viernes, 26 de febrero de 2016

LA HABITACIÓN


Película: La habitación. Título original: Room. Dirección: Lenny Abrahamson. Países: IrlandaCanadáAño: 2015. Duración: 118 min. Género: DramaReparto: Brie Larson, Jacob Tremblay, Joan Allen, Sean Bridgers, William H. Macy. Guion: Emma Donoghue; basado en su novela. Música: Stephen Rennicks. Fotografía: Danny Cohen. Estreno en España: 26 Febrero 2016.
Cuando Jack, de cinco años, y su madre escapan del único espacio que el niño conoce desde su nacimiento, este descubre el mundo exterior. Invadido por la alegría y el entusiasmo, se agarra con más fuerza que nunca a lo único que realmente le importa, el potente vínculo que le une a su cariñosa y entregada Mamá.

No podría culparse a nadie por suponer que una película inspirada en el caso de Elisabeth Fritzl estaría asentada sobre el horror y la miseria. La joven austriaca, recordemos, permaneció encerrada por su padre durante 24 años en el sótano familiar, donde crió a cuatro de los siete hijos que los periódicos abusos de papaíto produjeron. Sin embargo, La habitación nunca se revuelca en la oscuridad –tampoco, al parecer, el libro de Emma Donoghue en el que se basa, inspirado este en el caso Fritzl– pese a que, inevitablemente, contiene ominosos planos ralentizados de puertas cerradas y tétricos rostros desenfocados.
En lugar de ello, el director Lenny Abrahamson mira en dirección a la luz: a la capacidad para sobreponerse, al amor indisoluble entre una madre infinitamente entregada y un hijo capaz de maravillarse entre la selva del mundo adulto. En otras palabras, no se recomienda verla sin provisiones de kleenex. En todo caso, el filme toma el camino difícil y sigue su relato hasta mucho después de lo que para otras historias sería el final feliz. No es la película de una liberación sino sobre todo de lo que sucede después: el regreso a una normalidad en la que los aspectos comunes de la vida parecen extraños y, a veces, repulsivos. Sin duda, si La habitación conmueve es en buena medida gracias a sus dos protagonistas. Sugiriendo alternativamente una fortaleza inexpugnable y una fragilidad intolerable, Brie Larson comunica con claridad cristalina tanto los años de abuso que su personaje ha sufrido como lo lejos que está dispuesta a llegar para prevenir a su hijo de experimentar la misma suerte. El niño, Jacob Tremblay, es aún más impresionante, si cabe.(CINEMANIA).


Qué fácil habría sido, ante un material tan potencialmente siniestro (el caso Fritzl inspiró la idea a la novelista Emma Donoghue), que Lenny Abrahamson se hubiese dejado seducir por el lado oscuro de una historia que sorprende por luminosa y emotiva. Algo que choca menos cuando recordamos que, en 'Frank' (2014), el director ya consiguió que empatizáramos con ese Michael Fassbender con una testa de papel maché. Aquí, en un juego similar, estructura el film en dos partes tan simétricas como los personajes de Brie Larson y Jacob Tremblay, ejes y sostenes de la narración.
La holgura de la minúscula habitación (que, sin el doble sentido del 'Room' original, pierde la reflexión añadida sobre el espacio) contrasta con la claustrofobia del mundo exterior, pero es en la alternancia del punto de vista cuando Abrahamson muestra su mejor mano: a ojos de Jack, todo puede ser mágico, incluso el cuento (maravilloso o terrorífico) que nos ha tocado, no el que quisiéramos vivir.(FOTOGRAMAS)


