sábado, 29 de octubre de 2016

QUE DIOS NOS PERDONE




Que Dios nos perdone’ se sitúa en Madrid, en el verano de 2011. La crisis económica, el Movimiento 15-M y el millón y medio de peregrinos que esperan la llegada del Papa conviven en un Madrid más caluroso, violento y caótico que nunca. En este contexto, los inspectores Velarde (Antonio de la Torre) y Alfaro (Roberto Álamo) deben encontrar a lo que parece ser un asesino en serie cuanto antes y sin hacer ruido.

El director Rodríguez Sorogoyen presenta este film en la sección oficial del 64 edición del Festival de Cine de San Sebastián. 

Relata un thriller trepidante ambientado en España en el verano 2011, durante la visita del Papa a España. Más allá de la búsqueda de un asesino en serie que ataca con violencia a ancianas, vemos los entresijos de la violencia. Es una película sobre las relaciones personales que se establecen durante la resolución de un caso, que levanta tensiones. Relaciones laborales que se cuajan en la desconfianza y otras más complejas que van ganado en matices. Porque hay mucho de discrepancia inicial entre los dos inspectores protagonistas. Desde la contención de Antonio de la Torre, construido desde el caparazón de su tartamudez, y su torpeza para las relaciones, a la rabia desbordada de Roberto Álamo, que se construye desde la impulsividad, la agresividad y el exceso. La resolución del caso, nos adentrara en los rincones de estos dos personajes, y nos acerca a esa dificultad extrema para gestionarse emocionalmente.

Mientras los personajes ganan en complejidad, se va desvelando la personalidad de otro ser agazapado, audaz, inconmovible, que como un animal herido, se encuentra en el otro extremo. No ha podido dar un paso adelante, y enriquecerse con la interacción. Escondido, espera para desplegar toda su rabia, su incapacidad para amar, acercándonos y encuadrando los entramados de la violencia más extrema. 

La propuesta nos acerca un mosaico atractivo de personajes, que con un ritmo muy logrado, envuelve al espectador en la resolución misterio, y explora en las dificultades y las bondades de la interacción.(MARAI.Barcelona).

......De un volantazo, Rodrigo Sorogoyen, que ya escudriñó aceras, portales y azoteas de la villa en ese thriller retorcidamente disimulado que es Stockholm, enfrenta ahora a dos policías con un enemigo de tronío. Y, no, no es el asesino al que buscan como puente de redención para sus propios demonios, sino una presencia mucho más poderosa. La ciudad entera, sofocante y atormentada, un Madrid sudoroso al que Sorogoyen enfrenta con dos de nuestros mejores hombres de película: detrás de la fuerza desbordada de un imponente Roberto Álamo (aquí tiene, al fin, el papel en cine que pedía a gritos) y la contención asfixiante de Antonio de la Torre, que llevan la tradición policial española de los rescoldos de Brigada Central a las puertas de un truedetectivismo de asfalto mesetario, se eleva como una sombra una presencia urbana temible.
Cine negro a pleno sol, el terrible agosto madrileño ya tiene su noir de referencia, más nevillesco que canalla, apoyado en un costumbrismo esforzado y bien entendido que encauza el pasado reciente (estamos en 2011) como en No habrá paz para los malvados, que opone el Madrid popular a la rive droite y que sale a la calle para dar prueba del enfrentamiento soterrado entre poderosos y parias. Sólo la preocupación por una resolución criminal de doble salto mortal con tirabuzón y tentetieso final acorta el recorrido de una película que confirma que, desde la capital de esta España, hoy es imposible llegar al cielo sin pasar por un auténtico purgatorio de sangre y atascos.(CINEMANIA).

Que una película tenga la voluntad explícita de apropiarse de la eficacia de los modelos ajenos ya prestablecidos no quiere decir que no esté dotada de una personalidad propia, sobre todo si intenta asimilar las referencias y adaptarlas a su idiosincrasia para, a través de ella, ofrecer una mirada hacia la sociedad de su tiempo. Rodrigo Sorogoyen utiliza la visita del Papa Benedicto XVI a Madrid para servir de contexto a la crisis de fe y de valores que parece acuciar a sus personajes. A partir de esta premisa nos ofrece un itinerario hiperrealista por las calles de una ciudad a modo de Pandemonio, en la que late la violencia subrepticia y la decadencia moral y que se traslada a estancias viciadas por la decrepitud y la asfixia malsana. El resultado es un policíaco bronco y sudoroso, incómodo y avieso, que se adentra en las miserias de una serie de individuos que cargan con la culpa a cuestas de sus propios pecados.(FOTOGRAMAS).

lunes, 10 de octubre de 2016

UN MONSTRUO VIENE A VERME


Película: Un monstruo viene a verme. Título internacional: A monster calls. Dirección: Juan Antonio Bayona. País: EspañaAño: 2016.Duración: 108 min. Género: DramafantásticoReparto: Sigourney Weaver, Felicity Jones, Lewis MacDougall, Liam Neeson. Guion: Patrick Ness; basado en su novela. Estreno en España: 7 Octubre 2016.Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


Conor (Lewis MacDougall) sólo tiene trece años, pero sabe perfectamente qué va a pasar poco después de la medianoche. Va a tener la misma pesadilla otra vez, esa “pesadilla llena de oscuridad, de viento y de gritos”. Ha sido así desde que su madre (Felicity Jones) cayó enferma. Aunque esa noche parece diferente. Conor escucha una voz que le llama desde el jardín. Frente a la casa hay una antigua iglesia, con su cementerio… y un viejo árbol, un tejo que se ha transformado en un monstruo (voz de Liam Neewson) ante los ojos de Conor. De la mano de esa criatura, Conor emprende noche tras noche una nueva aventura para huir de sus propios miedos… hasta que reúna el valor suficiente para enfrentarse a su peor pesadilla, a su propia historia: la verdad.

