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lunes, 16 de enero de 2017

LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS (LA LA LAND)




Película: La ciudad de las estrellas: La La Land. Título original: La La Land. Dirección: Damien Chazelle. País: USAAño: 2016. Duración: 128 min. Género: Comedia dramáticamusicalromance. Interpretación: Emma Stone, Ryan Gosling, Finn Wittrock, Rosemarie DeWitt, J.K. Simmons. Música: Justin Hurwitz. Estreno en España: 13 Enero 2017. Calificación por edades: Apta para todos los públicos.


La película empieza como todo en Los Ángeles: en la autopista. Aquí es donde Sebastian conoce a Mia, gracias a un desdeñoso claxon en medio de un atasco, que refleja a la perfección el estancamiento de sus respectivas vidas. Los dos están centrados en las esperanzas habituales que ofrece la ciudad. Sebastian intenta convencer a la gente en pleno siglo XXI de que les guste el jazz tradicional y Mia solo quiere acabar por una vez una prueba de casting sin que la interrumpan con un “gracias por venir”. Ninguno de los dos espera que su inesperado encuentro les va a llevar por un camino que jamás habrían podido recorrer solos.

“Not quite my tempo”. Si alguna vez lo fue, no es este precisamente el mejor momento para creer que los sueños se cumplen, para sincronizarse con expectativas vitales demasiado halagüeñas. Pero ahí está siempre el musical, inasequible al desaliento del público perezoso, que aparece por Hollywood periódicamente con su abrasivo poder de apelar al revival nostálgico, capítulo Clásicos Revisitados, ganando la partida a base de abrumarnos con su grandilocuencia (Los miserables),su despliegue de luz (Mamma Mia!) o su aparatosidad (Chicago, Nine). Incluso en su vertiente de estudiada rebeldía,el musical a contracorriente (Todos dicen I Love You, Bailar en la oscuridad, Hedwig…) busca siempre un milagro. Pero, ¿cree el espectador del siglo XXI aún en los milagros? Hollywood piensa que sí, y Damien Chazelle se apunta al voluntarismo. Los milagros sólo existen si hay gente dispuesta a creer en ellos. Esto es cine del espíritu, ese que confronta la parte íntima del espectador con sus ilusiones y le pone ritmo al saldo negativo resultante.
Chazelle, con maneras de chico prodigio que se hace pasar por tu colega (algo que ya generó haters en Whiplash) consigue que el buen rollo no llegue nunca a dar mal rollo. Estamos (esto sigue siendo Hollywood) ante un intento de rehabilitación del sistema (la casta), que sabe incluir píllamente las autocríticas. Nada funciona ahí fuera, pero todavía podemos ser felices. Algunos dirán que es adocenamiento, mainstream o un engaño capitalista más, otro lavado de cara, un canto a los (maravillosos) anuncios de Coca-Cola de los 80. Seguramente, pero asumámoslo pronto: como trampantojo de musical a contracorriente, es perfecto. Un artilugio formidable, un vendaval de encanto arrollador no apto para prejuiciosos. Para empezar porque, volviendo a Whiplash, retrata con humor (nota mental: jamás unir samba con tapas) y música el miedo al fracaso (y no tanto la búsqueda del éxito, como antaño) a través de una historia de amor de gente con talento, otro de los mantras del director y guionista. Para continuar, porque música y coreografía, esenciales, son de una distinción apabullante, incluso en medio de un atasco. O tal vez por eso. Y, para acabar, porque hay truco: da un revolcón al concepto de final feliz. Apelando al jazz, estas Melodías de Hollywood trasladan inteligentemente, como Coppola llevándose Corazonada a Las Vegas, el rito del musical clásico (esencialmente unido a Nueva York y Europa) a la Costa Oeste. Había musicales en los estudios (Cantando bajo la lluvia lo sublimó), pero La La Land convierte el paisaje imposible de Los Ángeles en el mejor No Lugar para replantearse el género con apariencia low cost. De la mano de unos tan intensos como afortunados Stone y Gosling, carismáticamente reunidos en una función a dos, combina cheek to cheek el alma del musical optimista con la profunda desolación tapizada de terciopelo, resacosa de champán barato en Nochevieja de la contundente New York, New York de Scorsese. Oh, milagro, saldrás del cine bailando y lo proclamarás al mundo cantando. Luego te irás dando cuenta de que, a la postre, este extraordinario musical pone en duda el triunfo del amor con una sonrisa. La La Land tararea nuestro fracaso.(CINEMANIA)