Una poderosa película, una de las mejores del año. Tenemos los Oscars a la vuelta de la esquina y nos van llegando todas las principales nominadas a las categorías de peso, lo que nos deja cada semana una muestra de gran cine al que puede acceder una mayor parte del público (en otras épocas del año este tipo de cine se estrena de forma mucho más limitada). Ahora le toca el turno a La Habitación, un drama con toques de suspense que nos deja fascinados durante sus dos horas de proyección, en lo que son casi dos películas distintas, ambas igual de poderosas, bellas y fascinantes, con unas interpretaciones simplemente portentosas y una historia sobrecogedora, de esas que uno se lleva a casa y medita durante días....(REVISTA ACCIÓN).

miércoles, 10 de febrero de 2016

EL RENACIDO


Película: El renacido. Título original: The revenant. Dirección: Alejandro González Iñárritu. País: USAAño: 2015. Duración: 156 min. Género:DramaInterpretación: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Will Poulter, Domhnall Gleeson, Lukas Haas, Paul Anderson. Guion: Alejandro González Iñárritu y Mark L. Smith; basado en la novela de Michael Punke.Fotografía: Emmanuel Lubezki. Música: Ryuichi Sakamoto y Alva Noto.Estreno en España: 5 Febrero 2016.

Basada en una historia real, “El renacido (The revenant)” nos tralada a las profundidades de la América salvaje, donde el trampero Hugh Glass resulta gravemente herido y es abandonado a su suerte por un traicionero miembro de su equipo, John Fitzgerald. Con la fuerza de voluntad como su única arma, Glass deberá enfrentarse a un territorio hostil, a un invierno brutal y a la guerra constante entre las tribus de nativos americanos, en una búsqueda heroica e implacable para conseguir vengarse de Fitzgerald.
El renacido. Una de las diez mejores del año. Imprescindible.
Hacía años que una película no conseguía meterme tanto en el centro de la acción y me demostraba tan claramente por qué el cine hay que verlo en el cine en primer lugar, en la pantalla más grande que podamos encontrar.
En los primeros minutos de El renacido me sentí preso de un sentimiento de cinefilia reverencial, pleno de satisfacción ante el gran espectáculo del cine, exactamente igual que el día que asistí al estreno en España de Apocalypse Now, de Francis Coppola.
Creo que eso deja bastante clara mi impresión sobre la película.
Ese es el pleno disfrute del cine en toda su majestuosidad. Y sin duda El renacido es una de las películas que devuelve su verdadera personalidad de espectáculo visual al cine. Pero su verdadero acierto no es ese. Son muchas las películas que pueden presumir de ser visualmente impresionantes. Tomen Titanic, Avatar, etcétera. Elijan la que más les guste de los últimos años. Y El renacido seguirá teniendo algo que muchas de ellas, la mayoría en los últimos tiempos no tiene: argumento, tema, madurez, contenido. Lo que hace majestuoso el despliegue visual de El renacido no es el alarde técnico de sus imágenes, que nos meten de lleno desde el principio en ese bosque, con los tramperos atacados por los indios, con las flechas volando a nuestro alrededor, las descargas de fusilería atronando en nuestros oídos, la sangre saltando en todas direcciones. Lo que nos pone en el centro de todo al principio del relato es la manera de filmarla. Pero lo que nos mantiene en el centro de todo es su contenido argumental, el desarrollo de su historia y personajes y los distintos conflictos que van entrecruzando el destino del protagonista con el resto de personajes y con el paisaje, que es un personaje más de la trama. El renacido es una película de itinerario, de viaje místico del héroe a través de varias muertes con sus correspondientes renacimientos. Las alusiones a muertes y partos están en toda la película asociadas al personaje de Leonardo Di Caprio. Por ejemplo la salida del caballo, con el protagonista nuevamente “parido” desde la muerte, del cadáver del animal. La mística se filtra al relato con los mitos sobre este tema a través de los sueños mezclados con el aliento del recuerdo que mantienen al protagonista luchando para sobrevivir, y en los que dominan el paisaje esos planos frente a la montaña de huesos que son la metáfora de un mundo que muere –el de los grandes bosques, el del más lejano y más salvaje oeste-, para dejar paso a otro mundo, lo que constituye otra ceremonia de muerte y renacimiento en esta fábula sobre el cambio, la destrucción, el ocaso y el amanecer, que rodea al personaje de Di Caprio, construyendo una visión mística de la forja del héroe. Es ese viaje interior, de forja y cambio de un mundo a otro, el que hace que nos mantengamos en el centro del relato incluso cuando ha pasado o nos hemos ya acostumbrado a la primera impresión causada por el planteamiento de filmación envolvente que nos propone el director en el arranque de su historia. De manera que hay mucho más que sólo fanfarria de alarde visual y pirotecnia pictórica o paisajística en El renacido.....(REVISTA ACCIÓN).


