lunes, 26 de diciembre de 2016

!CANTA!



Dirección: 
Título en V.O.: Sing
Nacionalidades: USA Año:  Fecha de estreno: 
Género: Animación
Color o en B/N: Color



¡CANTA! tiene lugar en un mundo como el nuestro pero poblado por animales. Buster Moon (al que presta su voz el oscarizado Matthew McConaughey) es un elegante koala que regenta un teatro que conoció tiempos mejores. Buster es un optimista nato, lo que está muy bien si no fuera un poco sinvergüenza, que ama a su teatro con pasión y es capaz de cualquier cosa para salvarlo. Sabe que el sueño de su vida está a punto de desaparecer y solo tiene una oportunidad para mantenerlo a flote: producir el concurso de canto más grande del mundo.
Después de pasar varias etapas, quedan cinco finalistas: un ratón (Seth MacFarlane) cuya voz es tan suave como la forma en que engaña a todos; un tímido elefante adolescente (Tori Kelly) que padece de un grave caso de miedo escénico; una exhausta y sobrecargada madre de 25 cerditos (la oscarizada Reese Witherspoon); un joven gorila mafioso (Taron Egerton) que intenta cortar con su familia de chorizos, y una puercoespín punk-rock (Scarlett Johansson) que intenta deshacerse de su arrogante novio y cantar en solitario. Los cinco llegan al teatro de Buster convencidos de que es su oportunidad para cambiar radicalmente de vida.


..... ¡Canta! apuesta por llegar al público no tanto mediante lo cómico como a través de las emociones, muy variadas, tanto por las magníficas secuencias musicales como por la conclusión de cada historia individual en cuanto a cómo sus sueños, en relación con sus vidas, acaban cumpliéndose una vez que, subidos en el escenario, demuestran su talento. Con un cromatismo marca de Illumination, y con un trabajo en la animación que si bien no muestra evolución alguna sí presenta una técnica impecable, Jennings apuesta por una narración dinámica, sin apenas tiempos muertos, marcando bien cada momento y cada transición narrativa. Hay algo acumulativo en su arranque que poco a poco va dando paso a una dosificación de información, a una clara ordenación de los elementos, algo que pone de relieve el cuidado que se ha puesto en desarrollar a cada personaje. Las voces, en versión original, de Matthew McConaughey, Reese Witherspoon, Seth MacFarlane, Scarlett Johansson o Taron Egerton, entre otros, aportan personalidad a sus personajes más allá de ser simples reclamos o, a quien le corresponde, ser capaces de cantar sin crear disonancias.
¡Canta! puede seguir en su desarrollo argumental claramente una fórmula, una plantilla,  pero lo hace con inteligencia, buscando ante todo el entretenimiento puro y duro sin  complejo alguno, apelando a un amplio espectro de público, y cerrando un año muy bueno en el terreno de la animación en el que se puede incluir la película de Jennings.(SENSACINE).

La película tiene lugar en un mundo como el nuestro poblado por animales. Buster Moon es un elegante koala que regenta un teatro que conoció tiempos mejores. Buster es un optimista nato, lo que está muy bien si no fuera un poco sinvergüenza, que ama a su teatro con pasión y es capaz de cualquier cosa para salvarlo. Sabe que el sueño de su vida está a punto de desaparecer y solo tiene una oportunidad para mantenerlo a flote: producir el concurso de canto más grande del mundo. Después de pasar varias etapas, quedan cinco finalistas: un ratón cuya voz es tan suave como la forma en que engaña a todos; un tímido elefante adolescente que padece de un grave caso de miedo escénico; una exhausta y sobrecargada madre de 25 cerditos; un joven gorila mafioso que intenta cortar con su familia de chorizos, y una puercoespín punk-rock que intenta deshacerse de su arrogante novio y cantar en solitario. Los cinco llegan al teatro de Buster convencidos de que es su oportunidad para cambiar radicalmente de vida.(FOTOGRAMAS).

