivimos, resulta plenamente actual y va más allá del contexto histórico en el que se desarrolla este largometraje que por otra parte se basa en una historia real.....(ACCIÓN DE CINE9.

En su ansia de convertir su filmografía en autobiografía camuflada, Mel Gibson firma su enésimo acto de expiación con el biopic de un mártir incomprendido que demuestra su valor ante todos los descreídos que disfrutaron humillándole. Desmond Doss es otro Cristo que crucificar en la obra gibsoniana, y un álter ego que permite que Mad Max se levante y ande cuando nadie creía en su resurrección. En 'Hasta el último hombre' conviven dos películas que no siempre se entienden entre sí: la odisea elegíaca, de espíritu eastwoodiano, que precede a la batalla, y la batalla en sí misma, que aspira a ser el film bélico más violento jamás contado. Gibson parece sentirse más cómodo en la visceralidad de la guerra que en el aliento neoclásico que despide el melifluo carisma de Andrew Garfield en su puesta de largo como objetor de conciencia. Lo que quedará para la Historia es un fragmento de cine puro, guerra cruenta que haría las delicias de Sam Fuller, donde Gibson se hace paradoja: el pacifista más sangriento del mainstream yanqui.(FOTOGRAMAS).

2 comentarios:

  1. Hola! No lo conocía pero tiene buena pinta! Muchas gracias por la reseña.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  2. Película muy interesante y las escenas de guerra de lo mejor del cine bélico.Para los Oscars.
    Un saludo.

    ResponderEliminar