A principio de los años 70, Norteamérica miró a la idealización que se había construido sobre la naturaleza. Lo hizo a través de la literatura y el cine, los mejores instrumentos para certificar algo tan antiguo como que el hombre era la parte más insignificante y prescindible dentro de la Creación. Autores como James Dickey, Larry Mc-Murtry o Jim Harrison enfrentaron al individuo, a él en solitario (y 'El renacido' es una obra de personaje, de un único personaje cuyos demonios se desdoblan y materializan), con los parajes vírgenes. No era algo que hubieran inventado ellos, ni siquiera esa dureza, ese pesimismo y ese hálito asceta. En los años 30, Kenneth Roberts ya dejó el modelo en su esencial novela Pasaje al Noroeste (llevada al cine por King Vidor en 1940): un tratado de la locura del explorador, de su alienación y su canibalismo que esta última y asombrosa película de Alejandro González Iñárritu clona.
Religión, venganza
También Dorothy M. Johnson en sus cuentos sobre pioneros ('El Árbol del Ahorcado', 'Un hombre llamado Caballo') despejó el camino cuasi religioso, panteísta, que Iñárritu holla con una fisicidad que raya con la más verista e insoportable crueldad. Jackson DeWitt adaptaría 'Un hombre llamado Caballo' para la gran pantalla en 1970 en un film dirigido por Elliot Silverstein: era retablo masoquista en nada ajeno al vía crucis del personaje de Leonardo DiCaprio en 'El renacido'. Sólo un año más tarde, el tándem DeWitt/Richard Harris repetiría en la esencial 'El hombre de una tierra salvaje' (Richard C.
Sarafan, 1971), de la cual es un remake más o menos confeso y elefantiásico este film del autor de 'Birdman' (2014).
Iñárritu reproduce casi al pie de la letra aquella historia de venganza, supervivencia, fe, fashbacks místicos y retrato de la naturaleza como ente vivo, indescifrable. La naturaleza como el dios furioso
y primitivo del Antiguo Testamento. Tomarse a mal la carga religiosa de 'El renacido' es no saber entenderla.
Prodigio técnico y dramático
Siendo una película de aventuras, una excelente película de aventuras, todo un prodigio técnico y dramático que emparenta con el mejor western clásico revisionista de los años 70 (el Jeremiah Johnson de Sydney Pollack perdido en las arenas movedizas del cine de Werner Herzog), es todavía más un film religioso. Desde su sincero título, cuyo significado nos muestra gráficamente con ese alumbramiento desde las entrañas de un caballo, la odisea de Hugh Glass es un auto sacramental de extrema crudeza donde la iluminación (la esencia del cine de Iñárritu) adquiere visos de experiencia
única, de sangrienta comunión.(FOTOGRAMAS)


....Leonardo DiCaprio está enorme, sencillamente. Enorme. Porque sabe desmontar y asimilar un papel que resume en cada mirada, en cada gesto,en cada gruñido, las motivaciones más primitivas capaces de mover al hombre no ya en un contexto, sino en un momento histórico en el que la vida no tiene mucho más que ofrecer que el impulso propio de los más básicos instintos: el Amor y el Odio, potenciados y sepultados por una Naturaleza implacable, llena de amenazas y, con todo, capaz de enmarcar imposibles cotas de esperanza. “El renacido” brilla de pura negrura, arranca sonrisas a jirones, igual que desmenuza nuestro ánimo a medida que avanza. Luce un sol radiante, pero hace frío. Intentad sobrevivir.(LA BUTACA).