.El director J.A. Bayona ha conseguido que tuviera un nudo en el cuello ante lo que estaba viendo. Un drama brutal el que nos cuenta esta historia basada en la novela de Patrick Ness y guionizada por él mismo. Bayona ya demostró lo que vale como director con su primer largometraje en 2007 titulado El orfanato protagonizado por la actriz Belén Rueda, al que le seguiría la potente y realista Lo Imposible con Naomi Watts, Ewan McGregor y Tom Holland (el nuevo Peter Parker alias Spiderman de la Marvel, ya apareció en la secuela de Capitán América: Civil War y a la espera de tener película propia). Pues bien, tras algunos pinitos en televisión con la serie Penny Dreadful ha regresado al cine con un drama mezclado con tintes fantásticos titulado Un monstruo viene a verme. Simplemente te deja clavado en la butaca. Un excelente trabajo de todos los que han participado en dicho film. Tanto el director como los actores, pasando por el apartado del maquillaje, la música y los efectos visuales, por qué no....(Josep.Caldes de Montbui).

..Bayona hace suya esta novela con su particular talento. Traza una arquitectura compleja, con varios niveles, múltiples capas, fusionado de forma magistral la realidad y la fantasía. Parte de la historia de un niño que se enfrenta a situaciones difíciles, donde el miedo se rebela como un enemigo imbatible. A partir de la enfermedad de su madre, Connor empieza a recibir la visita de un ser que le hará reflexionar sobre la complejidad humana, dejando atrás el maniqueísmo infantil, y consiguiendo enfrentar verdades que nos dan más miedo que los viejos monstruos. 

Su historia, la mezcla de realidad y fantasía, nos cuestiona sobre lo más recóndito. Su simbología, muy cercana a nuestra imaginería mental, consigue esquivar la razón conectando directamente con la parte más emocional. En el camino del viaje, transitamos por nuestras contradicciones, luchamos con nuestros miedos, encontrando verdades incómodas, que sólo al salir a la luz consiguen apagar al monstruo y nos empujan a vivir de frente, confiados, ante un futuro, que siempre resulta imprevisible.(MARAI.barcelona)

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....El film, con la parafernalia de efectos especiales, y algunos temas de difícil adolescencia bastante tradicionales, corría el riesgo de caer en “lo de siempre”. Pero Juan Antonio Bayona, a partir de la historia de Ness, sabe dar originalidad a la descripción del proceso de maduración del protagonista. Los relatos del monstruo logran no quedar aprisionados en el estereotipo, e incluso la animación utilizada en algunos pasajes funciona mejor de lo esperado. Tiene sentido y resulta aleccionadora la idea de mostrar a Conor la complejidad del mundo, las personas no deben ser juzgadas y condenadas precipitadamente, las cosas no se reducen a blancas y negras, todos tenemos nuestras razones para actuar, pero hay que buscar la verdad y ser fiel a ella.
Bayona ya se inspiraba en Steven Spielberg y El imperio del sol a la hora de acometer Lo imposible, y aquí también se notan influencias visuales y de descripción de familias desestructuradas en sus películas fantásticas –Encuentros en la tercera faseE.T., el extraterrestre...–, como marco que invita a recurrir a la imaginación y la fe propia de la inocencia infantil como mecanismos de defensa, aunque empiece a asomar la oscuridad del mundo de los adultos. Esto no quiere decir que Bayona carezca de personalidad propia, la fuerza de las imágenes en el clímax en el cementerio y junto a la capilla confirman que la frescura al mostrar el tsunami en Lo imposible no fue fruto de la casualidad. Tiene mérito el chaval protagonista, Lewis MacDougall, al que le toca estar presente en prácticamente cada plano; y la poderosa voz original del monstruo, la de Liam Neeson, funciona muy bien.(DE CINE 21)

En su búsqueda de la luz, el cine de J. A. Bayona no ha temido atravesar zonas de oscuridad, convencido de que, más pronto o más tarde, el monstruo demostrará su ternura y la bestia devendrá víctima de la bella. Y que lo lograrán mediante el poder de la fantasía. Que, en uno de los más bellos momentos de 'Un monstruo viene a verme', madre e hijo protagonistas compartan un visionado (en celuloide) del clásico 'King Kong' (1933) pone sobre la mesa la mayoría de las claves de un cuento (unos cuentos dentro de un cuento) sobre las tinieblas que envuelven nuestras vidas, sobre cómo subir a lo alto de esos rascacielos y enfrentarnos al miedo desde el amor… y lo fantástico.
Relato sobre el final de la infancia (vista, todavía, como esa hora bruja en la que los monstruos y la magia pueden entrar en contacto con la cruda realidad), el film es un viaje emocional donde el drama funciona desde la distancia con el mundo adulto, y donde la creación artística, mental o física (el cine, en suma) deviene esencial.(FOTOGRAMAS).