Transcurre en un mundo como el nuestro, pero poblado únicamente por animales. Buster Moon (la voz de Matthew McConaughey) es un elegante koala que dirige un teatro que ha conocido tiempos mejores. Buster es un optimista nato, lo que está muy bien si no fuera un poco sinvergüenza. Ama su teatro con pasión y es capaz de cualquier cosa para salvarlo. Sabe que el sueño de su vida está a punto de desaparecer y solo tiene una oportunidad: organizar el concurso de canto más grande del mundo.
Después de pasar varias etapas, quedan cinco finalistas: Mike (Seth MacFarlane), un ratón cuya voz es tan suave como la forma en la que engaña a todos; Meena (Tori Kelly), una tímida elefanta adolescente que padece de un grave caso de miedo escénico; Rosita (la oscarizada Reese Witherspoon), la exhausta y sobrecargada madre de 25 cerditos; Johnny (Taron Egerton), un joven gorila mafioso que intenta cortar con su familia de delincuentes, y Ash (Scarlett Johansson), una puercoespín punk-rock que quiere deshacerse de su arrogante novio y cantar en solitario. Los cinco llegan al teatro de Buster convencidos de que es su oportunidad para cambiar radicalmente de vida. A medida que Buster guía a los concursantes hacia la gran final, empieza a darse cuenta de que su teatro no es lo único que deberá salvar.(de cine 21).

domingo, 11 de diciembre de 2016

HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE





Japón, 1945. Desmond Doss (Andrew Garfield), un hombre contrario a la violencia, se alista en el ejército de EEUU para servir como médico de guerra en plena II Guerra Mundial. Tras luchar contra todo el estamento militar y enfrentarse a un juicio de guerra por su negativa a coger un rifle, consigue su objetivo y es enviado a servir como médico al frente japonés. A pesar de ser recibido con recelo por todo el batallón durante la salvaje toma de Okinawa, Desmond demuestra su valor salvando a 75 hombres heridos consiguiendo el respeto de los soldados.

Llevaba mucho tiempo Mel Gibson sin dirigir, pero ha vuelto fuerte con una buena película sobre un objetor de conciencia condecorado en la Segunda Guerra Mundial. La película funciona muy muy bien, sobre todo cuando llega a la parte bélica, la trama es la de cualquier biopic, pero Gibson le da aquí su toque, rodando impresionantemente la batalla de Hacksaw Ridge, sin duda una de las mejores escenas de guerra de lo que llevamos de siglo. Cruda, como le gusta a Gibson, sucia, y sin cortarse un pelo. Y realmente es interesante es que se trate de una batalla cuando la guerra ya estaba prácticamente ganada, ante la feroz resistencia de los japoneses (antes de tirar la bomba H). Andrew Garfield está muy convincente en su papel de Doss, un chico muy religioso convencido de sus ideas y que a pesar de estar en contra de matar y de las armas, se alista. Puede que ese sea uno de sus puntos flacos, y es que el protagonista es el típico protagonista que lleva al mundo en su contra, es perfecto y no tiene defectos y que tuvo una infancia difícil. Mención aparte para Hugo Weaving haciendo del padre, con una interpretación fabulosa en las pocas escenas que tiene, en la primera parte de la película, antes de las escenas bélicas....(Diego95.Almoradí).


Una película asombrosa, que vuelve a demostrar que Mel Gibson es un cineasta genial, capaz de elevar una historia interesante a la categoría de obra maestra fílmica sin paliativos, verdaderamente él cumple con la regla de las 3 "E", que dice haber escuchado y tener en cuenta: un film debe ser Entretenido, debe mostrar una vertiente Educativa, y, ya es lo máximo, debe Elevar el espíritu del espectador, divisas tenidas muy en cuenta en Hasta el último hombre......(DE CINE 21).

Una de las mejores películas bélicas sobre la Segunda Guerra Mundial.
Al nivel de las grandes: Salvar al soldado Ryan, La delgada línea roja, Cartas desde Iwo Jima, La colina de la hamburguesa, La colina de los héroes, La colina de los diablos de acero, Ataque, la serie Hermanos de sangre… Estas son las claves que pueden servir para hacerse una idea de cómo y por donde respira el último trabajo de Mel Gibson como director, una de sus mejores películas, mejor que la serie Las banderas de nuestros padres, The Pacific o Windtalkers y al nivel de otra joya del género bélico, o por aclararlo más, antibelicista, Senderos de gloria, de Kubrick.
Es también una de las miradas más brutales del cine a la guerra, sin adornos ni componendas para edulcorar las imágenes que representan el infierno de la muerte. Cada muerto y cada herido deja su huella en el espectador, que se ve totalmente envuelto en el huracán de violencia en algunas de las mejores escenas de acción que ha rodado el cine. Eso sí, acción con contenido, no acción por la mera acción o como adorno principal de la función. Detrás de las secuencias bélicas propiamente dichas, lo que oculta Hasta el último hombre es una apuesta muy actual por la vida frente a la muerte, una clara reflexión sobre las culturas de vida frente a las culturas y rituales de muerte, lo cual, con los tiempos de guerra contra el terrorismo en los que vivimos, resulta plenamente actual y va más allá del contexto histórico en el que se desarrolla este largometraje que por otra parte se basa en una historia real.....(ACCIÓN DE CINE9.