miércoles, 3 de febrero de 2016

CREED,LA LEYENDA DE ROCKY



Película: Creed: La leyenda de Rocky. Dirección: Ryan Coogler. País: USADuración:133 min. Género: DramaInterpretación: Sylvester Stallone (Rocky Balboa), Michael B. Jordan, Tessa Thompson, Phylicia Rashad, Tony Bellew. Guion: Ryan Coogler y Aaron Covington; basado en los personajes creados por Sylvester Stallone. Música: Ludwig Göransson. Estreno en España: 29 Enero 2016. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
Adonis Johnson no llegó a conocer a su famoso padre, el campeón del mundo de los pesos pesados Apollo Creed, que falleció antes de que él naciera. Sin embargo, nadie puede negar que lleva el boxeo en la sangre, por lo que pone rumbo a Filadelfia, el lugar en el que se celebró el legendario combate de Apollo Creed con un prometedor y duro rival llamado Rocky Balboa. Una vez en la ciudad del amor fraternal, Adonis busca a Rocky y le pide que sea su entrenador. A pesar de que este insiste en que ya ha dejado ese mundo para siempre, Rocky ve en Adonis la fuerza y determinación que tenía Apollo, su enconado rival que terminó por convertirse en su mejor amigo. Finalmente, acepta entrenarle a pesar de estar librando su propio combate contra un rival más letal que cualquiera a los que se enfrentó en el cuadrilátero. Con Rocky a su lado, Adonis no tarda mucho en competir por el título… pero ¿será capaz de desarrollar no solo la fuerza sino también el corazón de un verdadero boxeador a tiempo para subirse al ring?

El regreso de Sylvester Stallone al personaje que le diera la fama se ha convertido en una de las propuestas de cine de evasión mejor concebidas por la máquina de producir ficción de la industria de Hollywood.
Creed recupera y actualiza las mejores cualidades de la película que la inspira, claramente la primera entrega de la saga de Rocky, curiosamente lo mismo que le ocurre a El despertar de la fuerza con La guerra de las galaxias, a Mad Max: furia en la carretera con Mad Max: el guerrero de la carretera y a Los odiosos ocho con Reservoir Dogs. Eso me hace sospechar que estamos en una clara tendencia de relectura de películas preexistentes más exigente que los fallidos intentos de remake y reboot que han caracterizado el cine comercial en los últimos años con fallidos intentos de reproducir lo precedente que en el fondo venían a contarnos más o menos lo mismo, pero con más instinto de mera explotación que de renovación sincera de la propuesta. Creed, la leyenda de Rocky. La mejor de la saga desde la primera......(ACCIÓN DE CINE).


Conserva Sylvester Stallone la envidiable habilidad de cascar huevos con una mano, pero sorprende en su repertorio nosientolaspiernas una insólita capacidad de transmitir emociones, defendiendo su cansado personaje con solvencia y una enorme dignidad. Ese es sólo uno de los ganchos de esta épica revisitación, todo un galáctico despertar de la Fuerza, del universo Balboa.
Dirigida por Ryan Coogler, un fan de la franquicia que llega a ella desde un cine indie de manual ('Fruitvale Station', que ganó dos premios en Sundance), 'Creed' bebe de ambos mundos: funciona como un reloj en tanto que nostálgico homenaje lleno de disfrutables guiños, y también como retrato intimista de alguien en busca de su identidad. El cineasta domina los tempos, se apoya en su estupendo dúo protagonista y se revela como un virtuoso coreógrafo de la cámara, sacándose de la manga dos antológicos planos secuencia que suben al espectador al ring y le noquean sin compasión.(FOTOGRAMAS).