domingo, 17 de abril de 2016

EL LIBRO DE LA SELVA











Título original
The Jungle Book

Año
Duración
105 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Director
Guión
Justin Marks (Novela: Rudyard Kipling)
Música
John Debney
Fotografía
Bill Pope
Reparto
Productora
Walt Disney Pictures / Fairview Entertainment / Moving Picture Company (MPC)
Género
AventurasFantástico | Cine familiarRemakeNaturalezaAnimales
Grupos
Adaptaciones de Rudyard Kipling | El Libro de la Selva (Disney) | Remakes de Clásicos de Disney



Dirigida por Jon Favreau (“Iron Man”), “El libro de la selva” es una nueva epopeya de acción real sobre Mowgli (con el debut de Neel Sethi), un niño al que cría una manada de lobos. Pero Mowgli comprende que debe dejar la selva, ya que el tigre Shere Khan, que lleva las cicatrices del Hombre, promete eliminar lo que considera una amenaza. Mowgli se ve obligado a abandonar el único hogar que ha conocido en toda su vida y se embarca en un fascinante viaje de autodescubrimiento. La película mezcla acción real con animales y entornos generados por ordenador.


Antes de nada, se recomienda ver la película en versión original dado el espeluznante doblaje llevado a cabo para su versión en castellano.
El libro de la selva, en teoría, debería ser una nueva versión de la novela de Ruyard Kipling a cargo de Justin Marks en calidad de guionista. Sin embargo, y aunque evidentemente se basa en ella, la película dirigida por Jon Favreau en realidad parte de la adaptación que realizara la Disney, en animación, en el año 1967, dirigida por Wolfgang Reitherman, casi como colofón de aquella época de oro del estudio que comenzó a finales de los años treinta. Dicho esto, se debe reconocer las diferencias tanto con respecto a la novela como con la película , evidenciadas ante todo en el tono de la película, en el punto de vista que adquiere para relatar la historia y, por encima de todo, por la naturaleza de su producción.
Cierto cine contemporáneo, y desde diferentes perspectivas y elaboración de la imagen, parece buscar un hiperrealismo absoluto que, puede ser, el cine digital está consiguiendo aportar o como poco mostrar el camino. Esto, entre otros asuntos comerciales, podría explicar que El libro de la selva haya sido realizada en ‘imagen real’ (o live-action) y no animada, si bien habría quizá algunos elementos que discutir sobre la diferente entre una y otra en este contexto. Pero partiendo de que estamos ante ‘imagen real’, lo que ofrece El libro de la selva en su nueva versión es pura y simplemente un relato que bebe de la versión Disney de los sesenta con cierta pleitesía hacia ella pero, a su vez, buscando nuevos caminos a la hora de adaptar a Kipling. Lo primero obedece a una clara continuación del clásico infantil para no trastocar la memoria cinéfila demasiado: entregar una película que recuerde lo suficiente a aquella casi a modo de marca de estudio. Lo segundo, adaptar a la contemporaneidad el relato para nuevas sensibilidades y espectadores y/o aquellos que no hayan visto el clásico de los sesenta......(CINE 365).


El libro de la selva. Posiblemente la mejor película de aventuras de la temporada.
La mejor adaptación de la obra de Rudyard Kipling nos llega de una brillante fusión entre la animación por ordenador y una gran interpretación de un protagonista de carne y hueso, Neel Sethi, un crío que nos desarma con su naturalidad ante las cámaras, su capacidad para dar todos los matices de su interpretación y su facilidad para interactuar con gran imaginación con todos los animales de animación que le rodean en esta aventura.
Visualmente espectacular, esta nueva adaptación de El libro de la selva sigue en cierto modo la película de animación estrenada por Disney en 1967, pero lo mejor de su propuesta es que desarrolla su propia personalidad y se decanta hacia una mayor madurez a la hora de mostrar los conflictos, ambientes y situaciones, así como la propia aventura. Es más oscura, incluso cuando incorpora dos o tres canciones que nos recuerdan aquella otra película de animación. Ejemplo de ello es la presentación del Rey Louie interpretado por Christopher Walken, un Gigantopiteco que realmente resulta inquietante, sumido en la oscuridad, haciendo una aparición realmente siniestra en uno de los mejores momentos de intriga y acción de la película. Otro ejemplo de ese lado más maduro de la película es la aparición breve, pero contudente, de la serpiente Kaa, a la que presta su peculiar y seductora voz Scarlett Johansson y que de paso sirve para introducir un flashback esencial para contar la historia de Mogwli de forma fluida y eficaz. Además Johansson interpreta la segunda canción de los créditos y demuestra por qué hay que tenerla en cuenta como una de las mujeres más sexys del cine del momento, no sólo por sus incuestionables curvas, sino por esa voz demoledora capaz de seducir al bicho más frío de este planeta, serpientes incluidas. Tremenda.......(ACCIÓN DE CINE).