En su ansia de convertir su filmografía en autobiografía camuflada, Mel Gibson firma su enésimo acto de expiación con el biopic de un mártir incomprendido que demuestra su valor ante todos los descreídos que disfrutaron humillándole. Desmond Doss es otro Cristo que crucificar en la obra gibsoniana, y un álter ego que permite que Mad Max se levante y ande cuando nadie creía en su resurrección. En 'Hasta el último hombre' conviven dos películas que no siempre se entienden entre sí: la odisea elegíaca, de espíritu eastwoodiano, que precede a la batalla, y la batalla en sí misma, que aspira a ser el film bélico más violento jamás contado. Gibson parece sentirse más cómodo en la visceralidad de la guerra que en el aliento neoclásico que despide el melifluo carisma de Andrew Garfield en su puesta de largo como objetor de conciencia. Lo que quedará para la Historia es un fragmento de cine puro, guerra cruenta que haría las delicias de Sam Fuller, donde Gibson se hace paradoja: el pacifista más sangriento del mainstream yanqui.(FOTOGRAMAS).

domingo, 4 de diciembre de 2016

1898:LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS




A finales del siglo XIX España se puso en guerra con Estados Unidos y la perdió, lo que supuso la pérdida de las últimas colonias. Ya no podría volverse a repetir la frase de que “en España nunca se pone el sol”.

Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad.
Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena.
Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre.
En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché.
Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.(DE CINE 21).

Recomendable aventura bélica con mirada responsable hacia nuestra historia.
Aplaudo con ganas la iniciativa de devolver al audiovisual español, ya sea en el cine o en televisión, la fuente inagotable de personajes, argumentos, acontecimientos y conflictos que puede aportar al mismo la fecunda Historia de España anterior a la Guerra Civil. Lo aplaudo naturalmente como necesaria reflexión sobre nuestro pasado, de dónde venimos, para tener al menos una ligera idea de qué somos y hacia dónde vamos. Pero lo aplaudo aún más como aficionado al cine que ha consumido y aplaudido la incesante mitificación de la historia ajena, británica y estadounidense principalmente, en películas como El Álamo o Zulú y puede ahora experimentar similares sensaciones como aficionado al cine entrando en contacto con un hecho histórico de su propia cultura, habitado por personajes que además el brillante reparto de esta película hace tan cercanos, tan de hoy mismo, tan de encontrárselos a la vuelta de la esquina, aunque la acción de la película nos remonte hasta fecha tan lejana, pero no necesariamente tan ajena, como 1898. Aplaudo en definitiva la película porque consigue sacar adelante una mirada responsable sobre esa Historia que, como la de cualquier otro país, tiene luces y sombras, y en la que desde hace demasiado tiempo la mirada del cine y la televisión parece empeñada en dejar que las sombras siempre devoren a las luces......(ACCIÓN DE CINE).

No cuesta imaginar '1898, los últimos de Filipinas' como una metáfora sobre la actual situación del cine español: actores veteranos y noveles librando juntos una batalla imposible mientras sus dirigentes los tienen abandonados a su (mala) suerte. Más complicado es entender qué llevó a la ultranacionalista cadena 13 TV a apoyar un guión que convierte todo lo que ensalzaba el film original de 1945 como muestra de la grandeza de España en una dolorosa representación de la corrupción y la estupidez patria. Ya no es sólo que el personaje de Javier Gutiérrez exclame eso de "¡A la mierda España!" antes de rendirse ante los filipinos. Es que, encima, la película de Calvo puede conjugarse en presente de indicativo sin demasiadas alteraciones.
Obra ante todo antibelicista, a caballo entre la majestuosidad de sus planos aéreos y la depuración formal necesaria para sitiar la cámara, la película demuestra que cualquier gesta bélica está más cerca de la ceguera asesina que de la épica condecorable. Y Álvaro Cervantes confirma, una vez más, porqué es el mejor actor de su generación.(FOTOGRAMAS).