Una de las mejores películas que vamos a ver este año. Lección de cine.
Normalmente no me interesa el cine musical, pero tengo que reconocer que desde su arranque esta película me enganchó y a medida que avanza en su desarrollo crece hasta convertirse en una de las mejores películas del año que ahora acaba de empezar. Tiene además el ADN de la película nominada a los Oscar y muchas papeletas para ser una de las ganadoras. Me dio la impresión de que Damien Chazelle, que ya nos había sorprendido muy gratamente con su trabajo en Whiplash, ha conseguido todo aquello que se propuso lograr, pero no logró, Francis Coppola con una de sus películas más arriesgadas pero peor comprendidas en su momento: Corazonada.
Chazelle, como Coppola, cabalga el peligroso y a veces indomable caballo del homenaje al cine clásico de Hollywood en su variante musical, pero en mi opinión lo que le da ventaja sobre el director de El Padrino es que está liberado de intentar servir al mismo tiempo a un intento de aplicar la novedad tecnológica que inevitablemente se convirtió en el protagonista y el peor enemigo de Corazonada. Chazelle está más centrado en los personajes y la historia como vehículos para sacar adelante una visión al mismo tiempo homenaje y de guiños a títulos clásicos del género como Cantando bajo la lluvia, Un americano en París o Melodías de Broadway, sin por ello perder la oportunidad de elevar la propuesta de su película más allá de los lastres habituales de la fórmula del género, chico encuentra chica, para convertirla en una lúcida reflexión sobre los juguetes rotos del mundo del espectáculo y todo lo que queda en el camino en la persecución de la fama y el éxito. De manera que puede trabajar sobre los esquemas de la comedia romántica sin caer en la trampa de la ingenuidad o las falsas fórmulas de la misma y al mismo tiempo les saca todo el jugo como pretexto para desplegar una ácida y crítica mirada al mundo del espectáculo en Estados Unidos, servida además con un despliegue de talento visual absolutamente arrollador.
Chazelle cuenta además con dos aliados en este proyecto que dos sólidos pilares sobre los que construir su catedralicia intentona de cubrir todos los aspectos esenciales que hicieron grande al género musical en el cine clásico del Hollywood dorado pero además le permiten instalar en el relato cierto tono agridulce que explota brillantemente en los últimos momentos del relato, cuando Emma Stone y Ryan Gosling ponen broche de oro a su trabajo en este largometraje que está a la altura de los mejores clásicos del género que homenajea y al mismo tiempo nos permite mirar el mismo de una manera más madura y adulta, menos escapista, incorporando a través del personaje de Gosling y sus diálogos esa crítica a la capacidad para rendir homenaje superficial a tantas cosas sin llegar a apreciarlas realmente que tiene no sólo la industria audiovisual estadounidense, sino por extensión toda nuestra sociedad actual.
Una muy buena película.(ACCIÓN DE CINE).

Entre los varios modos posibles de enfrentar a cuantos cineastas existen, uno particularmente crucial (y que menos importa al público, la verdad) es aquel que distingue a quienes basan su estilo en la puesta en escena de aquellos otros que llegan a él mediante el montaje. Con 'Whiplash' (2014), Damien Chazelle logró convertir su materia prima (es decir, lo escrito, filmado e interpretado) en oro de posproducción algo cuestionado desde el rigorismo antiefectista y pro verdad. Bien distinto es lo que hallamos en su nuevo film, todo un canto (y nunca mejor dicho) a la acción continua y al ilusionismo escénico. Una reivindicación del complicadísimo arte de conseguir que todo fluya ante la cámara siguiendo unos muy precisos patrones rítmicos y tonales, pero sin dejar de exudar tanta magia (engañosamente espontánea) como (irreal) veracidad.
Estamos ante una metódica, a ratos fascinante, recuperación de la alquimia formal del musical clásico, que se afana en negar esa posmodernidad de sala de edición omnipresente en el género desde hace un tiempo.(FOTOGRAMAS)

......Como si el CinemaScope se hubiera inventado ayer; como si lo cursi fuera en realidad cool (y así es); como si el flare azul fuera el complemento perfecto para el aroma a celuloide quemado. La adoración hacia la tradición es sólo comparable al compromiso para con el futuro. Modernamente clásica, o clásicamente moderna (qué más da), 'La La Land' es una maravilla de la coreografía, del plano secuencia (el primero de ellos mantuvo la boca abierta de quien escribe durante exactamente cinco minutos y medio) y de las notas como raíles en una montaña rusa emocional irresistiblemente encantadora. Damien Chazelle, consciente de que no se puede contagiar la pasión si ésta no se siente en la misma piel, vuelve a entender mejor que nadie que no hay sentidos que se complementen mejor que la vista y el oído. El que banda sonora y guión sean prácticamente lo mismo (algo que ya se daba en 'Whiplash') por supuesto no es fruto de la casualidad. "No sólo hay que escucharlo, también hay que verlo", le dice Sebastian a Mia en una escena del film. Se refiere al jazz, pero en un meta-guiño que no por obvio deja de ser bello, no es difícil imaginarse al propio Chazelle pronunciando las mismas palabras, refiriéndose ahora a una certeza que con él adquiere una nueva (?) dimensión: No hay cine sin música... y por lo visto, tampoco puede haber música sin cine. No es conveniencia, es puro flechazo. Es, ni falta hace decirlo, la auténtica historia de amor que alimenta "La ciudad de las estrellas", ese atasco gigantesco, lleno de insensatos que se atreven a soñar. "Es algo conflictivo, comprometedor y muy, muy excitante". De nuevo, lo dice Sebastian... y Chazelle, claro, a través de un cine que igualmente hace soñar.(EL SEPTIMO ARTE)

2 comentarios:

  1. Hola! Tengo muchas ganas de verla. Gracias por la crítica!

    Un saludo!

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  2. Arrasó en los Globos de oro,y ahora irá a por los oscars.Película favorita este año.
    Un saludo.

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