Citius, altius, fortius! La versión para espectadores del s. XXI de “El libro de la selva” sigue el dictado del lema olímpico compitiendo con espíritu ganador en las categorías Prodigios del CGI, Portentos del live action y Maravillas del 3D. Aunque, de hecho, este film está aquí para batir récords menos técnicos y más intangibles: los de conseguir hacer creíble y disfrutable en pantalla una fábula con animales parlantes en, ejem, imagen real (realista, quizá sería mejor, que hay mucho pixel en todos y cada uno de sus fotogramas). ¡Y sin bordear apenas el ridículo ni resquebrajar la suspensión de incredulidad!.
   La célebre recopilación de cuentos de Rudyard Kipling de 1894 ya funcionaba como una parábola protagonizada por animales con moraleja para humanos como las fábulas de Esopo, La Fontaine o los cuentos infantiles tradicionales. Así que el recado original (el hombre siempre es el animal más peligroso, la convivencia entre especies se sustenta en un complejo sistema de equilibrio entre presas y depredadores…) se mantiene en esta versión dirigida por John Favreau. Y no es extraño: ese mensaje sigue siendo tan universal que, en esta misma cosecha Disney, otro film como “Zootrópolis” (Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush, 2016) también hablaba básicamente de lo mismo: de la gestión de una crisis de barbarie en un entorno animal civilizado.
   Aunque en realidad, el modelo a calcar de este libro de la selva es la primera versión Disney, la que dirigió Wolfgang Reitherman en 1967 (de la adaptación de Zoltan Korda de 1942 con Sabu apenas hay rastro). En el imaginario de más de una generación, Mowgly, Baloo, Bagheera, Kaa, el rey Lui y Shere Khan siempre tendrán el aspecto, el carácter, el carisma y el swing de ese Disney eterno. Y las canciones, claro. Que en esta nueva versión les cuesta evitar que algunos personajes canten o, como mínimo, tarareen las melodías y letras que yavan pegadas a estos personajes para siempre. Y a veces la cosa se desliza en la acción con elegancia (caso de Baloo) y otras, se mete con calzador (caso del Rey Lui). En todo caso, son peajes nostálgicos auto-impuestos que quizá solo necesiten los espectadores veteranos. Porque, para el resto de la platea este historia imperecedera funciona como un tiro. ¡El mejor film de fauna parlanchina live action desde “Babe, el cerdito valiente” (Chris Noonan, 1995)?(FOTOGRAMAS).

sábado, 9 de abril de 2016

EL NOVATO






Título original
Le nouveau (The New Kid)
Año
Duración
81 min.
País
Francia Francia
Director
Guión
Igor Gotesman, Bruno Muschio, Rudi Rosenberg
Fotografía
Nicolas Loir
Reparto
Productora
Récifilms / Cinéfrance 1888 / Mars Films
Género
Comedia | AdolescenciaAmistadColegios & Universidad
Benoit, un chico de catorce años, ha dejado el campo para mudarse a París. Su primer día en el colegio resulta ser más difícil de lo que esperaba, y pronto se siente aislado. Hasta que un día, Johanna, una nueva compañera sueca, llega a la clase. Benoit decide organizar una fiesta en casa, pero solo aparecen tres personas... tres empollones, Aglaée, Red Head y Constantin. Contra todo pronóstico, pasan una noche fantástica juntos. Pero cuando finalmente es aceptado por la pandilla de clase alta, abandona a sus tres amigos para convertirse en popular. 


