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viernes, 5 de mayo de 2017

Z. LA CIUDAD PERDIDA


TÍTULO ORIGINAL:The Lost City of Z
PAÍS:EE.UU.
AÑO:2017
DURACIÓN:141 minutos
GUIÓN:James Gray sobre la novela de David Grann
FOTOGRAFÍA:Darius Khondji
MÚSICA:Christopher Spelman


En 1906 la Royal Geographical Society encarga al militar Percy Fawcett la investigación y cartografía de la zona fronteriza entre Bolivia y Brasil. Esa primera expedición al continente sudamericano cambiaría la vida de Fawcett para siempre.


Notable regreso del cine de aventuras a la cartelera con un buen despliegue de recursos y actores.
Más cerca de Las montañas de la luna (Bob Rafelson, 1990) que de clásicos como La reina de África (John Huston, 1951) o El hombre que pudo reinar (John Huston, 1975), pero indudablemente merecedora de figurar en la lista de lo más interesante que vamos a ver este año en el cine, Z, la ciudad perdida, no era un proyecto nada fácil de llevar a la pantalla. Principalmente porque al basarse en hechos reales queda atada a todo aquello que la realidad impone a la carga mitificadora y épica del género de aventuras. Pero a pesar de esa carga inicial, la película encuentra la manera de salir adelante como una de las visiones más maduras del género de aventuras que bien necesitado está de este tipo de propuesta, visto el ninguneo a que lo ha venido sometiendo el oportunismo y la hibridación a que es adicto el cine estadounidense cuando aborda este tipo de historias. Pongo un ejemplo para que quede más claro a qué me refiero: Los demonios de la noche (Stephen Hopkins, 1996), una excelente historia real de partida que al pasar al cine resulta entretenida y que me gustó por mi afición al asunto que aborda, pero sobre la que inevitablemente tengo que reconocer que perdió mucha personalidad y energía intentando ser “Tiburón en la selva, con leones”. Tampoco es que Z, la ciudad perdida, sea Aguirre, la cólera de Dios (Werner Herzog, 1972), una de las visiones más perturbadoras del género de aventuras que recuerdo haber visto en un cine. Y ciertamente su personaje protagonista –un miembro de la clase pija alta intentando recuperar fuelle social a base de arribismo por la vía del descubrimiento de ruinas y mundos perdidos en la selva- no me resulta tan simpático como los pícaros supervivientes y alucinados que nos propuso John Huston en El hombre que pudo reinar, basada en ese Rudyard Kipling que cita el diálogo de Z, la ciudad perdida, pero al que en mi opinión no acaba de adherirse o rendir homenaje. Pero la ventaja de esta película es que sí cuenta con un actor, Charlie Hunnam, que tiene toda la eficacia de una estrella tan clásica como Steve McQueen a la hora de ponerse ante la cámara para defender la parte aventurera del largometraje, y además, asociado a Sienna Miller con buena química, resuelve con brillantez la parte de más privada e íntima de la trama.(REVISTA ACCIÓN).

....Sobre el reparto de “Z” sólo caben elogíos. Para empezar tenemos al protagonista, un gran Charlie Hunnam que avanza en esto de la interpretación a pasos agigantados… y llena por completo el traje y carisma de Percy Fawcett, tanto como militar, como esposo y padre, y como explorador. Un hombre tremendamente educado, abierto, responsable, con ganas de triunfar y obsesionado con la selva. Atención a su discurso en la Royal Geographical Society, y a su muy estimable pronunciación del español cuando le toca hablar en nuestro idioma con algunos de los nativos.

Por su parte, Sienna Miller hace una no menos fantástica labor como Nina Fawcett, la esposa de Percy. Sienna recrea una mujer con mucha personalidad y al nivel de su esposo, si bien, la sociedad de la época juega en su contra… De quien poco se puede decir es de Tom Holland pues aparece ya en el tramo final de la película como el Jack Fawcett crecidito y entusiasta....(CINE Y CINE)-
En su persistente redefinición de qué signifca ser un cineasta clásico en el siglo XXI, James Gray se enfrenta al cine de aventuras exóticas para jibarizar su épica. Lentamente, como adentrándose en un río sin horizontes, se dedica a describir la conradiana obsesión de su heroico explorador humanizando su experiencia. Es tan importante su progresiva fascinación por una naturaleza que le hace entrar en estado de trance como sus dificultades para conciliar su pasión con la vida familiar que le espera al otro lado del Paraíso. Es admirable el modo en que Gray convierte un viaje que dura toda una vida en el reencuentro entre un padre y un hijo, y en la materialización de un sueño que es, a la vez, la crónica de un fracaso.
Gracias a su elegante, hipnótica puesta en escena, lo que parecía un relato realista se transforma en fantasmagórico, como si el objetivo final de la aventura fuera que el cine clásico aceptara su condición espectral, y sus héroes convivieran con sus sombras, misterios y locura.(FOTOGRAMAS).

2 comentarios:

  1. Hola! Tiene muy buena pinta la película, parece muy entretenida. Gracias por la crítica.

    Un saludo!

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  2. De lo mas interesante de esta semana.Muy recomendable.Un saludo.

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