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martes, 3 de enero de 2017

COMANCHERÍA



Película: Comanchería. Título original: Hell or High Water. Dirección: David Mackenzie. País: USA. Año: 2015. Duración: 102 min. Género:Drama. Interpretación: Jeff Bridges, Chris Pine, Ben Foster. Guion: Taylor Sheridan. Música: Nick Cave y Warren Ellis. Estreno en España: 30 Diciembre 2016.


Tras la muerte de su madre, dos hermanos organizan una serie de atracos, eligiendo solo distintas sucursales del mismo banco. Solo les quedan algunos días para evitar el desahucio de su propiedad familiar y pagar al banco con su propio dinero. Tras ellos, un Ranger cerca de retirarse y su segundo, están decididos a atrapar a los ladrones.

En Pat Garrett y Billy el Niño (1973) no era el personaje de Bob Dylan quien pronunciaba la famosa frase (“los tiempos han cambiado”), sino el sheriff encarnado por James Coburn, antiguo pistolero ya resignado a la desaparición de la cultura de frontera y la libre circulación de forajidos. Por ‘desaparición’ se entiende su sustitución por entidades chupópteras más respetables en el mundo civilizado que los atracos a mano armada, claro, como las entidades de crédito. Así llegamos hasta la ambientación contemporánea de un western como Comanchería, donde los bancos no se roban a caballo sino en coche, los indios regentan casinos y los sheriffs siguen resignándose al devenir de los tiempos. Esto último lo encarna un Jeff Bridges enorme, quizás hermano de leche del Tommy Lee Jones de No es país para viejos (2007), que, tan astuto y quejumbroso como su acento texano, se debe al cumplimiento de la ley como último lazo con el mundo.
Un mundo, erosionado por el viento y las baladas de Nick Cave, donde dos hermanos (Chris Pine y Ben Foster a tope de empatía) intentan pagar con su propia moneda al banco que ahoga la granja familiar: saqueándolo. El guión de Taylor Sheridan (Sicario) prefiere que la crítica política llegue a cañonazos y suministra las mismas pinceladas de (anti)heroísmo a policías y ladrones; en un país de comanches, todos somos enemigos.(CINEMANIA).

...La película de David Mackenzie habla de todo esto, del mundo moderno, de la injusticia y del crimen que provoca, a través de una historia clásica de policías y ladrones. El prestigioso guionista Taylor Sheridan (SicarioHijos de la anarquía) se muestra muy lacónico en el entramado narrativo, tan parco en explicaciones como escaso de elementos es el territorio del que habla. Gentes duras, almas en pena, como las de los dos hermanos, de los que con cuentagotas nos enteramos de sus problemas, de qué les ha llevado a la situación que viven. Al igual ocurre con la relación entre los dos policías, el veterano con olfato y el fiel cumplidor del deber. Cuatro vidas que se persiguen y se enfrentan en el oeste, que juegan a la vida salvaje del pasado. A tal efecto, quizá el film apuntaba al principio a algo más, a una suerte de hondura existencial, que finalmente apenas se ofrece. El resultado es bueno pero queda el sabor de que podría haber sido extraordinario.
Ante el sencillo planteamiento, en Comanchería resulta sobresaliente la atmósfera y la ambientación nostálgica de una época legendaria de bandidos, de buenos y malos que se enfrentaban cara a cara, en un duelo personal. De gran lirismo son los largos planos de las desérticas llanuras texanas y notables para tal fin son también las evocadoras notas de la reconocible banda sonora de Warren Ellis y Nick Cave, muy similar en su instrumentación a la que sirvieron en La propuesta o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. Los actores –Jeff BridgesChris PineGil Birmingham– brillan en sus duros personajes, mientras que el eficaz rol tarambana de Ben Foster resulta más convencional, típico de su filmografía.(DE CINE 21)

Han transcurrido casi dos siglos desde que los hermanos James se hicieron forajidos por culpa de la voracidad de los bancos que arrebataron la granja familiar, pero parece que todo siga igual. Los dos hermanos, separados por la vida, protagonistas de 'Comanchería', un neowestern más cercano al universo desesperado del escritor John Steinbeck que a Terrence Malick o Cormac McCarthy, son un eco de aquellos fueras de la ley rodeados por un hálito romántico y trágico. Al igual que los dos vagabundos de 'De ratones y hombres' o los indignados (y esta es una película sobre indignados) de 'Las uvas de la ira', el paisaje, la huída y puntuales oasis/refugio que no dejan de ser espejismos son incluso más importantes que las personas.
Una Texas desértica y quemada por el Sol, vista por el estilista director con mucho humor negro, como escenario de un film sobre la pérdida (de fronteras, ideales, familiares, de la esperanza) pero también sobre el encuentro y el conocimiento, aunque se trate de toparse con la muerte y saber que en ella está la verdad.(FOTOGRAMAS)

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