......Retrato del mundo adolescente escrito y dirigido con sensibilidad y pulso narrativo por el debutante en el largo Rudi Rosenberg, donde se ofrece una tierna mirada a la época en que se abandona la infancia y se entra en la juventud, momento de contrastes en la vida, de autoafirmación personal, de los primeros amores y de las primeras verdaderas amistades. El director aporta un tono de humor –incluso hay cierta ternura en su conjunto– que no es incompatible con el realismo de las situaciones, los diálogos, las relaciones entre los alumnos, todos ellos compañeros de clase de un alto nivel social.
El novato se centra sobre todo en las dificultades de un adolescente por encontrar su voz, por hacerse con un hueco en su comunidad estudiantil. Se toca el problema de la adaptación, aunque sin tremendismos exagerados y se dibujan convincentemente las diferencias entre los alumnos y alumnas, las distintas sensibilidades: ahí está el líder que utiliza a los demás, con su camarilla de aduladores; el joven inteligente y sensible; la chica madura que ha sufrido; el payasete de mentalidad infantil y buen corazón; la joven tímida y dulce. Llama mucho la atención la ausencia total de los adultos en el film, pues padres y profesores sólo cuentan con una presencia muy fugaz, mientras que en el único adulto que importa algo en la trama –el tío de Benoit– se subraya su comportamiento irresponsable, como si fuera un adolescente más que está buscando su lugar en el mundo. El film habla así de esa edad determinada en donde se forja la personalidad, y no tanto de cuestiones académicas o colegiales.
Hay que elogiar el guión de Rudi Rosenberg, de magnífica sencillez, donde brillan especialmente unos diálogos muy naturales, ricos en las bromas y tonterías propias de edad –a veces verdes, a veces marrones–, aunque sin  traspasar nunca la frontera del buen gusto. Desde luego, que la película se disfrute de principio a fin depende mucho de los jóvenes actores, la mayoría de ellos no profesionales, que hacen un extraordinario trabajo.(DE CINE 21)


En 'El novato' están jugadas con maestría todas las cartas de la comedia adolescente. Conocedor y apasionado del subgénero, el debutante Rudi Rosenberg parte de la adaptación de un chaval de 14 años (Rephaël Ghrenassia) a su nuevo colegio para firmar una película casi perfecta sobre la odisea adolescente. Si no es perfecta es porque le falta singularidad, pero todo en ella está bien. Muy bien, de hecho.
Rosenberg firma una de las comedias más humanas, lúcidas y divertidas de la temporada. Crea personajes inolvidables a base de trascender los arquetipos con matices. Calibra con maestría distintos modelos de humor. Aunque la sombra de la serie 'Freaks & Geeks' (1999) en su film es evidente, no cae en dos de los males del cine actual: la referencialidad excesiva y la nostalgia empalagosa. Demuestra una gracia natural para la dirección de actores y el diálogo con chispa. Y, sobre todo, sirve un volumen de ocurrencias y de gags verbales y visuales (qué bien usa las elipsis) que muchos directores veteranos de comedia no han alcanzado nunca.(FOTOGRAMAS).

Con una exquisita sencillez en la puesta en escena, ágil y sin grandilocuencias, Rosenberg huye de las relaciones con los padres, aquí invisibles, y con los profesores, apenas unos pánfilos que aparecen por el encuadre muy de vez en cuando y enterándose de más bien poco, y fija su objetivo en los rostros, en las reacciones, en las tristezas y las carcajadas de unos críos inmersos en la batalla cotidiana de la sociedad colegial. Una comunidad, como todas, con una aristocracia con personalidad adquirida que se apoya como grupo, un pueblo llano que lucha por subir en el escalafón, y un grupúsculo encargado de maltratar a cualquiera que se cruce en su camino. El dibujo, repleto de humor y ternura, es imponente, y sin necesidad de rehuir problemáticas de las que es complicado salir con vida en esos términos, caso de los chavales con alguna minusvalía o el tratamiento del sexo, esencial en su descubrimiento a golpe de brochazo a los 14 años. Con sus virtudes y sus defectos, y evitando el arquetipo de buenos y malos, aunque los haya, los defenestrados que acaban haciendo pandilla propia nos rodearon o fuimos nosotros mismos años ha. Porque por ahí hemos pasado todos, y también nos reímos y lloramos.(EL PAIS)